Corporación Otraparte

Presentación

Ese delirio

Colección Polimnia
de Fallidos Editores
—Noviembre 9 de 2017—

“Ese delirio” de Diana Carolina Gutiérrez Montoya

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Diana Carolina Gutiérrez Montoya (Medellín, 1995) es comunicadora audiovisual de la Universidad de Medellín y estudiante de Historia de la Universidad Pontificia Bolivariana. Interesada en la crítica de cine, los cuentos cortos y la poesía. Aliviana los días densos con palabras.

Presentación de la autora y
su obra por Juan José Escobar L.

Fallidos Editores

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Ese delirio de Diana Gutiérrez. Una batalla perdida contra el amor. Vencida por el erotismo. Acribillada por viejos facinerosos que husmean su sexo. Tentada por efímeros placeres que duran instantes, donde el orgasmo apenas es una entelequia. Su cuerpo es caverna platónica para Homeros griegos, en donde gestas troyanas no tendrían lugar, porque su belleza es terrible, como una guerra mundial. Se desdibuja en cada trazo, porque no deja huellas visibles de su inconsciente. Ni fragilidad ni ternura hallo entre líneas, frugalidad ante el desbordamiento, aversión por lo común. Aquel nuevo valor de la poesía femenina que aporta Diana es el estar en el abismo, mirando ambos acantilados, ninguno la seduce, ambos, rocosos y filudos harían de su alma un cadáver. Exquisito es, pues, estar siempre en la cuerda floja del no ser, del querer ser todo y tan solo ser unos trazos, que dicen de ella mucho. No interesan la comodidad ni la belleza, quiere aprender a estar en el barro tanto como brillar, nunca para sobresalir: pues quien conoce el abismo nunca querrá salir de allí.

Alejandro Herrán

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Diana Carolina Gutiérrez  Montoya

Diana C. Gutiérrez M.

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Un poema de
Diana C. Gutiérrez

Dedicatoria estúpida para
megalómanos hambrientos

Todos los falsos maestros,
todos los poetas mal llamados,
todos los intelectualitos del gremio
y sus demonios sedados
por libros a medio leer,
me han tratado como una musa eterna, fatal,
amoldada a la perfección...
No quiero ser más de otros labios,
de otras bocas.
No abrazaré más brazos que no abrazan,
no me recitarán poesía en la cama mientras
golpean mi trasero con ritmo,
no me venderé más al mejor postor de las
ideas, porque no existe y me abro heridas a
propósito de nada:
—Señora Diana, no son santos los poetas, ni maduros los filósofos, ni los maestros serios o amorosos, ni el escritor humilde—
—Señora Diana, es usted por el poeta erotizada, del filósofo un misterio, del maestro un objeto puro de deseo y del escritor, su fuente misma de vanidad—
No saben aún, los pobres diablos, que el poder radica en una frase, no en la musa:
La certeza infinita de saber que soy finita.

Fuente:

Gutiérrez Montoya, Diana Carolina. Ese delirio. Fallidos Editores, Colección Polimnía, Medellín, 2017.

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