Corporación Otraparte

Presentación

Los ecos

Marzo 17 de 2011

“Los ecos” de Santiago Espinosa

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Santiago Espinosa (Bogotá, 1985) es crítico, periodista y profesor de filosofía, egresado en Literatura (2009) y Filosofía (2010) de la Universidad de los Andes. Ha escrito artículos y reseñas para medios como Alforja y La Otra de México, Revista Casa Silva, El Espectador, El Tiempo, Arcadia y La Hoja de Bogotá, periódico del que fue jefe de redacción hasta su desaparición en 2008. Ha trabajado en adaptaciones de teatro para grupos aficionados y fue asistente de dirección en cursos del Teatro Libre de Bogotá. Poemas suyos han aparecido en revistas nacionales e internacionales, y fue incluido en la antología “Nuevos poetas colombianos” (2009), publicada por la revista Posdata de Monterrey, México. En 2010 Taller de Edición publicó “Los ecos”, su primer libro de poemas. Actualmente prepara un libro de ensayos sobre la poesía colombiana.

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Estos Ecos resuenan en nosotros como un punto de identidad, un momento único en donde surgen fragmentos de la memoria, vestigios de lo que fue pero que ahora, con la fuerza vital de cada uno de estos poemas, logramos transitar en una poética que hace de nosotros parte de un nuevo paraíso. La poesía de Santiago Espinosa, profunda y emotiva, es la confirmación de un simple hecho: es un camino certero para acercarse a la realidad, para bordear los abismos imaginados y para situarnos en ese lugar posible en el que se cumplen los sueños. Dejemos que estos poemas “abran sus velas hacia el vértigo” y nos encuentren en su propia revelación.

María Baranda

Santiago Espinosa nos abre las puertas de su palabra, y al fondo, la música teje nombres, lugares inciertos que preguntan por nosotros y nos hablan en la intimidad de una memoria compartida. Nada puede resultarnos ajeno en estas páginas, y sin embargo, quienes allí deambulan, nos recuerdan que somos un barco siempre a punto de partir. Gestos que se repiten para nadie, sombras que resisten su oficio bajo el sol, ecos que atraviesan la partitura de un día efímero y permanecen, voces que nos acercan el instante y lo prolongan en el reloj sin tiempo de la poesía.

Lucía Estrada

Santiago Espinosa habla desde los intersticios de la realidad pero no se somete a ella. Tiene una voluntad inalienable por mezclar en su marmita muchos saberes: la filosofía y la política, la música y la arquitectura, pero sobre todo el rastreo de otros mundos anclados en el peor de ellos, un país que huye de sí mismo. Casas ilusorias, fantasmas, adioses y campanas, desarraigos que van desde “las mesas que esperan” hasta el ojo aventurero y corsario de Sir Walter Raleigh, todo merece ser sopesado por la lengua, aún sabiendo con Borges que “la realidad no es verbal”.

Juan Manuel Roca

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Santiago Espinosa

Santiago Espinosa

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Tres poemas de
Santiago Espinosa

El otro

Pasa un hombre
el niño
que fue
lo mira
con rabia.

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A un escultor judío

Para Nicolás Escalante

Centrar la arcilla.
Que el torno libere el grito
las formas azules del pasado
presas en el lodo.
Piensa en su nombre, lo convoca,
y vuelven las yemas a su cuerpo blanco;
su memoria a la memoria.

Giran las espirales
y en ellas vuelve el tren
donde se conocieron los abuelos,
las aguas de un mar muerto
entre los dedos y rocas
el túmulo amargo de la madre.

Tiene el furor del poseído: siente que lo persiguen soledades.
La diáspora de unos huesos todavía húmedos,
y que ahora encuentran su olvidada luz,
emergen de entre sus manos como un árbol nuevo.

Nada crea el escultor, tan sólo escucha lo que dice la roca.
Se levanta temprano,
desayuna, prende otro cigarrillo,
y ofrece los brazos a una antigua ceremonia.

—Quizás lo sagrado era la piedra desnuda
no el templo.
La piedra
tatuada en las agujas de la lluvia,
aceitada en las yemas del verdugo—.

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Disparo

O sonará un tiro y él pensará:
Me he matado...
O sonará un tiro y él pensará:
¡Soy un asesino!

Vladimir Holan

Verte de lejos.
Con el revés de los ojos.

Reencontrarse en la tierra blanda
y en las voces de la niebla.

Sólo un disparo
que dispersa los pájaros.

Un solo disparo.

Y en los labios toda la sal de los naufragios
que nunca se cumplieron.

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Juan Manuel Roca, Robert Max Steenkist, Santiago Espinosa y Santiago Mutis

Juan Manuel Roca, Robert Max Steenkist, Santiago Espinosa y Santiago Mutis.

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