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Estatuto de Valorización

—Segunda Parte—

A

La propiedad privada de la tierra. -Grasa pubertad de Yanquilandia. -Historias y conclusiones de Henry George: El clero romano. -Las doctrinas rerumnovarum y la “prensa católica”. -Temperatura socialista media en 1942.

El momento en que los hombres comenzaron a admirarse verdaderamente del dominio privado sobre las tierras fue cuando la grasa pubertad de Yanquilandia, en los dos últimos tercios del siglo XIX. Un muchacho pordiosero que se fue por esos días de Boston para Londres y que aquí se dio a vicios y mendicidad, recibió, viejo ya, cable en que le ofrecían millón de dólares (“dólares esterlinos”, como decía el difunto Bernabé Hernández) por un predio que él ignoraba haber heredado, cuando niño, de un lejano pariente; en ese “lote”, como dicen los medellinenses, iba a quedar una plaza muy comercial...

Así, a fuerza de beber alcoholes, comer opios, recibir caridad rerumnovarum y de crecer Boston, el míster se encontró rico. Henry George coleccionó muchas de estas historias e indujo (el admirable proceso humano de inducir, veneno para diablos, clérigos y brujas); indujo que la tierra no es hechiza; que el dominio sobre ella es monopolio y que es preciso socializarla.

Hoy, 1942, la vida (que es río) nos ha arrastrado a todos, incluso al clero romano, que había inventado unos diez silogismos, con sus respectivos distingos, pruebas de las premisas mayor y menor, desbaratar de objeciones, calumnias para los pensadores, etc., para comprobar que los señores, señoritos y señoritas (¡qué inmundicia los señoritos y las señoritas!) podían usar, gozar y abusar de sus predios heredados, adjudicados o de cualquier otro modo robados.

Sí; hoy (1942) hasta “los de Roma” van socializando, socialismo cojineto, epifórico y legañoso que se halla en las encíclicas, y en esas organizaciones de penumbra de sacristía (voces bajas, rostros pálidos y hedores mezclados con olores) que se denominan Acción Social Católica, Paz Romana, Damas de la Caridad y jóvenes reporteros de una Prensa prudente, virtuosa, quiere decir, calumniadora de paraguas.

Todos predican hoy que la propiedad privada tiene función social. Esta proposición es el socialismo término medio, la temperatura socializante media de la humanidad de ahora.

B

Descripción de la Colombia conservadora: para qué guerreaba; para qué se hacían los caminos y demás obras de interés público. -Lo que era el país antes del espíritu Justiciero, socializante, que trajo el liberalismo.

El rincón de las brujas en esto de la propiedad privada era Colombia. Cuando los cuarentones socializantes de hoy éramos niños, habitaban aquí el Sombrerón, el general de la esquina, que a todos nos daba limosna a cambio de sudores, y el curita, que nos daba el Cielo, permutado por gallinas, huevos y otras cosas de comer. Caminos, calles y veredas eran hechos por o para las casas de los señores, y lo demás era “el pueblo vil”.

De entre los señoritos, pajes de los obispos, aparecía de vez en cuando uno de corazón tierno, o embobado por el mucho estudiar latines, que nos hacía versos a los pobres, así:

“¡El pobre! Al pobre menosprecia el rico;
el pobre vive mendigando el pan;
falsa piedad...” etc.

Por este poemita, casi ponen al señor Caro en la lista negra que tienen los de Roma, como hicieron con el bueno de Victor Hugo, porque describió a un obispo que sentía remordimientos de ser tan rico.

¡Qué graciosa es la vida, muchacha infiel, ramerísima amable, pues hoy nos parecen inocentes los abuelos que se creían grandes revolucionarios pecadores! Ya casi..., veinte años más, y Lenin, “el cruel Ulianoff”, será sacado del infierno y colocado entre las once mil vírgenes; decimos “veinte años”, porque el socialismo se nos viene volando en las alas potentes de los aviones.

De los aviones que fabricamos los obreros de todas partes, inclusos los de Britania, pues Staford Cripps es Lord del Sello Privado... ; los antiguos lores eran el General Ospina.

