Mi Compadre
—Introducción—
La historia de Venezuela servirá de fondo al retrato de Gómez.
El método será el emocional: Revivir la historia hasta sentir que se organiza e inerva, tibia como lo está mi mano. Nadie podrá decir que así no es, cuando yo sienta que está viva.
ES VERDAD, PUESTO QUE VIVE.
Estoy en Venezuela, entre su gente y recuerdos, empapándome de ella, con una libreta en cada bolsillo. Los de la Academia de Historia me llaman el hombre de las libretas. Todo lo apunto, de amigos y de enemigos de Gómez, de guerrilleros y de hijos de próceres, de letrados y de rameras. Me definiré: Creo ser detective de la filosofía, de la teología y de la virtud. Mi madre me parió cabezón, pero infiel; Dios me atrae, pero las muchachas no me dejan. Me explicaré: Unas diez veces he creído acercarme a la verdad, y las muchachas me han hecho caer. Ocho por ciento tengo, pues, de filósofo. El resto está entregado al mundo y al demonio, pero nunca he dicho una mentira. Resumiendo, diré que soy un hombre, espíritu que desde la carne y por medio de los sentidos atisba con fruiciones a LA VERDAD DESNUDA. Soy, pues, retratista.
“Hace pegotes”, dice Vicente Lecuna. Pegotes que, apenas agarre la idea madre, irán a organizarse, atraídos, como los clavitos que recogía Néstor, el carpintero, de entre el aserrín, acercándoles un imán.
Los primeros meses me parecía ahogarme en las libretas, perdido en un monte de anécdotas. Ahora tengo las ideas madres y dentro de mí un organismo que pugna por salir, un agradable niño chillón. ¡Qué fácil es parir cuando se está bien preñado! Lo estoy muy bien y me parece ser la mujer de la MEDICINA LEGAL del Dr. Uribe Cálad, que dio a luz tan fácilmente que ni se dio cuenta. “No hubo infanticidio —exclamaba el Dr. Uribe Cálad— porque ella creyó que había orinado”.
Es como en las excursiones a pie, que se ven riachuelos y cañadas y nos parece que estamos perdidos y, cuando trepamos a una cima, tiembla el alma al comprender que todo corre para un río. Es la liberación que causan las ideas madres. Por eso los antiguos decían que el principio de la vida filosófica era una especie de embriaguez y admiración ante la vida. Las ideas generales nos libertan de las libretas, o sea, de la multiplicidad de hechos inconexos. La única libertad posible la da la filosofía. ¡Qué capacidad dominadora tienen, el mar, que atrae todos los ríos, éstos, que atraen a todos los riachuelos! ¡Qué capacidad castigadora que tienen las ideas madres, que atraen a los hechos! ¡Qué suprema dominación ejerce el centro de la tierra, que nos retiene y retiene a los elementos según sus densidades! ¡Qué imperio el del sol sobre sus planetas y el de otro sol sobre los soles y el de LA VERDAD DESNUDA sobre la apariencia!
¡Benditas sean, pues, las ideas madres!
El retrato de mi compadre Gómez está organizado, porque comprendí. Nada vale la observación cuando no se logra coger la idea que explica los hechos sujetos al estudio. Ella los inerva; atrae a unos para allá, a formar el tronco; a éstos a formar las extremidades y a otros a servir de fondo y de complemento.
Seamos, pues, orgánicos. Hay muchos libros hoy; hay muchos que escribimos. Pero son una docena nada más las verdaderas madres intelectuales. ¡Muchos libros! Escritores que dan a luz pedazos de organismos. ORGANISMOS IDEOLÓGICOS IMPRESOS hay unos veinte. Para que el mío sea como yo, cabezón, 8% detective que le sigue los pasos a la verdad desnuda y 92% tentado por las muchachas americanas de ojos quemados y pechos duros...; un libro que atisbe a la verdad a través de la exuberancia sensual que es América, voy a componer un canto a las ideas madres:
CANTO A LAS IDEAS MADRES
¡Venid, que estamos ansiosos de comprensión y perdidos en las libretas, en la variada apariencia! Venid, que deseamos comprender cómo llegó al poder nuestro compadre Gómez, quién es, para dónde dice que va y para dónde va y cuál será el destino de Suramérica.
Queremos salir de la selva de los sucesos; hay muchas caras, muchas guerrillas, muchas anécdotas, muchos animales, vegetales y minerales; hay muchos números; hay muchos días y noches; muchos segundos...
Venid, ideas madres, a sacarnos de las apariencias y a conducirnos a Dios, que es tan sencillo, tan simple, según lo vimos una vez en la Catedral de Medellín, que cuando lleguemos a él, diremos: ¡Vean, pues, lo que era Dios! ¡Es tan inocente como un niño! ¡Pero si Dios es como los niños, que son bellos aunque no se bañen!
CONTESTACIÓN
Una idea madre contestó: Déjate llevar y no pretendas subirte: Comienza por donde quieras, por tu lápiz, por una yerba, y trabaja por comprender y si no eres soberbio y no te das a los adjetivos y a creerte mucho, llegarás a dormir con nuestra hija, llamada la verdad desnuda.
PANORAMA
Así, pues, siguiendo este consejo, breguemos por ir diciendo la verdad y dejemos tanta promesa, que más vale pájaro en mano que ciento volando.
