Respecto a mi persona, le diré que nací en Envigado el 24 de abril de 1895, en una calle con caño; que no soy de ninguna academia; que no tengo títulos, pues los de bachiller y abogado los perdí, y que me alegra mucho eso, pues el que no pierde todo, muere todo.

Fernando González

Amigos de Otraparte

Amigos de Otraparte

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“Este pueblo se ha convertido, desde hace más de una década, en un imán cultural. Incluso, algunos eventos artísticos de Montería tienen como sede a Cereté. Cada semana Lena Reza, su directora, organiza exposiciones de pintura, talleres de danza y música, lanzamientos de libros, un recital, cualquier cosa... Pero lo que más orgullo le produce es el Encuentro de Mujeres Poetas que cada año por sí solo justifica los 500 millones de pesos que tiene como presupuesto anual la Casa de la Cultura. (...) La directora me recalca que la administración local sólo aporta el pago de los servicios públicos. ¿Y el resto de los millones? “Los amigos de Raúl”, me contestó. No es casual que la Casa lleve el nombre del artista más grande que ha dado el Sinú: Raúl Gómez Jattin. Poeta cuya foto está en todas las columnas de la Casa como si se tratara de un símbolo a la resistencia. Y casi así lo es, me dijo Lena. Su legado ha hecho que muchas personas que lo conocieron y que no viven en Cereté apoyen los eventos culturales locales. Y los que allí viven no sólo asisten en masa a cada recital u obra de teatro sino que se saben de memoria un verso de Raúl”.Tomado del artículo “En la ronda del Sinú” de Mauricio Builes, Informe Especial, Revista Arcadia n.º 27, diciembre de 2007, pág. 55.

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En Otraparte nos preguntamos: ¿Y dónde están “los amigos de Fernando”...?

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Amigos de Otraparte

Si usted aprecia nuestra labor cultural y de difusión de la obra del maestro Fernando González Ochoa, por favor considere la posibilidad de hacerse “Amigo de Otraparte” mediante una donación mensual. Estos recursos serán invertidos principalmente en la preservación de la Casa Museo Otraparte y sus archivos.

Pensando en su comodidad, hemos habilitado un Datáfono Virtual para que pueda realizar la consignación de una forma ágil, fácil y segura por medio de ZonaPagos.com.

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línea fue suspendido por inactividad].

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La imagen que tradicionalmente se tenía de la Casa Museo era la de un museo anticuado, ensimismado en la evocación fosilizada del autor o, en el caso de las fundaciones, como una institución de contenidos y funciones eruditas, sólo al alcance de los especialistas. De un tiempo a esta parte, las cosas han cambiado. Las casas y fundaciones han desempolvado sus fondos, han modernizado sus instalaciones museísticas, han puesto al día la gestión de sus bibliotecas y archivos y se han profesionalizado. La casa se abre a los estudiosos para que avancen en la interpretación de la vida y la obra del escritor y a la sociedad para que se acerque a sus significados culturales. Salen al encuentro de esa misma sociedad a través de rutas literarias que amplían el espacio museístico y se convierten en referentes y focos de irradiación cultural en el ámbito social en que están instaladas. “El sol de la vida entra por mi ventana”, podrían decir como Juan Ramón Jiménez.

Museosdeescritores.org

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“¿Usted cree que el acceso a los museos debería ser gratuito?” — En principio, el gasto cultural debe ser pagado por el usuario y no por los impuestos de los demás: quien quiera ver cine pague la película, quien quiera leer un libro, cómprelo. Pero hay razones para hacer excepciones. El consumo de bienes culturales no responde a una necesidad o gusto natural. La gente valora la cultura si aprendió a hacerlo, si tuvo experiencias que enriquecieron su sensibilidad. Por eso la sociedad, así como asume la educación de sus niños, debe asumir la formación de su sensibilidad estética, de su capacidad de disfrutar las artes. Y esto requiere que todos los niños vayan a museos, tengan bibliotecas en sus barrios, oigan conciertos. Por eso el gasto en cultura, como inversión en la mente y sensibilidad del niño, y por tanto en la riqueza futura de la sociedad, es tan importante, urgente y productivo como el gasto en comida o salud. Los niños deben entrar gratis a todos los museos. Y los adultos, a los museos públicos, al menos mientras tengan espacio para recibir más visitantes.

Jorge Orlando Melo
Historiador y exdirector de la
Biblioteca Luis Ángel Arango,
citado en la Revista Arcadia