Corporación Otraparte

Presentación

La última página

El Pequeño Periódico
30 años de un viaje a pie

Abril 11 de 2013

“La última página” en homenaje a los 100 números de El Pequeño Periódico

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La poesía siempre estuvo presente en El Pequeño Periódico, proyecto de la Fundación Arte & Ciencia. Fue un faro constante que iluminó sus páginas desde su nacimiento en septiembre de 1982, en el puerto de Magangué, a orillas del río Magdalena. Fue fundado por Ángel Galeano H. con el apoyo de un puñado de “descalzos” que soñaron con “asaltar el cielo”. Ver a Colombia en las alturas del bienestar y la armonía fue su principal anhelo. Los poemas que conforman este libro son una forma de cerrar el ciclo dejando el testimonio, que también es homenaje a los poetas que ayudaron a elevar esta cometa cultural desde la cual se dio cuenta de la historia de Colombia en los últimos 30 años. Así como nació en septiembre, así mismo en septiembre, al llegar a la Edición 100, cerró sus páginas en la ciudad de Medellín.

Ángel Galeano Higua (Bogotá, 1947) es escritor, periodista y editor. Fundador de El Pequeño Periódico y de la Fundación Arte & Ciencia de Medellín, de la cual es su Director Ejecutivo. Autor de “Rumor de río, crónicas y reportajes” (1993), “Navegantes de la Utopía, crónicas y reportajes” (1997), “En la boca del cura y otros relatos” (2000), “El río fue testigo” (2003), finalista en el Concurso Nacional de Novela convocado por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá (2001), y “Las siete muertes del lector” (ensayos, 2007). Obtuvo el Premio de Cuento Cámara de Comercio de Medellín en 2003 con el libro “Palabras al viento”. Varios de sus cuentos han sido incluidos en antologías.

Con la participación de Ana María Jaramillo, Ángel Galeano Higua, Julián Moncada y Pedro Arturo Estrada.

Invita:
Grupo Literario El Aprendiz de Brujo

Fundación Arte & Ciencia

El Pequeño Periódico

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Esta pequeña joya recoge textos poéticos que enlucieron la última página de El Pequeño Periódico durante sus seis lustros de vida. La mayoría son desconocidos por el gran público lector, pero aparecen al lado de plumas de alto vuelo como Emily Dickinson, Rilke o Hahn.

La poesía es así, no tiene fronteras, ni tiempos. Es la forma más elevada de ser humano, porque en esa búsqueda de la belleza está la revelación de su creador, que tiene mucho de divino.

30 años no son casi nada cuando ya han pasado, pero al dejar una huella como La última página, nos regocija que no hayan transcurrido en vano.

El Editor

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“La última página” en homenaje a los 100 números de El Pequeño Periódico

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Poemas de
La última página

Soy nadie

Soy nadie, ¿Tú quién eres?
¿Eres tú también nadie?
Ya somos dos entonces. No lo digas:
Lo contarán, sabes.

Qué tristeza ser alguien,
qué público: como una rana
decir el propio nombre junio entero
para una carca admiradora.

 Emily Dickinson
Edición 49, noviembre de 2003

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El lector

¿Quién conoce, a éste que bajó
su rostro, desde un ser hacia un segundo ser,
a quien sólo el veloz pasar páginas plenas
a veces interrumpe con violencia?

Ni siquiera su madre estaría segura
de si él es el que allí lee algo, empapado
de su sombra. Y nosotros, que teníamos horas,
¿qué sabemos de cuánto se le desvaneció

hasta que, con esfuerzo, alzó la vista?
cargando sobre sí lo que, abajo, en el libro,
sucedía, y con ojos dadivosos, que en vez
de tomar, se topaban a un mundo pleno y listo:

como niños callados que jugaban a solas
y, de pronto, vivencian lo existente;
mas sus rasgos, que estaban ordenados,
quedaron alterados para siempre.

Rainer María Rilke
Edición 77, agosto de 2007

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Poetas malditos

Desterrados, la palabra los arroja más allá de todo
ebrios de abismo y noche,
cruzando apurados la linde del tiempo
como quien se extravía por un bosque
de visiones y señales ominosas.

Respirando la honda agonía del mundo
el sueño y el deseo los alimenta,
el vértigo los fortalece.

Mas prueban también el brebaje agridulce
del desamor, el vino ordinario del fracaso, los
venenos
de la soledad, el agua oscura del silencio.

El insomnio es su centinela, el desasosiego, su
vigilia.
Y a sus voces aún se levanta el viejo aire de la
rebelión.

Las palabras les revientan como heridas incurables
pero son al final su última coraza ante la muerte.

Pedro Arturo Estrada
Edición 100, septiembre de 2012

Fuente:

Galeano H., Ángel. La última página. Editor, Fundación Arte & Ciencia, Medellín, 2012.

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