El general Ospina, enorme tartamudo y fondillón, hijo de la tierra de los colores minerales (Boyacá) y de la judía y ñudosa Antioquia, se puso los zamarros, se atusó los bigotazos, trepóse en su mula y salió..., dicen que a guerrear en defensa de “los buenos principios”, pero fue a atisbar fincas raíces para él, para “usar, gozar y abusar” de ellas (C. Civil. - Definición de la propiedad privada).

Cuando gateábamos y comíamos tierra los cuarentones socializantes de hoy, nuestros padres dormían de camisón y los paquetes de cigarrillos, traídos de La Habana, ostentaban los retratos de los generales y coroneles que se ponían los zahones y salían a atisbar fincas y a robar mulas.

Atisbaban las fincas; emitían títulos de baldíos, apenas ganaban “la guerra”, y se adjudicaban los “lotes” que habían encontrado. Podemos ya definir al colombiano siglo XIX, así: el animal de zamarros que montado a caballo añusgaba los ojos y atisbaba fincas para él y el curita.

¿Y cómo se realizaban las obras que valorizan la tierra? Cuando ya estaban sentados, es decir, cuando eran Presidentes, decían: “Hay que progresar” y nos ponían a abrir caminos por y para sus fincas ganadas “en duro trabajo”; el Papa León XIII diz que les escribía que muy bien, que el hombre incorpora el sudor a la tierra y les mandaba una bendición para ellos y para su nidada, inclusa la “cónyuge supérstite”, como decía Bernabé Hernández.

Resumiendo: Las tierras se valorizan con las obras públicas; durante los gobiernos conservadores, tales obras se hacían para valorizar las fincas de los gamonales: por eso carecemos de vías troncales patrias y somos ricos en amagamientos de senderos. Los caminos eran uno de los modos de robar, así:

¡Ahí lo tenéis! Parece en trance de estatua equestre. Soliviado sobre los estribos de cobre, otea... ¿Qué olfatea? Parece, dicen que atisba la batalla y el triunfo de “los buenos principios”, pues en el llano se entrematan unos patojos.

- ¡A la derecha!... ¡A la izquierda!... ¡Por aquel amagamiento!... ¡Por la orilla del río Caudaso!... Una chamba aquí... Un sendero allí... ¡Cinco mil!...

¿Dirige la batalla? Nó. Dirige los mojones; el General amojona y los cinco mil no son soldados, sino cuernos.

C

Objeciones de seminario. -La sociedad es la creadora de valores y precios. -Pensamientos atrevidos antaño e infantilmente inocentes hoy. -La gran industria. -Las sociedades anónimas como culminación y principio del fin de la antigua noción de propiedad. -Monopolios y huelgas: León XIII propone “la caridad”, como remedio. -Muerte de León XIII.

Un joven de seminario u otra casa escolástica dirá, respondiendo, que el hombre es “dueño”, porque los bienes son fruto de su trabajo; que las ganancias del tendero de al lado son hijas suyas y que por eso es dueño.

La tierra no es hija de nadie y es madre de los frutos, en primer lugar. La tierra no es hechiza.

En segundo lugar, no olvidemos las nociones “dinero”, “ganancia” y “consumo”, pues si la población aumenta, más consumidores tendrán el labrador y el tendero y, por consiguiente, más ganancia.

León XIII, tan vivo retrato de Voltaire, quiso salvar “la máquina” que nos han venido aplicando los poseedores; pero olvidó que el trabajo es mercancía.

Hallamos pues, joven ignaciano, que precios, ganancias y riquezas son productos sociales; y, si dudare aún, cómase todas las naranjas de los jesuitas en Miraflores, para que reviente. Y la casa de don Barrigón nada valía hasta que el Municipio hizo la plaza. Valores y precios son entes sociales.

Ya nadie se escandaliza al oír lo que antaño era pecado decir acerca de la propiedad privada. Es más que un robo; es una estafa.

Cuando, hace por ahí un siglo, principiaron a dudar, hubo mucha gritería. Pero luégo culminó el régimen capitalista con eso amoral, irresponsable, corruptor, que se denomina sociedad anónima; llegaron los monopolios de hecho: gobiernos anónimos que dominan a los gobiernos legales; aparecieron las guerras entre obreros y patrones...

Entonces fue cuando León XIII apareció como genio de los remiendos; dijo que había que darles algo, por caridad, a los trabajadores; remendó el capitalismo, para que viviera otros sesenta años. Murió en olor de socialista, pero es lo cierto que los de la propiedad privada debían encenderle cuatro velas.

