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Presentación

Los Yetis

Una bomba
atómica a go go

La historia de los
abuelos de nuestro rock
Marzo 29 de 2014

“Los Yetis: Una bomba atómica a go go - La historia de los abuelos de nuestro rock” de Diego Alejandro Londoño Molina

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Diego Londoño (@elfanfatal) es periodista de la Universidad de Antioquia, amante de la música, la radio, la investigación y la comunicación digital. Es músico, rockero, realizador radial, bloguero del periódico El Colombiano, columnista de la Revista Música de Colombia y coordinador de música de “Aquí Suena Medellín”, proyecto de la Secretaría de Cultura de Medellín y USM Colombia (Unión del Sector de la Música). También es director y fundador de Música Somos, periodismo musical y digital, así como productor especializado de Señal Radiónica de la casa de medios públicos Señal Colombia. Ha sido expositor en Campus Party, Barcamp, Medellín se toma la palabra, jurado en los Premios de Periodismo Comunitario y jurado musical en Altavoz, Batalla de las bandas Videmia, Nuestro bar y Sk8rules. Ha trabajado como jefe de prensa de Fito Páez, Andrés Calamaro, Jarabe de palo, Sociedad FB7, Alejo García, EstebanGira y Unos/Vagabundos. Además ha entrevistado a diversos artistas locales e internacionales. Formó parte de proyectos como Cartel Urbano, HagalaU y Altaír. Ha escrito los libros “Medellín en canciones: El rock como cronista de la ciudad” y “Los Yetis: Una bomba atómica a go go - La historia de los abuelos de nuestro rock”.

Presentación del autor
por Manel Dalmau

Presentación especial de Los Yetis:
Escuchar “Me siento loco”

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Musicasomos.net

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Esta es la historia contada de viva voz por el periodista Diego Londoño en este libro escrito con amor y narrado en el mismo tono en que Los Yetis cantaban La chica del billete, Mi primer juguete, Me siento loco, Sabes cuánto te quiero y La bamba en los días felices en que el rock por fin llegó a Medellín.

Juan José Hoyos

Los Yetis: Una bomba atómica a go go - La historia de los abuelos de nuestro rock es el libro biográfico de una de las bandas icónicas para la generación juvenil de los años sesenta, cuyo sonido y trabajo sentaron la base de lo que es actualmente el rock de la ciudad. Ellos, sin pretensión alguna, fueron galardonados con disco de oro en el año 1966, y en toda su historia musical crearon más de 45 grabaciones entre sencillos, elepés y compilados, para convertirse en uno de los primeros grupos que pudo girar sin pesares y con un contrato discográfico por todo el país. Sus discos se distribuyeron en Estados Unidos, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Venezuela, Perú, Argentina, Chile y España. Fue tanto su éxito que llegaron a compararlos con The Beatles, tuvieron que ser custodiados por la policía y las chicas colombianas corrieron tras ellos para arrancarles la ropa y mechones de cabello.

Diego Londoño

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Diego Londoño

Diego Londoño

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Los Yetis

Una bomba
atómica a go go

Prólogo

Los abuelos del rock

Por Juan José Hoyos

Para los muchachos de Medellín que aman el rock, el 22 de octubre de 1966 es un día más en un almanaque viejo. Elvis Presley todavía estaba vivo, pero ya se había alejado de los escenarios desde hacía varios años. Los Beatles ya eran conocidos en todo el mundo, pero ese año pusieron fin a sus giras para dedicarse a grabar los que fueron sus últimos éxitos. En Colombia, el rock empezaba a dar sus primeros pasos de la mano de Radio 15, la nueva emisora de la cadena Caracol dedicada a difundir la música joven. En las tiendas de música, el único disco de rock colombiano que figuraba en los catálogos era un sencillo de 78 revoluciones por minuto grabado por Los Speakers un año antes.

Sin embargo, para la generación de rockeros veteranos nacidos en la década del cincuenta, ese 22 de octubre es un día inolvidable. Era sábado. Los muros de Medellín estaban empapelados de afiches que anunciaban el Festival Milo a go go en el Coliseo Cubierto Iván de Bedout. El evento había sido promocionado durante toda la semana a través de las ondas de Radio 15. En él iban a presentarse los más importantes solistas y grupos de rock colombianos del momento.

Para Los Yetis, el Coliseo no era un escenario desconocido. Allí se habían presentado por primera vez en 1965 cuando los empresarios de Pepsi Cola los escogieron como teloneros de Enrique Guzmán para el concierto de la Nueva Ola Musical. En esa época, eran un trío vocal formado por Juan Nicolás Estela y los hermanos Iván Darío y Juancho López. No tenían batería, ni bajo; solo una vieja guitarra acústica prestada que la madre de los hermanos López le había traído a su hija desde Estados Unidos y una guitarra eléctrica, con un amplificador de 25 vatios, propiedad de Juan Nicolás Estela. Así y todo, la gente los aplaudió a rabiar y después del concierto tuvieron que firmar centenares de autógrafos. Pepsi Cola les pagó por el contrato 300 pesos. Su participación en la Nueva Ola Musical les abrió las puertas de los estudios de grabación: los productores de Discos Fuentes los seleccionaron para el disco “14 impactos juveniles” que salió al mercado en marzo de 1966. En él también participaron Luis Fernando Garcés “Lorenzo”, Harold Orozco, Tommy Arraut, Juan Nicolás Estela y Edgar Ávila. Pocos meses más tarde grabaron su primer disco de larga duración: “Los Yetis Volumen 1”, considerado hoy como uno de los discos esenciales de la historia del rock colombiano, y participaron en el álbum “Colombia a go go”, en el que aparecieron canciones inolvidables del grupo como Ametrallando, Es Lupe, La bamba, Wolly Bully, Gloria, Satisfaction y Good Lovin.

