Corporación Otraparte

Presentación

El laberinto transparente

Octubre 26 de 2007

El laberinto transparente - Por Oreste Donadío

* * *

Oreste Donadío (Medellín, 1965). Pintor y grabador. Maestro en pintura de la academia de Bellas Artes de Florencia, Italia. Desde 1998 ha expuesto su obra, individual y colectivamente, en Italia y Colombia. "El laberinto transparente" es su primer libro. Presentación del autor por Luis Germán Sierra.

Hombre Nuevo Editores

* * *

Oreste Donadío tiene cristal y fuego en su corazón, y su alma de niño y de adolescente, tal vez muy tempranamente herida por soledades y ausencias, le hizo luego un hombre corto en las palabras y largo en las escuchas; le hizo sensible a esa otra dimensión poblada de misteriosas presencias, o aún mejor, habitada por la Presencia Misteriosa: dolencias y éxtasis de su vivir los “resuelve” ahora en poemas.

Sus poemas son también fuego y cristal, lo devorador y lo frágil allí, al mismo tiempo; su ojo de adentro tan abierto que le hizo pintor y puso en sus manos el pincel y el buril, y que le hizo poner casa y morada —como él mismo dice— en la montaña y sus silencios, le hace ahora poner en palabras sus pensamientos-sentimientos, hablando para sí y para otros de la niñez, de la adolescencia, del enamoramiento, de la madre, de la mujer, del hijo, de la vida, de la muerte, de las memorias vitales, del propio oficio...

Un poema es a veces tan sufrido como un gemido, o tan sutil como un suspiro, e insondable puede quedar para algunos incomprendido; o para otros volverse de lo personal e íntimo en algo universal porque como en un espejo, tal vez, encontramos reflejos de profundidades y de rincones de nosotros mismos.

Eduardo Monzón-Aguirre
O. S. B.

* * *

El laberinto transparente - Por Oreste Donadío

Oreste Donadío
Témpera sobre lienzo, 2007

* * *

Poemas de
Oreste Donadío

1

Libras batallas invisibles,
combates cuerpo a cuerpo
con tu sombra.

Peregrinas entre los ecos
de tus pasos,
tras las huellas
de un ausente,
en tu propio laberinto.

Esculpes,
alfarero obstinado,
una feroz arcilla herida,
materia impalpable
de tu rostro verdadero.

* * *

7

El agua del silencio
se anticipa a la sed
que te hace desearla.

Es lluvia, lago, río secreto.

El intervalo de sus agujas,
su manso espejo,
su fluir sin término,
acoge los reflejos
del misterio,
resplandor ante el cual
las palabras languidecen.

De sus abismos
asciende,
burbuja mágica,
la poesía.

* * *

10

Adolescentes en celo,
pájaros de las estrellas,
enloquecemos
ante el deslumbramiento
del amor.

La tierra
con sus árboles y ríos
es nuestro paraíso.

Allí vivimos años,
eternidades.

Sin quererlo
eclipsamos la Luz.

Un día volveremos
al jardín de la inocencia.

Desnudos entraremos
al manicomio de Dios.

* * *

15

Los ojos de un pintor,
alas en aires de reflejos,
navíos en mares de mercurio,
lámparas vivas,
soles del cuerpo.

Las manos de un pintor,
trémulas, vacías,
heridas por la belleza,
incendian las sustancias de la tierra,
otorgan un cuerpo a lo invisible.

* * *

20

Horada el orden de los días,
eclipsa el sol,
hace escuchar en sordina
el canto de los pájaros,
petrifica el agua,
niebla el brillo de los frutos,
detiene el aletear del colibrí,
congela la savia
de árboles y pensamientos,
tizna la Eternidad.

La presurosa
inminencia
de tu aparición.

* * *

28

Las relucientes agujas
de los cipreses
son tu multiplicada capa
de invisibilidad.

Eres el viento
que pastorea los follajes,
la luz
que teje las distancias.

Ave solitaria
de alto y silencioso vuelo,
sobre la insondable geometría
de una cruz de madera.

Brujo cristiano,
ido a la otra orilla
peregrino
del reino de los cielos
en la tierra.

El pan que tus manos
transmutan
en la mesa del templo
es para el corazón
fuego perpetuo.

Tus ojos,
nítidos cristales,
contemplan conmovidos
la espiral de belleza
que abraza el universo.

Agua serena,
reflejas
en tu horizontal dulzura
las ondas luminosas
de la Presencia.

* * *

32

La montaña,
casa de mi casa
su silencio,
mi morada.

Inmóvil
entre los verdes
de las plantas
viajo
hacia adentro
de un cuadrado
incendiado
de colores.

Casa siempre de viaje,
albergue nómada
de los sueños.

Fuente:

Donadío, Oreste. El laberinto transparente. Hombre Nuevo Editores, Medellín, 2007.

Corporación Otraparte
© 2002
^