D

El comercio y la industria de Colombia en 1900. -Un jovencito estudia economía política. -Su viaje a Bogotá. -Se especializa en las nociones de fisco, hacienda y finanzas. -Marco Fidel Suárez. -Abejorral, patria de Jesucristo y del socialismo colombiano. -Esteban Jaramillo páre la primera ley socializante.

En 1900 no había industria por aquí; aún hoy, lo único que saben hacer en Colombia es muchachas, pero no duran; en 1900 el comercio se reducía al menudeo de telas traídas de las Antillas, Magdalena arriba.

Por ahí en 1877, en la población antioqueña llamada Abejorral, nació un muchacho, pobre, pero con ganas. Al llegar a la pubertad se vino a Medellín y estudió el librito de economía política de don Luis Mejía Alvarez. Luégo se fue a pie, para economizar, a la Capital; viajó mucho por los ministerios; llegó 1921; era presidente Marco Fidel Suárez, el soñador...

Culminó entonces el muchacho oriundo de Abejorral, que de Abejorral fueron don Dionisio Arango, don Marco Arango, y Jesucristo también iba a nacer allí, pero se arrepintió.

Culminó entonces, repetimos, el muchacho que desde el gateo se había especializado en las nociones de fisco, hacienda, finanzas y demás cosas de enriquecerse; así fue como Esteban Jaramillo dio a luz la Ley 25 de 1921.

E

Historia psicológica. -¿Qué va a suceder?

El estatuto colombiano de valorización tiene 21 años y las leyes de que se compone se parecen a los Presidentes en cuyas administraciones se dictaron:

Suárez (1918-22)

Durante su administración se expidió la Ley 25 de 1921, pero se quedó escrita.

Ospina (1922-26)

Aparecieron dos decretos reglamentarios de la Ley 25 y se expidieron las leyes 71 de 1924 y 36 de 1925. En la primera se ve muy patente el carácter ejecutivo del General, pues se dispuso que los deudores del impuesto pagaran el 5% mensual corno intereses moratorios. Fue también la primera vez en que se ordenó, aunque para ejecución de obra determinada, que no se registraran trasmisiones del dominio de las fincas gravadas con el impuesto.

Durante Suárez, mera literatura y, durante Ospina, ganas desordenadas de ejecución.

Abadía Méndez (1926-30)

Durante este Presidente, alma de funcionario, se quiso dar muerte a la Ley 25 de 1921, centralizando un manejo difícil de ella en Bogotá. (Ley 51 de 1926).

Olaya Herrera (1930-34)

Nada.

Alfonso López (1934-38)

Devolvió este instrumento legal a los municipios e inició la legislación para hacer explotar el suelo colombiano por y para los colombianos todos (Leyes de riego y desecación).

Santos (1938-42)

Tregua a la evolución iniciada por López. Gobierno de los ricos para los ricos. Fue electo por el capitalismo asustado. Quiso reaccionar, pero no pudo.

El futuro

Así han sucedido las cosas, al respecto. ¿Qué haremos ahora, en agosto venidero? ¿Valorizaremos a los ricos?... ¡No tengan cuidado!...

F

Todo gobierno es para los ricos. -Detrás de cada obra decretada hay ricos escondidos. -La expropiación.

¿Por qué todas las obras emprendidas en Medellín por el sistema de impuesto de valorización terminan en o rodean al parque de Berrío?

¿Por qué no se ha aplicado el sistema en los barrios de los pobres?

Porque los pobres no tienen con qué pagar las obras y porque los pobres son tímidos y otras cosas; ni siquiera saben en dónde queda la oficina de valorización.

Nada más estúpido que los pobres; el hombre nació para rico; el orden natural exige acabar con ellos, y sólo entonces los gobiernos serán para el hombre y no para los ricos.

Si tratamos de estas cuestiones con un pobre, acaba por contestar: “Los pobres vivimos de los ricos”. ¡Qué estúpido y sórdido es un pobre! Un pobre ni siquiera es honrado.

Por todo esto, es obvio que el impuesto de valorización no tiene más utilidad que hermosear las ciudades y valorizarlas, sin que haya enriquecimiento sin causa para los particulares. Es ley de rigurosa justicia en el régimen capitalista. No hay allí ningún porvenir.