La noche del 22 de octubre de 1966 el Coliseo Cubierto estaba otra vez a reventar cuando Alfonso Lizarazo, director musical de Radio 15, subió a la tarima y saludó a los más de 20 mil espectadores de todas las edades que en medio de los gritos aguardaban con impaciencia los primeros acordes de las guitarras eléctricas.

“Este concierto quizá cambió la historia musical de Medellín y de Colombia” dice Luis Fernando Garcés, yeti honorario y testigo de primera fila de los acontecimientos de esa noche. “Sí, uno se puede referir al Festival de Ancón con respeto y orgullo... Pues con el Milo a go go pasa exactamente igual, hasta el punto de decir que la historia de la ciudad se puede contar antes de ese festival y después de éste, por ser quizá el primer concierto de rock con figuras locales y nacionales que se realizó en Medellín”.

Pues bien, esa noche también se partió en dos la historia de Los Yetis. Para entonces, la banda ya tenía dos nuevos músicos que le habían dado al grupo una base instrumental para sus conciertos y grabaciones. El primero de ellos era Hernán Pabón, un baterista salsero con formación académica musical que había formado parte del Sexteto Miramar. El segundo era Norman Smith, un muchacho de origen norteamericano que tocaba muy bien la guitarra y cantaba a la perfección las canciones de Los Beatles. Norman fue reclutado para tocar el bajo y ejecutando ese instrumento se convirtió en una de las estrellas del grupo.

Así las cosas, a punta de coincidencias y buena suerte, Los Yetis ahora eran cinco, habían dado el paso de trío vocal a grupo de rock, y desde esa noche comenzaron a hacer historia. El Festival Milo a go go se volvió una leyenda no solo por la batahola que se armó después del concierto sino por las canciones que cantaron Los Yetis. Ellas quedaron grabadas en la memoria colectiva de la generación que, contra todas las prohibiciones, asistió a escuchar la música de las nuevas estrellas del rock colombiano. Ese mismo año recibieron el Disco de Oro de Discos Fuentes al convertirse en el primer grupo de rock colombiano que lograba vender más de 500 mil copias de uno de sus discos.

A partir de entonces vinieron los demás éxitos: “Los Yetis Volumen 2”, lanzado por Discos Fuentes en 1967, donde aparecieron canciones que también se convirtieron en hits, como Llegaron los peluqueros, Vete ya, No me digas adiós, Pedimos la paz, Yo grito, Llegó el desorden y Jinetes en el cielo. El disco fue una de las primeras producciones de música rock en Colombia con canciones inéditas compuestas por los integrantes de la banda.

En 1967 apareció “Olvídate” —música hippie para el cuerpo y la mente— editado también por Discos Fuentes. En este álbum fue incluida la legendaria canción Mi primer juguete, con letra del poeta nadaísta Elmo Valencia.

Desde 1969, se han editado numerosas recopilaciones de Los Yetis, como Historia musical de Los Yetis y El rock and roll de Los Yetis. En 2009, Munster Records de España publicó ¡Nadaísmo a go-go! y Me siento loco.

La historia de Los Yetis fue corta, pero intensa: el grupo se disolvió en 1969, después de producir unas 48 grabaciones en discos sencillos de 78 revoluciones, long plays y recopilaciones. Hasta finales de la década de los setenta sus voces fueron escuchadas no solo en Colombia, sino en países como Venezuela, Perú, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Argentina, Estados Unidos y España.

Hoy sus canciones todavía están vivas en el recuerdo de los muchachos que los oyeron cantar en los festivales de rock promovidos por Pepsi Cola y Radio 15, en la radio y en la televisión. Su inconfundible sonido de banda sesentera de garaje ha sobrevivido los discos de vinilo, los casetes, los DVD y hoy es objeto de culto por parte de los rockeros viejos y jóvenes que los coleccionan en CDs y en los nuevos formatos electrónicos puestos en boga por la industria fonográfica e Internet.

Su herencia musical ha sido recogida por las bandas de rock nacidas en Medellín en las últimas décadas del siglo XX y la primera del siglo XXI.

También sigue viva su huella en la memoria colectiva de Medellín como protagonistas de primera fila en la revolución cultural propiciada por el rock en nuestras vidas.

Esa es la historia contada de viva voz por el periodista Diego Londoño en este libro escrito con amor y narrado en el mismo tono en que Los Yetis cantaban La chica del billete, Mi primer juguete, Me siento loco, Sabes cuánto te quiero y La bamba en los días felices en que el rock por fin llegó a Medellín.

Fuente:

Londoño, Diego. Los Yetis: Una bomba atómica a go go, la historia de los abuelos de nuestro rock. Pulso & Letra Editores, Medellín, 2014.

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