Corporación Otraparte

Presentación

Marca y resonancia

—Agosto 9 de 2018—

“Marca y resonancia” de José Rojas

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José Rojas (Medellín, 1977) es poeta y narrador. Realizó estudios de Administración de Negocios en la Universidad EAFIT y de Estrategia Empresarial en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores (TEC) de Monterrey, sede Bogotá. “Marca y resonancia” es su primer libro de poesía, y considera que “la vida sin la búsqueda sustancial de la belleza sería una función biológica desprovista de misterio e interés”.

Presentación del autor y su obra
por Óscar Jairo González Hernández.

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Mirar es morir, morir es quedarse sostenido en el deseo de la luz que hace una fisura tormentosa en la vida. Y hace una incisión luminosa para mantener la mirada en el vórtice de los elementos de una naturaleza inquietante y misteriosa, la femenina, y por ello: Caminas frente a mí, / pasas así con tu belleza pegada a tus largas y pequeñas piernas.

De nuevo, entonces: esa palabra que lo revela como poeta es la palabra que estaba poseída en la mujer que mira y toca, que desnuda y cubre de nuevo con su mirada frenética y delirante. Mide delirantemente a la mujer en su deseo, para que ella pueda entonces hacerse palabra y revelarla, pero sin él, ya que ella no lo es todo en esa incesante duda que lo hace no ir hasta ella sin que él lo decida en la excitación misma.

Excitar los sentidos, para sentir. Deseo es lo que forma este libro del poeta José Rojas, quien no puede decir de sí mismo que lo es, que es poeta, porque él mismo quemó sus palabras en un incendio que él mismo causó para ser ella a la que canta. No tiene deseo por la palabra sino por ella, o al revés, transformada ella en palabra, para que el poeta pueda morir mirando al horizonte a la de los pies descalzos, la Gradiva. Y así, entonces, podemos decir de la palabra que hace yacer al que mira.

Óscar Jairo González Hernández

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José Rojas

José Rojas

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Tres poemas
de José Rojas

XII

Llovías sobre mi desierto de sal,
para causar una primavera inesperada,
sobre mis siglos de polvo y arena;
festiva, sobre las laderas de las dunas
fabricas una vendimia en una mirada,
bajo la inagotable caída de tu espalda,
correspondencia y dicha de almendras y frutas dulces.
E iluminabas todo con tus auroras-sonrisas,
asesina de demonios y de sombras,
un amanecer en tus piernas generosas,
la gracia divina de esta coincidencia
casi una razón para creer en la sabiduría de las cosas,
te seguiré buscando en medio de las olas...

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XIII

Cuentas historias de furia y celo,
en tu regazo salvado por el frío del otoño,
hojas de fuego sobre tu mirada de olvido
que evocan la calidez de tu vientre
la dulzura de tus entuertos.
Furia y celo de avaricia,
exigiendo reciprocidad para tu gesto
tiempo sincero del egoísmo,
devoradora de bienaventurados universos.
Y yo, víctima de tu furia
signo de tu celo,
adoro esa, tu mirada de fuego,
como el abrazo de una estrella
que indica una promesa y un destino.

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XIV

Causados los deslizamientos,
vaya ídolo de las tormentas
hecho de carbón y cieno,
culpa en la sensibilidad rota;
ahí está pues tu soledad aparente,
tus noches blancas y tus lunas frías
merecedor de las victorias sin triunfo,
tu conquista es un barco que se hunde
en la saliva de tus sueños.
No hables de oraciones con intención,
ya los corazones sobre la calzada
bien indican el camino de susurros o sonrisas.
Inocente jamás, tus zapatos anduvieron el recorrido
y esa, tu causal disertación
es prueba de tu historia, chacal.
Ahí está pues tu soledad aparente,
disfruta del fondo de tu océano,
dibuja en la oscuridad la mirada, el recuerdo.

Fuente:

Rojas, José. Marca y resonancia. Editorial Ojo Mágico, Medellín, 2018.

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