El porvenir está en la expropiación de tierras no explotadas aún y en prepararlas para el trabajo comunal y dirigido. (Leyes de riego y desecación).

En el municipio de Medellín oímos diariamente que a las obras hechas por el sistema de valorización debía contribuir el Tesoro, siquiera en parte. Alegan que toda la ciudad se beneficia con las obras.

Contestación: Toda la ciudad y todo ciudadano se benefician, pero no toda la ciudad ni todo ciudadano ganan. Ganan los dueños de los predios mejorados. Ganar es término de la economía capitalista.

Las entidades de derecho público sí contribuyen a la obra: con su jurisdicción y con los servicios de su organización administrativa.

G

Dolores de parto en la humanidad de 1942. -Descripción de la conciencia colombiana respecto de este nuevo orden presentido.

Esta guerra universal que padecemos no la entiende sino quien entienda por qué se le rompen los vestidos al muchacho, al crecer, y por qué se desgarran los de la mujer empreñada: porque ya no caben.

La vida es río, sucesión; sucesión de necesidades, invenciones y demás cosas fenoménicas. Las instituciones jurídicas son vestidos.

Los estatutos que reglamentan la producción, distribución y consumo de la riqueza ya no le sirven al hombre.

Por eso es la guerra: porque “institución que muere como verdad, sigue viviendo como sentimiento”.

Se trata, pues, de un nuevo orden social.

Parece que el primer gran muerto, el que va a heder más, es la sociedad anónima, institución en que culminó el maquinismo de las democracias capitalistas. En 1918, la sociedad anónima, en sus múltiples manifestaciones, había sojuzgado a los gobiernos. Por medio de los anuncios pagados esclavizó la Prensa y el pensamiento; por medio de anuncios radiodifundidos envenenó a los hombres con supuestas medicinas; creó necesidades; creó y destruyó dioses.

¡Anónima! Es decir, la responsabilidad humana desapareció.

En el siglo XIX el propietario se defendía, argumentando: “Yo trabajo; fecundo a la tierra con mi sudor”.

En el siglo XX, el accionista está repantigado en su butaca, recibiendo los dividendos de la sociedad anónima. ¿Quién trabaja? No se sabe. ¿Quién robó? No se sabe. ¿Quién compró la justicia? No se sabe. ¿Quién compró los votos en las elecciones? No se sabe. ¿Por qué no se discutió en segundo debate el proyecto de impuesto a las cervezas o a los cigarrillos? No sabe. ¿Quién es Dios? El Gerente. ¿Dónde está el gerente? Es ubicuo.

En esta guerra no ganará fulano o zutano, Hitler, Churchill o Roosevelt; ganará el nuevo orden, nuevo orden que es muy viejo, que está en el Evangelio, en Tolstoy, en Gandhi, en Lenin, etc.

El pueblo colombiano siente vagamente todo esto, pero aquí “la verdad perjudica”. ¿Cómo se insultan los que ahora aspiran a gobernar a Colombia en 1942? “¡Usted es socialista!” es el supremo insulto que se arrojan mutuamente. “¡Usted ama al pueblo!” es el insulto supremo.

Pero el nuevo orden nos llegará... de fuera. Aquí nadie lo tiene por dentro. El alma de Santander es veneno letal, regado desde la Goagira hasta el Amazonas. Es Colombia el único país del mundo en donde el amor es infecundo y fecunda la mentira. ¡Pobre pueblo patizambo, sin escuela, limosnero, miraculado por la caridad, recibidor de casitas para campesinos, llamado “chusma” por sus dirigentes!

EPÍLOGO

Aceptamos que nuestra obra humana la realicemos con el nombre de liberalismo; lo que importa es la obra y no el nombre. Pero es necesario que no haya el 97 por ciento de los niños en completo abandono; es preciso que haya escuelas que suministren trabajadores; es indispensable que las ciudades sean habitaciones para el hombre, y no calles propias para que el Gerente comercie con la ignorancia de la “chusma”. ¿Será bueno anchar las calles comerciales, sin antes dar higiene a los barrios? Esto que entendemos por liberalismo es lo mismo que predicó el general Rafael Uribe.

