Corporación Otraparte
Premio Nacional de Poesía
Porfirio Barba Jacob 2011

El tiempo líquido
de las mariposas

Junio 30 de 2011

Alirio Quimbayo Durán

Alirio Quimbayo Durán

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Casa de Poesía Porfirio Barba Jacob

El tiempo líquido de las mariposas, poemario firmado por el poeta Alirio Quimbayo Durán, es la obra ganadora de la quinta edición del Premio Nacional de Poesía Porfirio Barba Jacob, organizado por la Casa de Poesía Porfirio Barba Jacob.

Alirio Quimbayo Durán (Girardot, Cundinamarca, 1957) es maestro egresado de la Normal Departamental “María Auxiliadora” de Girardot, especialista en Enseñanza de la Literatura y catedrático de Literatura Contemporánea en la Universidad del Tolima. Actualmente es docente del área de humanidades en el Conservatorio de Ibagué. Entre sus publicaciones están El discurso de género en la novelística de Flor Romero - Hacia una lectura desde el horizonte femenino de textos escritos por mujeres, Del fuego ancestral a la escritura premonitoria: entrevista con la escritora colombiana Flor Romero; cuentos: “El embarazo de la reina termita” y “La última faena”; poemarios inéditos: Fragmentaciones en la ciudad invisible, La noche desnuda y Bajo el sello del pescador.

El jurado encuentra en la obra ganadora una voz poética pausada que se instala para su propuesta verbal desde el título mismo —toda una metáfora sobre el ser y el vivir, el ser que vive en suma—, en versos luminosos y clarividentes que nos ofrecen reminiscencias y referencias notables de la cultura universal, dándoles una pincelada significativa y poética que las sitúa y acentúa en los paralelos del accionar humano actual.

“Descubro cómo emergen aleteos de luz / en las grietas que el agua ha tatuado / sobre la corteza del tiempo”, dice el poeta en poemas breves, concretos, de compacta verbalidad, que entregan su geometría semántica en apacible y susurrante y atractiva poética al lector, apuntalando a favor del ser el esforzado fluir, tiempo líquido de la vida que no cesa su derivar sobre nuestra corteza plena de circunstancialidad.

Toda obra poética consistente traza un destino vehemente a través de las palabras, una propuesta que se erige verso a verso, en cada poema; así se aúna un puntal importante de lo poético: su proyección significativa que da cuenta de la sabiduría desplegada. El tiempo líquido de las mariposas cumple con esta premisa de amplia manera, haciendo accesible para el lector un caudal semántico, sin despliegues de hermetismo filosófico, sin cercenar la flor rica y esbelta de la comprensión, en muchos versos que obtienen casi de inmediato la factura de memorables: “El círculo encierra el misterio / de tu vida. El tiempo es una línea líquida, / río fluyendo hacia su mar: la eternidad”, por ejemplo.

El poeta anuncia desde los poemas de esta obra lo que la vida trae incesante, espléndida, y la postura que la semilla desterrada en perenne búsqueda de su nacimiento debe asumir: “El río se agiganta, / crece la fuerza de sus aguas; / en un intento por abolir la muerte”. Y así debe ser, dice el lector.

El jurado estuvo integrado por las poetas María Cecilia Muñoz, Claudia Trujillo y el poeta Edgar Trejos, integrantes de la Casa de Poesía Porfirio Barba Jacob.

El premio ha contado desde sus inicios con el apoyo de (Sic) Editorial de Bucaramanga, que en este año incorpora la publicación del libro virtual por medio de El Libro Total.

Los premios anteriores han sido ganados en sus respectivas ediciones por las poetas Amparo Romero y Olga Elena Mattei, y los poetas Julio César Arciniegas, y Gabriel Arturo Castro.

Mayores informes con María Cecilia Muñoz (casapoesiapbjacob@gmail.com).

Con la participación especial del
grupo Blues Jazz y la soprano
Natalia Trejos Muñoz

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Sic Editorial

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Poemas de
Alirio Quimbayo

Nacimiento

No alargues la mano
contra tu gusano prójimo;
déjalo tejer su sueño
en las hojas del roble.
Quizás tú habites su capullo
y él esté velando tu nacimiento,
tu confundida especie de la nada,
tu premura por ser luz y alas.

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Una soga nos trae al mundo

Una soga nos trae al mundo
atados para siempre a nuestro destino.
Llegamos como lluvia
a desempacar maletas de llanto;
descendemos de la oscuridad
a la inmensidad de otra noche
y a veces nos perdemos en la claridad del día.
Somos ancla de una nave extraña,
quizás piedra vencida en el camino
o recuerdo anudado al cuello
de otro desterrado en el patíbulo.
Una soga nos trae al mundo.

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Donde anidan los crepúsculos

De repente, los crepúsculos abandonan el tejido
de viento y plumas, de trinos y lluvia;
donde manos invisibles
hicieron con arcilla los ojos de las montañas.
Vuelan tras el rastro de Ícaro
como perros de caza;
olfatean los arreboles, muerden los relámpagos
hasta que el mar se llena de vacilaciones
cuando la noche enciende pequeñas fogatas.

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La profecía del caracol

El caracol es una pausa de la eternidad,
una flecha de Zenón disparada por Magritte.
El caracol anticipa cualquier destino.
Líquido reloj, espejo donde se mira el tiempo,
y donde Heráclito mira sus rostros
vueltos cabriolas entre los ojos
de un río que lleva otro río y otro río...
El caracol siente el fin del mundo
a sus espaldas. No se rinde.
Huye de la profecía.

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Los linderos del cielo y la tierra

Dentro de la piedra reposan los sueños
de Jacob; el registro de su árbol genealógico
crece a su sombra. La escritura enrollada
habla de su derecho a la eternidad.
Sólo teme que una flecha de su hermano
agote el agua de su aljibe. Podría morir de sed
su harén, desaparecer sus rebaños.
Esaú es diestro cazador de lentejas.
Jacob, un abogado de provincia;
su primer pleito de linderos
entre el cielo y la tierra
lo resuelve con una escalera.

Fuente:

Quimbayo, Alirio. El tiempo líquido de las mariposas. (Sic) Editorial, Bucaramanga, 2011.

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