Desde las cinco de la mañana se iniciaba su día. Pensar y respirar eran una sola cosa. Quienes tuvimos la oportunidad de pasar tempranamente por frente a su residencia lo vimos pasearse pensativo en su corredor. Leonel Estrada
Desde las cinco de la mañana se iniciaba su día. Pensar y respirar eran una sola cosa. Quienes tuvimos la oportunidad de pasar tempranamente por frente a su residencia lo vimos pasearse pensativo en su corredor.
Leonel Estrada
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