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Con su Música a Otraparte

Guty Cárdenas

Junio 25 de 2010

Augusto Cárdenas Pinelo (Guty Cárdenas) (1905 – 1932)

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Canciones de Guty Cárdenas en discos de 78 r.p.m.

El Café de Otraparte - Entrada Libre

Coordina: Hugo Álvarez Restrepo

Soy un convencido de que si a Guty Cárdenas no le hubieran cortado la vida a sus 26 años en 1932 (había nacido en Mérida, Yucatán, México en 1905), hubiera sido, probablemente, más prolífico en bellas canciones que los que para mí —y creo que para la mayoría de “enfermos” por la música— son los dos más grandes: Agustín Lara y Rafael Hernández, o Rafael Hernández y Agustín Lara, en el orden que quiera ponerlos el lector.

Se me ocurre que la preciosa sencillez de Tata Nacho también iba incrustada en las canciones de Guty. Pero me haría interminable si hago paralelos con otros como Lecuona, de quien estuvo muy cerca con la finura de sus obras.

Guty no sólo fue inmenso en sus letras. Fue inmenso en sus melodías y también su calidad interpretativa fue extraordinaria. El sentimiento que imprimía tanto a sus propias canciones, como a las de otros autores, no podría ser más subyugante. Y hablando de ello, perdónenme que vuelva sobre el Flaco de Oro para agradecer, en esta breve reseña sobre Guty, al profesor Gilberto Morales, cuya presencia espero el próximo viernes en El Café de Otraparte, por el disco compacto que me regaló con una gran cantidad de canciones de Lara interpretadas, en forma magistral, por Guty, el Ruiseñor del Mayab. Y pecando por obsesivo aprovecho estas líneas para resaltar que no es cierto que Guty y Lara “no la fueran”; por el contrario, fueron compinches y se me viene a la mente la ocasión en que salieron juntos de una corrida de toros para libar unas copas. Esa tarde, cuentan los biógrafos de uno y otro, en un bar, con las notas de un piano, surgió la bella composición “Tardecita”.

“Peregrino de amor” y “Rayito de sol” y “Nunca” y “Ojos tristes” recorrieron el mundo entero para deleite de todos, melómanos o no. Y las finísimas notas del Caminante del Mayab no se silenciarán nunca.

¿Sus otras obras? Acompáñenos el próximo viernes a las 7:30 p.m. en El Café de Otraparte y las escuchará en sus mejores versiones con el sonido insuperable de preciosos discos de nuestras colecciones en 78 rpm.

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Hugo Álvarez Restrepo se inició en la poesía en Sonsón, Antioquia, su pueblo natal. Su vida ha girado en torno a la arquitectura (su profesión), la fotografía (ganador de varios premios nacionales), la música (como autor de varias canciones y coleccionista miembro de la Corporación Daniel Uribe), la madera (ex director de Cemade, Centro de la Madera), el ejército (oficial activo de la Reserva Especial y Cónsul en Medellín) y la poesía (su gran amor, en sus especialidades del soneto y la décima).

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Augusto Cárdenas Pinelo (Guty Cárdenas) (1905 – 1932)

Guty Cárdenas (1905 – 1932)

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Augusto Alejandro Cárdenas Pinelo

(1905 – 1932)

Augusto Alejandro Cárdenas Pinelo nació el 12 de diciembre de 1905, en Mérida, Yucatán, México, en el seno de una familia próspera. Sus padres fueron el Sr. Augusto Cárdenas Muñoz y la Sra. María Pinelo Ituarte, fallecidos en 1946 y 1962, respectivamente.

La tranquila vida de provincia y la estable posición económica le permitieron al joven Augusto dedicar su tiempo libre a la música y al deporte. Así, aprendió a tocar varios instrumentos, como el piano, el saxofón, el bajo y la guitarra. Fue a esta última a la que le dedicó más atención, influenciado, tal vez, por las hermanas de un amigo suyo, que tomaban clases con el afamado compositor Ricardo Palmerín, que le presentó a quien habría de volverse su maestro, Pepe Sosa.

En cuanto al deporte, destacó en carrera de velocidad, lanzamiento de disco y béisbol.

Desde los quince años incursionó en la composición. Una de sus primeras obras fue “Flor”, un tema que expresa el cariño inocente y la ternura de un joven y su primer amor. Tristemente, como suele ocurrir, se trató de un amor fugaz, pues la hermosa niña a quien “Flor” iba dedicada se fue a estudiar a Canadá por orden de sus padres, y Guty nunca la volvió a ver.

Pero la historia del compositor Augusto Cárdenas apenas comenzaba, y el propósito de obtener un título profesional lo hizo viajar a la ciudad de México para entrar como interno al Colegio Williams, donde se recibió de contador privado.

