Corporación Otraparte

Presentación

Las prisas del instante

—Septiembre 10 de 2015—

“Las prisas del instante” (antología poética) de Federico Díaz-Granados

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Federico Díaz-Granados (Bogotá, 1974) es poeta, ensayista y divulgador cultural. Ha publicado, entre otros, los libros “Las voces del fuego” (1995), “La casa del viento” (2000) y “Hospedaje de paso” (2003). Las antologías “Álbum de los adioses” (2006), “La última noche del mundo” (2007), “Las horas olvidadas” (2014) y “Las prisas del instante” (2015) recogen parte de su obra, traducida a una decena de idiomas. Obtuvo la Beca “Álvaro Mutis” en la Casa Refugio Citlaltépetl (México) en 2009. Forma parte del comité organizador del Festival Internacional de Poesía de Bogotá y actualmente es director de la Biblioteca de Los Fundadores del Gimnasio Moderno y representante en Colombia de la editorial Visor de España.

Presentación del autor
por Paula Andrea Dejanón.

Visor Poesía 40 años

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Parece Las prisas del instante escrito por un poeta de otro tiempo. Por un hombre que lo ha vivido todo y cada vez que lo cuenta revive sus pasos. Estamos ante el diario de un mago que no desvela sus secretos, ante un libro que habla con una antigua pero conocida voz desde el fondo de un aljibe a fin de llamar la atención del amor, ese desprevenido transeúnte.

Albeiro Montoya Guiral

El poeta colombiano Federico Díaz-Granados sitúa su voz entre el hombre y sus añoranzas. Su poesía toma partido por las fragilidades y las derrotas con un tono y un acento marcados por una precisa conciencia del desarraigo y la pérdida. Las prisas del instante bien podrían ser los tránsitos del tiempo y sus afanes o los festejos por recobrar desde la palabra el paraíso perdido de la infancia. Es un libro de afectos, generosidades y grandes lealtades capaces de emocionar al lector desde la sinceridad y la belleza de lo auténtico. Estos poemas traen la memoria de un tiempo y de una época de incertidumbres pero también dialogan con la más fuerte tradición de la poesía coloquial en español. Es por eso que este libro es una suerte de talismán que nos acompaña en un mundo derrumbado y nos aporta el consuelo de que es posible reconstruirlo desde la poesía.

Fernando Valverde

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Federico Díaz-Granados - Foto Circulodepoesia.com

Federico Díaz-Granados
Foto Circulodepoesia.com

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Poemas de
Federico Díaz-Granados

Las prisas de instante

Tenía razón el tiempo en llevar su afán
en instalarse donde le pareciera
y en tener sus rituales y hostilidades.

Ahora entiendo sus tardanzas y balbuceos
y su prontitud para los aciertos,
de esta terquedad de fijar unas cuantas palabras en un extremo de la infancia
y otras tantas en un rincón de esta calle ronca
que se parece tanto a la vida, llena de sorpresas y de silencios.

Por eso perdóname por tantas deshoras.
por convocarte en noches de rencores y presagios
por amontonar en la misma gaveta ruinas y asuntos cotidianos
entre el cansancio de los días y la terca música de los silencios.

Tenía razón el tiempo en llevar su ritmo
y la vida en tener sus afanes
para quedarse acá
con todas las prisas del instante.

Por eso perdóname por estas premuras
por no saber la gramática y las palabras de una lengua olvidada
por haber perdido libretas, las  llaves
y la vieja canción de exactos compases y cenizas
como si en el afán del tiempo
cada día, sin importar la hora,
se extraviaran los sueños.

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Noticias de este tiempo

A quién darle cuenta de este tiempo:
acaso unos recortes de prensa
algunas fotos que caen de un sobre
o un signo dibujado en el vaho sobre el espejo
y que desaparece.

A quién si son cada vez menos los amigos
si los que tienen hábitos y apegos se marchan
hacia destinos inconclusos o países sin mapa.
A quién dar cuenta
si los únicos que oían con atención los miedos
de repente huyeron sin explicaciones
ni recados.

No hay a quién darle cuenta de un tiempo envejecido
y a quién narrarle los adioses
o las preguntas que nos hacen fugaces.

A quién darle cuenta si no hay quién deje su aliento en la ventana
viendo cómo se aleja un Zeppelín que lleva tu nombre en mayúsculas
y cómo se deshace la vida entre los dedos
como si fuera arena de una playa o ceniza de un cigarro.

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Pasatiempo

Para matar el tiempo
recuerdo algunos fulgores de la infancia,
lleno crucigramas
para que tu nombre encaje donde debe decir olvido
y leo los horarios de los trenes para saber cada día más sobre despedidas.

Para matar el tiempo me detengo
en los balcones y leo avisos clasificados
miro los segundos pisos de las casas
cuento gordos y calvos en los centros comerciales
y organizo: los estantes de la casa,
los archivos de la escuela, las compras de ocasión.

Para matar el tiempo guardo los fantasmas y tristezas
las nostalgias y los nombres que permanecen
para que cada uno encuentre
—como en los juegos de azar—
su par, su carta repetida.

Fuente:

Díaz-Granados, Federico. Las prisas del instante. Editorial Visor, Madrid, 2015, p.p.: 11 - 14.

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