La vida venezolana está representada principalmente por tres hombres: Páez, Guzmán Blanco y Gómez.
Claro que el destino de los pueblos, o sea, el complejo de aspiraciones, pasiones, inquietudes, etc., se realiza mediante los hombres representativos de tales complejos. Es una ley que todo se represente: Desde la gravedad que lo hace en astros, hasta la infección orgánica, que se localiza.
En los pueblos viejos, donde la instrucción ha llegado al pueblo todo, el destino se representa en mayor número de hombres. De ahí que la antigüedad esté representado únicamente por unos cuantos Césares y que Francia, por ejemplo, no tenga hombres representativos. Así como sus montañas fueron abajadas por las aguas, también su vida es llanura; todo ciudadano es Laval o Herriot; todos son primeros ministros. La energía vital irriga por igual a toda la población; hay trabajadores intelectuales sobresalientes, que cada día sobresalen menos.
Es una ley que llamaremos de la dispersión de la conciencia patria. Al levantarse la conciencia de las masas de ciudadanos, la representación del país se efectúa un poco en cada uno. Igual a las aguas y su distribución, que si hay muchos canales, desaparecen los ríos.
Pongamos un problema: ¿No se percibe que haya grandes hombres porque todos aumentan su conciencia, o bien es a causa de que la energía se dispersa en muchos? Ambas cosas. Creo que al aumentar la conciencia en todos los ciudadanos, la necesidad de grandes hombres representativos desaparece.
Suramérica es nueva en todo y tiene las montañas más altas, el ave que más alto vuela y el rey de los ríos. Nueva, y por eso tiene los Andes juveniles que la recorren de sur a norte, su columna vertebral; por tener tantas montañas, es donde hay más agua y fertilidad. Allá la naturaleza hace ensayos: Ríos representativos y hombres representativos; también árboles. Inundaciones en las llanuras, durante el invierno, que cubren leguas y leguas. Mucha hojarasca en descomposición.
Igual es en espíritu. La energía no está canalizada; hace apenas cuatrocientos años que las varias razas comenzaron a fundirse en ese horno; la sangre española se prepara allí para asombrar al mundo, mezclada con la raza india y con una pinta de negro.
Y en Suramérica lo más original y representativo es Venezuela. Levadura preciosa para la Gran Colombia que habrá de extenderse desde el Amazonas hasta el mar Caribe.
Enumeremos las leyes, ya que le hicimos cantos a las ideas generales:
1a Las tierras viejas se van convirtiendo en llanura por el correr de las aguas; los ríos van desapareciendo con el aplanamiento.
2a Los pueblos se van aplanando con el trascurso de la vida; la energía se reparte por igual entre los ciudadanos. Los hombres representativos van desapareciendo.
* * *
Sólo la historia de Venezuela puede escribirse en tres capítulos que tienen por títulos tres hombres: Páez, Guzmán y Gómez.
Hay otros tres de menor importancia: José Tadeo Monagas, Crespo y Cipriano Castro. El primero sirvió de puente para el advenimiento de Guzmán, o el liberalismo; y los otros dos para el de Gómez.
Los demás —unos trece— han sido suplefaltas y ensayos desgraciados.
Páez, o el predominio de los nobles criollos (los que habían sido realistas, los patriotas tibios y los que reaccionaban contra los revolucionarios), tuvo el poder diez y seis años (1830 - 1846) y duró en descomposición, predominando cada día más lo que se llamó liberalismo, durante veintitrés años, hasta 1870.
Los complejos que componen la personalidad de Páez nos explican mucho: Godo (1), porque en su lucha contra el Libertador, para disolver la Gran Colombia, quedó de jefe de los enemigos y disgustados con la revolución, y liberal, porque todo su pasado lo unía a sus conmilitones. Como godo, dejó en el poder a José Ma Vargas y a Soublette y, como liberal, hizo elegir a José Tadeo Monagas, preparando su propia ruina y la dominación de Guzmán Blanco.
Este mandó durante diez y ocho años, hasta 1888. Y, como Páez, produjo una descomposición que se extiende hasta 1908, en que aparece Gómez.
Llamaremos a éste la sagacidad o la astucia: Gobierno netamente suramericano. Con él aparece el primer ensayo de autoexpresión de la raza suramericana. Su gran importancia consiste en que abandona la sugestión de Europa. Suramérica es mestiza, sangres española e india con pinta negra, y, en Venezuela, única parte en donde ya están completamente mezcladas, comienza a autoexpresarse. Le corresponde esta gloria también.
Hay un individuo curioso, demagogo inquieto, cuya vida me propongo estudiar algún día, que aparece desde la Independencia, Antonio Leocadio Guzmán. Su inquietud es típica: Microcosmos de la Venezuela liberal, encarnó durante los primeros días del gobierno de Páez el movimiento liberal y lo continuó, y engendró un hijo, para que gozara de sus inquietudes: Antonio Guzmán Blanco, alias EL GRAN AMERICANO. Pero no hay tal. Gran americano es el montañero Gómez. Aquél era rastacuero.
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(1) Conservador (americanismo). Volver
Fuente:
Mi Compadre. Medellín, Bedout, s.f. (1970 aprox.).
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