Corporación Otraparte

35 años Editorial Lealon

Homenaje a
Ernesto López Arismendi

Diciembre 12 de 2007

Ernesto López por Elkin Obregón

Ernesto López
Dibujo por Elkin Obregón

A los catorce años un tío suyo lo matriculó en el Instituto Salesiano Pedro Justo Berrío para que aprendiera el minucioso oficio de tipógrafo. El chibalete, ese armazón de madera donde se colocaban las cajas para componer, fue el objeto de su predilección. La linotipia y los crisoles donde se funde el metal se hicieron familiares a sus manos. Donde los padres salesianos se graduó de experto en tipografía. Desde entonces su destino ha sido levantar, componer, armar, plegar, emblocar, encaratular libros y libros y prolongar la humanidad en ediciones que han hecho perdurable la literatura, la ciencia, la economía y el prodigioso arte de la palabra impresa. En su taller de la calle Zea han visto la luz más de cuatro mil obras. Entre textos de estudio, libros de poesía, mini-libros de relaciones humanas, manuales de cocina, novelas, novenas a los santos, revistas universitarias, se ha movido el mundo de Ernesto López, el gerente propietario de la Editorial Lealon. Los economistas, los sociólogos y los epistemólogos tendrán que invocarlo a la hora de reconocer el impresor que abrió el campo para las lecturas clandestinas. Los poetas de toda índole y los autores que han publicado de su propio bolsillo tendrán que prenderle algunas velas, porque salieron del anonimato virtual gracias a los baratos y cuidadosos tirajes de Lealon. En fin, los talleristas y hasta Marta Harneker y Karl Marx han podido viajar en el tiempo gracias a este oficiante de la palabra impresa. —Luis Fernando Calderón

Invitan amigos y familiares
Conversación con Ernesto López

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Editorial Lealon

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Ernesto López Arismendi

En la “Cuna del costumbrismo”, Santo Domingo de Guzmán, formada por grandes montañas y reconocida por sus flores, nace el 25 de marzo de 1938 un hombre destinado a plasmar en el papel incontables ideas de autores colombianos, Ernesto López Arismendi o Lealon como lo llaman sus muchos amigos escritores y artistas.

Su formación como experto en tipografía la recibe de los Salesianos en el colegio Pedro Justo Berrío desde 1952 hasta 1956. Luego la pone en práctica dirigiendo la imprenta del seminario de Misioneros de Yarumal durante un año. Trabaja cinco años en la editorial Gran América, un año en Editorial Carmen y después otros cinco años en Editorial Bedout.

En esta empresa les proponen a los linotipistas negociar su retiro recibiendo como parte de pago maquinaria para fundar una empresa propia que le seguiría trabajando a Editorial Bedout, y así nace Editorial Prisma, fundada con dos de sus compañeros en 1969. En 1973 se la reparten a la cachiporra, quedando él con parte de la maquinaria, a la que le sumó otras fiadas y fundó ese año la Editorial Lealon, empresa especializada en la impresión de libros y revistas en la que ha permanecido 35 años y donde se ha desempeñado como dueño, gerente-administrador, impresor, linotipista, diseñador, asesor de publicaciones y corrector.

Excelente trabajador, lector incansable, buen conversador y bohemio, amante de las tertulias, las obras de arte, la música y el deporte, primero dedicado al fútbol, luego al baloncesto, la natación en familia y el ciclismo recreativo con el que ha recorrido parte de Colombia y que continúa a sus casi 70 años, siendo éste y el billar sus grandes pasatiempos.

De sus ancestros arrieros, montañeros, ha heredado la tenacidad y la firmeza para luchar contra la adversidad y permanecer siempre firme en su sueño de plasmar en libros las palabras, travesía que comparte desde hace 46 años con Olga Lucia Álvarez, su esposa y cómplice en esa otra empresa llamada familia, de la que hacen parte sus tres hijos, tres nueras y cuatro nietos.

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Para maese López Ernesto

De forma ritmada

Volver sobre la efímera noción
escrita; agotado otro desenlace
queda para la edición, revisar
de la linotipia “alguna” errata.

