Corporación Otraparte

Presentación

Poemas de amor

Julio 25 de 2013

“Poemas de amor” de Piedad Bonnett

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Piedad Bonnett (Amalfi, Antioquia, 1951) es licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad de los Andes y profesora en la misma institución desde 1981. Tiene una maestría en Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño en la Universidad Nacional de Colombia. Ha publicado los libros de poesía “De círculo y ceniza” (Ediciones Uniandes, 1989; reedición de 1995), “Nadie en casa” (Ediciones Simón y Lola Gubereck, 1994), “El hilo de los días” (Colcultura, 1995), “Ese animal triste” (Norma, 1996), “Todos los amantes son guerreros” (Norma, 1997), “Imaginación y oficio” (2003), “Tretas del débil” (Alfaguara, Punto de lectura, 2004), “Las herencias” (Visor, Palabra de Honor, 2008), y “Explicaciones no pedidas”, (Visor, 2011).

Arango Editores publicó en marzo de 1998 una antología poética suya con el título “No es más que la vida”, y en junio del mismo año Editorial Pequeña Venecia de Caracas una selección poética. Su antología “Lo demás es silencio” fue publicada en España por Editorial Hiperión en 2003, siendo la segunda colombiana incluida en la prestigiosa colección. El primero fue José Asunción Silva. En 2008 apareció “Los privilegios del olvido”, antología del Fondo de Cultura económica prologada por José Watanabe. Con el primero de sus libros recibió mención de honor en el Concurso Hispanoamericano de Poesía Octavio Paz. Con “El hilo de los días” ganó en 1994 el Premio Nacional de Poesía, otorgado por el Instituto Colombiano de Cultura, Colcultura, y con “Explicaciones no pedidas” el Premio Casa de América 2011.

Es autora de cuatro novelas: “Después de todo” (2001), “Para otros es el cielo” (2004), “Siempre fue invierno” (2007) y “El prestigio de la belleza” (2010), las cuatro publicadas por Editorial Alfaguara, así como de las memorias sobre la muerte de su hijo, “Lo que no tiene nombre” (2013). Ha escrito cinco obras de teatro: “Gato por liebre”, “Que muerde el aire afuera”, “Sanseacabó”, “Se arrienda pieza” y “Algún día nos iremos”, llevadas a las tablas por el Teatro Libre bajo la dirección de Ricardo Camacho. Este grupo utilizó también su versión en verso de “Noche de epifanía” de Shakespeare para uno de sus montajes. Una traducción suya de la misma obra hace parte de la colección “Shakespeare por escritores” (Editorial Norma, 1999/2000). Su traducción de “El cuervo” de Edgar Allan Poe fue publicada por El Ancora Editores en 1994.

En 1992 fue merecedora de la Beca Francisco de Paula Santander para un trabajo de dramaturgia, y en 1998 de una de las Becas de Investigación del Ministerio de Cultura con el proyecto “Cinco entrevistas a poetas colombianos”, que da origen a su libro “Imaginación y oficio” (Editorial Universidad de Antioquia, 2003). Cuentos y ensayos suyos han sido publicados en diversas revistas y periódicos del país y del extranjero. En 2007 fue una de las representantes de Colombia en el Festival de Literatura de Berlín y en el Hay Festival de Segovia. En 2008, durante la Feria del Libro de Bogotá, fue homenajeada por la Consejería para la Equidad de la Mujer de la Presidencia de la República.

El XIV Encuentro de Poetas del Mundo Latino, que tuvo lugar en Ciudad de México y Aguascalientes entre el 25 y el 31 de octubre de 2012, estuvo dedicado a Piedad Bonnett y a la poeta mexicana Elva Macías, a quienes se les otorgó el premio de poesía Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval.

Piedadbonnett.com

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Piedad Bonnett

Piedad Bonnett

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La poesía de Piedad Bonnett acompaña. Hay que echarla en el bolsillo como los viejos amuletos, el colmillo del cocodrilo relleno de pelos de vida. Ahí como manual de sobrevivencia frente a las destrucciones de la idiotez, el horror y la perplejidad.

Roberto Burgos Cantor

En este libro Piedad Bonnett ha hecho una selección rigurosa de los versos más bellos y entrañables que sobre el amor, el amado y el amante, ha escrito a lo largo de su vida. Terribles y hermosos, estos versos escritos con pasión, rabia y deseo, son una pequeña muestra de todo lo que puede albergar el corazón humano, más precisamente el corazón de una mujer.

Los Editores

En su obra me sorprende siempre encontrar que esta magia del lenguaje, que crea una imagen a partir del apareamiento de ideas simples, se repite no sólo al nivel del verso (contigüidad maravillosa de palabras exiliadas) sino también a nivel del poema y del libro donde se crea como una especie de figura fractal que se repite en una dimensión cada vez mayor, hasta alcanzar su objetivo totalizador. Hasta que logra contener en ella todos los destellos de esa realidad que más tarde habrá de definir como monedas y fragmentos de espejo cuidadosamente recogidos en un basurero.

Clara Eugenia Ronderos T.

Hay poetas que casi nunca escriben poemas de amor. Es el caso de Borges, por ejemplo. Otros, en cambio, se ocupan del amor en abundancia, hasta el punto de que este es el tema central de su obra. Salinas sería uno de ellos. En mis libros nunca ha faltado la poesía amorosa, y en uno de ellos, Todos los amantes son guerreros, me ocupo de la curva completa del enamoramiento, la que va desde su origen hasta la separación de la pareja, esa pequeña muerte simbólica. Esta antología recoge, en estricto orden cronológico, algunos de mis poemas amorosos, y crea también inevitablemente una curva: la que va de juventud a la madurez, con sus cambios de acento, de tono, de visión del mundo. Al ser mía la selección, resulta en cierto modo caprichosa, arbitraria. Como el amor, diría yo.

Piedad Bonnett

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frailejón editores

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Poemas de
Piedad Bonnett

Explicaciones no pedidas

Porque por ti
                                         mis pobres posesiones:
el cuento que me cuento
y el poema
que eternamente rumia la ceniza.

Por ti el acto de amor intransitivo
que contigo y sin ti ahonda la noche.

Pero también la luz y su milagro
que me oscurece en la mitad del día.

Por ti la nada hueca,
y mi mentira
más verdadera que la misma vida.

Por ti la gravidez,
el fondo,
el tuétano,
caer dentro de mí como plomada.

La yema de mi dedo detenida
sobre el aura quemante de la llama,

y con su tizne
sobre el espejo que no te refleja

                                         las palabras.

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A quién agradecer

A quién agradecer
la sabia geometría de tu oreja
su lóbulo de luz y la firmeza
de sus surcos de sombra,
y el deseo, que es una llamarada que se enciende
en la gruta de felpa
donde encierran su enigma tus más perversas músicas.

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Algo hermoso termina

Todos los días del mundo
algo hermoso termina.

Jaroslav Seifert

Duélete:
como una vieja estrella fatigada
te ha dejado la luz. Y la criatura
que iluminabas
                                         (y que iluminaba
tus ojos ciegos a las nimias cosas
del mundo)
ha vuelto a ser mortal.

Todo recobra
su densidad, su peso, su volumen,
ese pobre equilibrio que sostiene
tu nuevo invierno. Alégrate.
Tus vísceras ahora son otra vez tus vísceras
y no crudo alimento de zozobras.

Ya no eres ese dios ebrio e incierto
que te fue dado ser. Muerde
el hueso que te dan,
llega a su médula,
recoge las migajas que deja la memoria.

Fuente:

Bonnett, Piedad. Poemas de amor. Frailejón Editores, Medellín, 2013.

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