En esta vereda que hemos andado, comentando el impuesto especial de mejoramiento ¿con qué se ha fortalecido el espíritu? Con muy poco, porque somos exigentes y, con mucho, si consideramos lo bárbaro que era el país antes de 1930. En esta legislación que comentamos hay mucha justicia. ¿Ofrece porvenir de nuevos órdenes? Lo ofrece, cuando la ley sobre riegos y desecación autoriza para expropiar tierras con el fin de mejorarlas. Pero la misma ley obliga a volver la tierra a la propiedad privada, una vez ejecutados los trabajos. ¡Lástima!

Se trata, pues, de enriquecer más a los ricos. Los no poseedores nada pueden esperar de este estatuto, a no ser el aumento de su miseria relativa: la cima es función de la sima y la pobreza función de la riqueza, en el régimen capitalista.

Todo gobierno es para los ricos, menos el que enseñó aquel hijo de Dios y que ahora está a la ofensiva en Ucrania.

* * *

Los gobiernos viven de los impuestos; la producción, distribución y consumo de las riquezas es por cuenta de particulares, monopolio de los poseedores de la tierra y de las máquinas.

Los poseedores bregan por no pagar los impuestos y bregan por ganar mucho: salarios miserables; así nace el pobre, la pobrecía y así es como nacen los gordos.

¿Cómo cesa el jaleo por los impuestos entre los ricos y el Gobierno? En las elecciones, que a la corta o a la larga ganan los ricos, porque de ellos son los medios de propaganda y las cosas de comer. Decimos a la corta o a la larga, porque si alguna vez ganaren los pobres en las elecciones, sus elegidos se vuelven ricos.

* * *

Pero existe un gobierno que es de la sociedad, por la sociedad y para la sociedad. Nace cuando la tierra y las máquinas son propiedad colectiva: entonces a los niños se les cría y educa para el amor, fuente del servicio.

* * *

El gobierno colombiano vive únicamente de impuestos; posee uno que otro inmueble para el servicio público; diz que es dueño de los caminos; es dueño de las minas de esmeraldas, algunas minas de sal y otras minas. Y nada más. ¿Y el hombre, que es el fin, el rey de la tierra?

El hombre está abandonado; sus facultades y su espíritu quedan en la vil condición de mercancías sometidas a la ley de la oferta y de la demanda. ¡Que beba bastantes aguardientes, que así aumentarán las entradas del fisco y se convertirá en bruto incapaz de nuevos órdenes! ¡Cipote (1) de tristeza la del Hijo del Hombre en la Cruz!, como decía el curita de Cáceres.

* * *

A continuación copiamos el proyecto de acuerdo que acaba de presentar al H. Concejo de Medellín, el señor Personero Municipal.

Los índices de este folleto serán:

Uno, de las disposiciones legales que se han dictado en Colombia sobre impuesto de valorización, y otro, del contenido de la obra.

PROYECTO DE ACUERDO
ORGÁNICO DEL IMPUESTO DE VALORIZACIÓN

El Concejo de Medellín, en uso de la facultad que le otorgó la ley 63 de 1938 “para establecer, organizar, recaudar e invertir el impuesto de valorización”, definido por la Ley 25 de 1921,

A C U E R D A:

Art.-Establécese el impuesto directo de valorización consistente en contribución sobre las propiedades raíces que se beneficien con cualquiera de las siguientes obras de interés público local:

a) Cobertura de quebradas y zanjones;
b) Obras en la manzana en que se construye el Hotel Nutibara;
c) Arreglo, rectificación, ensanche, pavimentación, arborización, alumbrado, aceras, instalación de ramblas, etc., en avenidas de quebradas y ríos;
d) Apertura, rectificación, ensanche, arborización, alumbrado y pavimentación de carreteras y caminos;
e) Apertura, rectificación, ensanche, pavimentación, alcantarillado, aceras, arborización y alumbrado público de vías, plazas, avenidas, paseos y parques, y
f) Construcción de clubes campestres, campos deportivos y piscinas de natación, populares.

Art.-La encargada de establecer, organizar, recaudar e invertir el impuesto de valorización en cada caso es la Junta de Valorización, compuesta de tres miembros particulares elegidos, con sus suplentes, por el Concejo.

En ella, además, tendrán voto el Alcalde, el Personero Municipal y el Tesorero; tendrán voz el Secretario de Obras Públicas y el Interventor de Hacienda. Secretario de élla será el Secretario-Tesorero de la Oficina de Valorización.