El índice dispone en el libro
para cada poema un número,
¿en estrofas abracadabra
la cifra, el azar no abolido?

Polvo o un amarillo penetra
los volúmenes que anuncian
en sus lomos múltiples títulos,
voces que intentan el diseño
de un recipiente donde mirar
la esponjosa concha del alba.

Omar Castillo
Medellín, octubre de 1995

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La Colección
Guberek en Lealon

Por Jaime Jaramillo Escobar

En alguna ocasión, el joven beduino Surlay Farlay, invitado a conocer la imprenta, dijo al entrar, en el tono sentencioso deI desierto: “He aquí a Lealon, donde los poetas realizan sus sueños”. No sirve como slogan, pero sirve como verdad, que es mejor. Porque Lealon es la única imprenta que no le tiene miedo a los poetas. Si el poeta no paga, no hay libro. Si no hay libro, no hay poeta.

Surlay Farlay fue a Lealon para ver las últimas pruebas de su libro “A la espera de Nayán”, editado en su colección literaria por la “Fundación Simón y Lola Guberek” de Bogotá, que imprimió 55 títulos desde 1984 hasta 1994, con algunas reediciones. A partir de 1985 correspondió a este cronista la interventoría de las colecciones de Literatura e Historia, razón por la cual se escribe esta nota en las bodas de plata de Lealon con los centenares de escritores cuyos nombres pueden leerse en el catálogo bibliográfico de la Editorial.

Intervienen tantas personas en la elaboración de un libro, que todos sus nombres debieran figurar en los créditos, para se vea que la cosa no ha sido fácil como obra colectiva, y para que cada quien asuma su parte con mayor responsabilidad. Empezando por los autores que suelen enviar originales ilegibles e incompletos, y modifican el texto una y otra vez durante el proceso de impresión, con lo que causan demoras en los plazos de entregas y hacen incurrir al editor en sobrecostos perjudiciales. Este fue el principal inconveniente en la Colección Guberek: autores que se apresuran a publicar sus libros antes de haberlos escrito.

La idea que impulsó la colección Guberek fue la de promover autores nuevos al lado de firmas destacadas. El resultado aún es incierto, pero se debe reconocer la generosidad del gesto, propio de una fundación sin ánimo de lucro. Sin embargo, la mayor parte de los títulos corresponde a obras importantes de autores prestigiosos. Un escollo fue la distribución, por tratarse de libros económicos. Ni distribuidores ni libreros quieren el libro barato. Es un fenómeno comercial del que a buena parte de la población le queda imposible defenderse. El abuso en el precio de los libros va contra la cultura. Los libreros no son, ni mucho menos, los abnegados servidores que nos quieren hacer ver. Las librerías desaparecen de los sectores populares, mientras proliferan los almacenes de video. Si el público sustituye al libro, por algo será. El libro no resultó ser el producto óptimo de la cultura. Es un objeto caro, difícil de leer, de almacenar, elitista, pesado e incómodo, condenado a desaparecer en su forma actual. Entreveo la civilización escrita y me parece muy buena. Los que vivan en ese mundo serán más libres y felices que nosotros.

Además de la colección Guberek, he tenido a mi cargo la edición de muchos otros libros en Lealon. No diré que no se hayan presentado dificultades. Es normal. Ocurre en todo. Pero cuando se celebran 25 años debe atenderse sólo a lo positivo. El esfuerzo personal de don Ernesto López Arismendi, con el apoyo de su familia y empleados, es digno de destacarse como modelo para la pequeña empresa, por su continuidad y resultado, en un país que necesita apelar a todas las formas de producción para crear empleo. Con tesón, con honradez, con ahorro y organización, don Ernesto López ha fundado, a partir de muy poco, una empresa que además de ser patrimonio familiar es también significativa en el país.

Escritores de las distintas regiones confían sus libros a Lealon, y por lo general todo sale bien. Se trabaja ejemplarmente. Eso es lo que se celebra en este volumen conmemorativo, con la honesta satisfacción de cuantos han contribuido a que, vistos desde la perspectiva de hoy, los 25 años pasados hayan sido fructíferos y felices. Más de 2.000 títulos publicados lo atestiguan.

