Pensaba ahora que todo régimen en que se pierda de vista que el fin es el individuo, es una maldad humana. Sólo el hombre es una promesa; la sociedad no. Ésta es una manifestación accidental del hombre. De ahí mi antipatía por este socialismo gregario de Italia. A mí no me conmueve sino el individualismo místico. La sociedad es una forma para que el hombre se perfeccione.

Fernando González