Art.-El impuesto de valorización que se repartirá entre las propiedades beneficiadas con la obra de interés público local será el costo de ella presupuestado y hasta el treinta por ciento más, como margen de seguridad del presupuesto.

Art.-Apenas la junta resuelva emprender obra de utilidad pública local de las enumeradas, citará a los propietarios beneficiados con ella que puedan ser habidos, para que en asamblea presidida por el Alcalde, designen por mayoría de votos de los que asistieren un representante de ellos, con su suplente, el cual tendrá voz y voto en todas las deliberaciones de la Junta, referentes al impuesto y a la obra, hasta la terminación de todo lo relacionado con ellos. Si los propietarios no se reunieren o no hicieren la elección, la hará el Alcalde.

Art.-La oficina de valorización, ejecutora de las resoluciones de la Junta y su asesora técnica, intermediaria entre el público y la Junta, y entre ésta y las otras dependencias municipales, tendrá el siguiente personal, con las siguientes asignaciones:

Ingeniero de Valorización $ 4.200.00
Asesor Jurídico $ 3.600.00
Secretario Tesorero $ 3.000.00
Contador $ 1.800.00
Escribiente dactilógrafo, secretario del Tesorero $ 1.200.00
Portero citador $960. 00

Art.-El Secretario Tesorero de la Oficina de Valorización queda investido de la jurisdicción coactiva para el cobro del impuesto.

Art.-Autorízase a la Junta de Valorización para reglamentar su trabajo y el de la Oficina de Valorización.

Art.-Los gastos que demande este acuerdo se imputarán al artículo 37 del capítulo XIII del Presupuesto de gastos de la vigencia económica de 1942.

Art.-Este acuerdo regirá desde su sanción.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS del proyecto de acuerdo
ORGÁNICO DEL IMPUESTO DE VALORIZACIÓN

Es tiempo, señores Concejales, de aprovechar la experiencia que tenemos en cuanto a Impuesto de Valorización.

La Ley 63 de 1938 dio a Medellín la facultad de establecer, organizar, recaudar e invertir el impuesto; de ahí, para recordar la legalidad del acuerdo, el encabezamiento del proyecto que os presento.

El artículo primero establece el impuesto para las obras que en él se enumeran; se evita así la vaguedad y el uso de etcéteras o de los términos “otras análogas”, que han sido criticados a la ley 25 de 1921.

En el artículo 2° se corrige el que los secretarios de la Alcaldía gocen de voto en la Junta de Valorización. Ella es prolongación del Concejo y no debe perder su carácter; con el voto del señor Alcalde y dándole voz en ella al Secretario de Obras Públicas, queda con la vinculación necesaria al ejecutivo.

La experiencia enseña que al presupuesto de la obra hay que agregarle el treinta por ciento; que no basta con el diez. Cada propietario gravado discute, discute, y reclama rebajas. Es necesario contar con una cantidad buena para poder tratar con negociantes habituados al regateo (Art. 3°.)

El artículo 4°, es esencial y sin él no será nunca bien recibido el impuesto de valorización. Es de ciencia administrativa que los contribuyentes actúen en el proceso de los impuestos; así, se convierten en amables.

En los artículos 5° y 6° se reorganiza, de acuerdo con la experiencia, madre de la ciencia, la Oficina de Valorización; se atiende allí a las deficiencias, sobre todo a la falta de investidura de la jurisdicción coactiva; se provee a la contabilidad.

Mientras el público no tenga fe, no se recaudará bien el impuesto, y no la tendrá sino al darle debida separación al patrimonio de cada obra; y hay que separar esos fondos de los comunes municipales.

No se le da la jurisdicción coactiva al Asesor Jurídico, porque es bueno que éste pueda actuar en los juzgados, en defensa del impuesto, y no podría hacerlo si fuese el juez ejecutor.

Se trata de impuesto especial, de obras especiales y la entidad de valorización debe tener toda la independencia posible.

Honorables Concejales,

Fernando González

Medellín, mayo 13 de 1942

Nota:

(1) Cipote le dicen en Antioquia a lo que es demasiado grande. Volver

Fuente:

Estatuto de Valorización. Imprenta Municipal, 1942.

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