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Editorial Lealon - 35 años

Algunos títulos de la Editorial Lealon

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Fe de imprenta

Por Gustavo Alvarez Gardeazábal

No sé hace cuánto conocí los libros de Lealon, pero sí sé que desde cuando me topé en la vida con Ernesto López entendí que su oficio le era mucho más rentable anímica que económicamente. Tal vez allí está el secreto de su éxito, en el gozo con que ejerce su profesión, en la minucia del detalle tipográfico, en la fuerza que hace por línea tenue de la carátula o por la tranquilidad con que todavía espera que el mamotrético y dinosáurico linotipo le llene las galeras.

Oyéndolo repasar una a una las apretadas secciones de su empresa o entendiéndole las argumentaciones que tiene para imprimir libros esqueléticos o para rellenar con espacios y dibujos tantos famélicos que llegan a su escritorio, pienso en don José Vergés, mi primer editor catalán, en Destino de Barcelona, que me dio una cátedra de sapiencia tipográfica en una tarde estival y creo que Ernesto López, a su manera, debió haber heredado los genes de gentes como ese viejo inolvidable o como mi abuelo Marcial Gardeazábal, el librero de mi pueblo que con una imprenta parroquial se atrevía a mercadear en el mundo pictórico de los grandes impresores.

Lealon puede pasar inadvertido para muchos en Colombia porque sus textos impresos, que ya deben ser más de dos millares, han sido de autores sin editorial, que a duras penas se han abierto paso en los estantes de las librerías pero que han quedado en el corazón de muchos amantes de la buena literatura o de las recetas milagrosas.

Yo, que he llevado ya bastantes autores de mi tierra a imprimir en las manos de Ernesto López, yo que desde sus linotipos pude conseguir el instrumento con el cual financié mi campaña electoral para ser gobernador del Departamento del Valle, detengo un instante mi acelerada carrera de vida para honrar con el recuerdo cariñoso a una empresa, un hombre y un empeño del que se deben sentir orgullosos no sólo los antioqueños sino todos los escritores de Colombia.

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Editorial Lealon ha publicado principalmente para: Editorial Oveja Negra, Fundación Simón y Lola Guberek, Editorial La Carreta (Bogotá), Fundación Testimonio (Pasto), Ediciones Hombre Nuevo, Editorial El Propio Bolsillo, Editorial La Pulga, Ediciones Otras Palabras, Editorial 8 de Junio, Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina, Universidad Eafit, Universidad de Medellín, Universidad Nacional sede de Medellín, Alcaldía de Cartagena, Universidad Autónoma Latinoamericana, Universidad de Cartagena, Universidad de Antioquia, Colegio de Abogados Penalistas del Valle del Cauca, Ediciones Autores Antioqueños, Municipio de Medellín, Asonal Judicial de Pereira.

Algunos autores publicados en Lealon: Alvaro Tirado Mejía, Omar Castillo, Estanislao Zuleta, Agustín Jaramillo L., Germán Colmenares, Otto Morales Benítez, Mario Arrubla, Belisario Betancur, Luis Ospina Vásquez, Miguel A. Caicedo M., Jorge Orlando Melo, Daniel Valois Arce, Miguel Urrutia, Amylkar Acosta M., Darío Jaramillo Agudelo, Carlos Lleras Restrepo, Manuel Mejía Vallejo, Raúl Gómez Jattin, Víctor Gavina, Daniel Samper Pizano, Luis Femando Macías, Gustavo Alvarez Gardeazábal, Jaime Jaramillo Escobar, Antonio Restrepo, Gustavo Bell Lemus.

Fuentes:

Editorial Lealon - 15 años. Exposición muestra bibliográfica. Biblioteca Pública Piloto de Medellín, Sala del Mundo, 21 de junio al 1° de julio de 1989.

Lealon ahí, 25 años. Editorial Lealon, Medellín, primera edición al cuidado de Omar Castillo, octubre de 1998.

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