Corporación Otraparte

Presentación

Trípticos de aire pétreo

Cantos al morir el día

Colección Polimnia
de Fallidos Editores
—Noviembre 9 de 2017—

“Trípticos de aire pétreo” y “Cantos al morir el día” de Julio Der Nasca y Alejandro Herrán

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Julio Der Nasca es poeta, licenciado en Filosofía y Letras y profesional en Estudios Literarios. Ha publicado cuentos, crítica, ensayo y actualmente se desempeña como promotor de lectura en la Red de Bibliotecas de Envigado.

Alejandro Herrán es poeta, crítico literario y editor. En 2016 editó el “Cancionero Antioqueño” (1904) de Miguel Ángel Osorio (Porfirio Barba-Jacob). Actualmente adelanta la maestría en Historia en la Universidad Nacional de Colombia, escribe la biografía intelectual de Gonzalo Arango y compila su obra dispersa en diferentes archivos del nadaísmo.

Presentación de los autores y
su obra por Juan José Escobar L.

Fallidos Editores

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Un libro de poesía es un revólver con una sola bala en el tambor. La eficiencia de la bala descansa tanto en la agonía del pulso como en la imagen ensordecedora con la que se atraviesan las palabras desgastadas por la belleza y la sintaxis. Este poemario de tonos clásicos abusa del lenguaje poético sin concesiones y hasta ensordecerlo. Lo arrastra hasta la trastienda de la grandilocuencia delirante, para luego conjurar un encuentro furtivo con la cotidianidad. Tal encuentro se advierte en el ronroneo lírico de Trípticos del aire pétreo de Julio Der Nasca y en el eco fulgurante de Cantos al morir el día de Alejandro Herrán. En ambos, los versos mantienen una tensión exuberante —como los dioses— con el paisaje contemplado y la lengua que esculca en los rincones del ahora y su devastadora presencia. En ambos hay una voluntad de mostrar, aunque con pulso fallido, los resquicios de la tradición.

Laura Correa Montoya

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Alejandro Herrán

Alejandro Herrán

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Dos poemas

Desiderátum

—Alejandro Herrán—

Desde la eternidad su arquitectura
se alzaba misteriosa.

George Tralk

A Veró

Caminaremos por el río
en cada noche de luna llena,
pasearemos por cultivos de tabaco
en que neblina nos impida olernos
buscaremos un refugio
nada impedirá que con la aurora
la conversación pierda su hilo
Y te diré,
cuando la noche esté callada
que no importará tu sexo
que tengo con tu abrazo
Y me dirás,
donde el sol menos avise
donde plantas alredor del camino
nos infundan pánico,
que no hay de qué temer
que estás tú ahí
y sabes el nombre de los árboles.

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Prefacio

—Julio Der Nasca—

Henos aquí a los dioses todos, fugaces y furtivos
Roncos y gráciles
Esperpentos, adefesios, a los pies del sol.
Subyugantes y beodos cantándole a la luna
Véannos aquí, aleteando ralos.
Véannos por las orejas, flagelando el albedrío
Domeñados y torpes véannos, contemplen
Nuestra grandilocuencia embriagadora.
Sépanse vencidos ante nuestras injurias.
Henos aquí de nuevo, henos entre titanes y pomposas
quimeras
Henos henchidos, de licor y poesía
De saciedad incólume, de verdad inútil
Escuchen, escuchen el canto de los dioses
El torbellino de palabras, el sinsentido humano
Henos aquí, henos de nuevo, enfrentado al nuevo tirano.
Ya vencido cronos, henos.
Luego de las kalpas véannos de nuevo.
Como tortuga fuimos, como gusanos
Como las nubes fuimos, como ratones
Como voluntades fuimos, como ustedes, iluminados
fuimos, fuimos batalla.
Legiones acribillamos
Cantamos vivaces, en bemoles, el albur de las moiras.
Maleantes nos hicimos, luego barbarie.
Fuimos el amor y luego el coito.
En sectas místicas y erotismos tribales: el latir-
Fenecer, como fénix galopar el aire a otras luces.
Henos, véannos aquí leyendo del poema,
El aroma tremebundo que despliega en un abismo
La pluma de los dioses, vaporosa como hado,
Delirante como alcohol.
Véannos, debajo de la piel, en el grito de este hombre.
¡Ahhh!
Henos de nuevo reunidos, en la fiesta de las bestias.
Atrapados en los hombres.
Véannos aquí hechos leyenda,
reencarnados en los hombres.
Aquí, tocando uno las arpas, otro zampando la vid
Allá, uno borracho, otro apostado.
Henos aquí a los dioses todos, fugaces y furtivos
Roncos y gráciles
Esperpentos, adefesios, a los pies del sol.
Subyugantes y beodos cantándole a la luna
Véannos aquí, aleteando ralos.

Fuente:

Der Nasca, Julio / Herrán, Alejandro. Trípticos de aire pétreo / Cantos al morir el día. Fallidos Editores, Colección Polimnía, Medellín, 2017.

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