De regreso a Mérida, entró a trabajar a la empresa de lencería Casa Pinedo y frecuentaba un café de la Calle 60, que era uno de los sitios de reunión de los jóvenes de la época. Ahí tuvo oportunidad de conocer a los poetas Ricardo López Méndez y José Esquivel Pren, quienes le dieron algunas letras para que las musicalizara.

En 1925 viajó a Estados Unidos y a Cuba. En 1926, de vuelta en Mérida, conoció a Ignacio Fernández Esperón “Tata Nacho”, quien junto con el caricaturista Ernesto García Cabral, el periodista Manuel Horta y el pintor Roberto Montenegro, se alojó en su casa invitado a asistir al carnaval. A partir de entonces surgió entre él y Tata Nacho una buena y larga amistad.

Durante su estadía en Mérida, Tata Nacho lo convenció de viajar a la capital. Debido a eso, en 1927 se presentó en el Teatro Lírico, donde participó en el concurso “La Canción Mexicana” con su bolero “Nunca”, con letra de Ricardo López Méndez e interpretado por el trío femenino Garnica Ascencio.

El bolero fue un éxito y “Nunca” quedó en primer lugar. No obstante, Guty no quiso, en principio, aceptar el premio porque el segundo lugar había sido precisamente para su amigo Tata Nacho que concursó con “Menudita”. Tata Nacho tuvo que intervenir y Guty por fin lo aceptó, pero entregó el dinero del premio al trío Garnica Asencio y el trofeo a Tata Nacho.

De ahí en adelante la fama de Guty comenzó a crecer. Llegaron los contratos, el dinero y los viajes. Tal llegó a ser su fama y trascendencia que él y Ricardo Palmerín son considerados actualmente los creadores de un género musical conocido como bambuco yucateco.

En 1928 viajó a Nueva York a grabar algunos discos. Posteriormente, en 1929 y 1931, realizó varias giras por Estados Unidos. En estos viajes sucedieron varias cosas trascendentes en su vida. Una de ellas, el gran privilegio de haber sido invitado a cantar ante el Presidente Hoover. Otra, haber contraído matrimonio con la norteamericana Ann Patrick, en 1931.

Entre sus canciones más conocidas se encuentran “Flor”, con letra de los poetas venezolanos Juan Antonio Pérez Honalde y Diego Córdoba; “Rayito de Sol”, basada en un poema de Emilio Padrón López, poeta yucateco; y “Yucalpetén”, con letra de Antonio Méndez Bolio, con quien compuso la famosísima “Caminante del Mayab”. Guty escribió algunos corridos con el pseudónimo de “Yucho”, entre estos, “Álvaro Obregón”, “La República en España”, “Pablo Sidar” y varios más.

Augusto Cárdenas Pinelo estaba lleno de cualidades. Era muy alegre, optimista, simpático, sencillo, generoso, gran hijo, gran hermano y magnífico amigo. Así es como se expresó de él su hermana Carmen en una entrevista. Sus hermanos Raúl y Renán fallecieron en 1940 y 1959, respectivamente.

El 5 de abril de 1932, Guty fue asesinado en una riña, cuando durante una discusión la otra persona sacó su pistola y disparó. Estaban en la cantina Bach, ubicada en la calle de Madero, en la ciudad de México. En su sepelio, Pedro Vargas y Alfonso Ortiz Tirado cantaron algunas de sus obras para recordarlo.

Sus restos fueron exhumados el 13 de abril de 1958 y fueron velados en la Sociedad de Autores y Compositores, y llevados en avión a Mérida, Yucatán.

Guty Cárdenas, Ricardo Palmerín y Pepe Domínguez forman la trilogía de grandes compositores yucatecos de la música romántica del México de su época.

Fuente:

Texto tomado de Sacm.org.mx y editado por Otraparte.org.

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Augusto Cárdenas Pinelo (Guty Cárdenas) (1905 – 1932)

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Para olvidarte a ti

Escuchar “Para olvidarte a ti”

Para olvidarte a ti
que no supiste
comprender las ternuras
de mi alma,
es necesario
recobrar la calma
que el corazón perdió
cuando te fuiste.

Para olvidarte a ti
que aún me quieres
a pesar de tu orgullo
y tus agravios,
me embriagaré
sediento de placeres
en la pagana copa
de otros labios.

Para olvidarte a ti,
que aún me quieres
a pesar de tu orgullo
y tus agravios,
me embriagaré
sediento de placeres
en la pagana copa
de otros labios.

Para olvidarte a ti.

Letra y música de Guty Cárdenas y Ermilo Padrón

Nidodedzunum.iespana.es/HTM/trova_yucateca.htm

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