Corporación Otraparte

Presentación

Simonía de amor

Octubre 4 de 2007

"Simonía de amor" de Verano Brisas

Arquitrave Editores

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Verano Brisas (Salgar, Antioquia, 1938), fundador del taller “Los Amigos de las Letras”, para mayores de 60 años. Asesor literario y actor de “1+1 Teatro”. Miembro activo de ACDA (Asociación Colombiana de Estudios Astronómicos). Participante y coordinador de talleres literarios para niños, jóvenes y ancianos en la Universidad de Antioquia, Biblioteca Pública Piloto y Colegio Marymount, de Medellín. Jurado nacional en varios concursos de cuento infantil y jurado en el primer Concurso de Poesía DIAN, en el Nivel Central, de Bogotá.

Ha publicado “Cantos de Verano” (Biblioteca Pública Piloto de Medellín, 1987), “León hambriento el mar” (Universidad de Antioquia, 2005), “Simonía de amor” (Arquitrave Editores, 2007), y han aparecido poemas suyos en “Taller de Escritores 10 Años” (antología), “Poetas en Antioquia” (antología) y en diarios y revistas del país. Mención especial en el concurso “Autores de Hoy”, convocado por el Concejo de Medellín, con el libro de poemas “El Panteón Incompleto”. Tercer premio de poesía en el XXXIV Certamen Literario Internacional “Odón Betanzos Palacios”, convocado por el Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos de Nueva York, con el libro “La Calle de las Complacencias”. Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 2004, con el libro “León Hambriento el Mar”. Tiene varios libros inéditos, en prosa y poesía.

Presentación del autor por
Jaime Jaramillo Escobar (X-504)

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Preliminar

Por Jaime Jaramillo Escobar

En la selección que incluye este libro intervino más el azar que un propósito definido. Y la edición también surge de modo imprevisto. Todo de acuerdo con la vida maromera del que firma como Verano Brisas. Los textos se tomaron de diversas obras inéditas, resultando una visión aleatoria con el interés de lo sorpresivo y la variedad de lo fortuito. El conjunto de la obra, por su diversidad y extensión, ofrece una solidez poco común. Ésta es sólo una muestra.

La dificultad para reconocer lo insólito y la incapacidad de pensar por sí mismo induce al crítico improvisado a desconfiar de lo que no tenga previo aval, y así es como se forman los estereotipos literarios del ámbito académico. Cuando Álvaro Mutis declara que tardó veinte años en comprender a Aurelio Arturo, está demostrando a su modo, con sutil sonrisa, la dificultad de leer poesía. Nada más escaso que la buena poesía. No es para todos. Se necesita tener ángel. El ángel también es escaso. Del drama a la tragedia, de lo solemne a lo humorístico, de lo clásico a lo experimental, de uno a otro extremo del registro de los sentimientos humanos, el verdadero poeta ha de vivir en estado de inspiración permanente.

El gran defecto del verso libre es que con él se borra la frontera entre verso y poesía. El poema desaparece en el versolibrismo. La poesía vuelve a ser la poesía, o se diluye definitivamente en la prosa. Verano Brisas encuentra una solución en el postmodernismo, porque éste es precisamente un retroceso, y así se define como reacción conservadora que preconiza la sencillez lírica contra el modernismo. Lo hace porque, al contrario de lo que suele suceder con los poetas, él sabe dónde está parado. Tiene una ética, un estilo definido, una firme personalidad. Ha dejado de ser el aventurero. Ahora tiene una conquista. Cuando las artes se ven en crisis por agotamiento, alguien tiene que tener la sabiduría y el valor de volver a las fuentes. Ésta es la épica lírica que Verano propone. Y es por unos pocos que se salva siempre lo que parecía un naufragio irremediable.

Verano Brisas no es el teórico que se aísla en la abstracción. La praxis define en él una conducta vital, una filosofía para enfrentar la azarosa experiencia de la vida en Colombia. Define así su ideario:

“Practicante del epicureismo, busco el placer sin la contraprestación del dolor, siendo consciente de la utopía que ello representa. Aunque no virtuoso, sé que aquél va más allá de los goces materiales. Procuro un estoicismo panteísta, haciendo residir mi bien en la razón, y teniendo presente que todo es pasajero. Por eso suspendo cualquier juicio afirmativo o negativo mientras carezca de pruebas concluyentes, sobre todo en cuestiones metafísicas. Mi estado anímico no acepta una adhesión ciega a las creencias mayoritarias. Pero, ¿qué me supliría con tan bellos postulados si no tuviera capacidad para la risa? Vivo de acuerdo con la Naturaleza, lejos de las convenciones sociales, luchando únicamente por lo básico para una existencia decorosa y digna, así parezca por ello impúdico y desvergonzado. Esa posibilidad puede ser mi honra”.

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Cinco poemas
de Verano Brisas

Jerarquías

Todo
es como
una pirámide:
La parte más pequeña
y refinada, debe encontrarse
en el ápice. Al descender, el volumen
aumenta hasta llegar a la base, amplia y pedestre.

Arriba
están los
guerreros y los nobles,
seguidos por los sacerdotes.
Más abajo aún, los industriales,
los comerciantes y los campesinos ricos.
Luego, la mezcla de los subyugados que aplastan
inconscientemente a los ilotas sin trabajo y sin patria.

Eso
vale para
todos, pero no
para vosotras, prostitutas
legendarias. Porque si os place
podréis elevaros de lo profundo del foso
hasta el mismo cielo, más allá de las cúspides
piramidales que imaginan los poderes y las castas.

* * *

Mar-K - 2

Mientras todos van y vienen
en medio del ruido y de la prisa,
yo, kon gran avidez
voy a tenderme en mi barka de fantasía
sobre los mares del mundo,
bajo el cielo estrellado
en la noche tibia de marzo,
o a la sombra de los naranjos
sobre el césped,
para mirar sin apuro las verdeazules montañas.
Mi vida ociosa es, para los importantes,
una bofetada blasfema en sus robustas chekeras,
y para mí, el delicioso placer de no hacer nada.

* * *

Ocho de las tantas cosas
que mi amada tiene

La tersura de la arena bañada por la ola.
La frescura de los vientos sobre los litorales.
La fragancia de los sándalos heridos.
La ternura de una caricia imprevista.
El embrujo de la noche en Katmandú.
El dorado movimiento de la hoguera.
El sabor de las ostras en la miel.
La posibilidad del regocijo perpetuo.

* * *

Búsqueda incesante

Solo, en eterno girar
me debato entre las cosas:
La sombra, el mar, el dulce beso,
la forma del cuerpo de una roca.

Sobre el viento que atiza las estrellas
me deslizo en silencio.

Saeta luminosa, cadencia irrepetible
es la voz que navega
desde mítica lengua calcinada por el tiempo.

Cometa, Sol, espuma, brillo, código,
azar, cósmico hilo. Cese todo girar.
El infinito es sólo infinito y nada más.

* * *

¿Lo harás?

Cuando P’an-Ku, creador del universo, murió,
sus despojos formaron el mundo que habitamos:
Los vientos y las nubes fueron su respiración.
Su voz, el portentoso trueno.
De uno de sus ojos salió el Sol,
y del otro la cambiante Luna.
De ambos, el rayo y el relámpago.
De su tronco y de sus miembros,
las cinco grandes montañas.
De sus lágrimas los ríos y de su sangre el mar.
De su sudor la lluvia y las gotas de rocío.
Sus venas fueron los caminos
y sus músculos los campos y cosechas.
De su pelo y de su barba brotaron las estrellas.
De su piel y fino vello, las flores y los árboles.
Su médula fue el jade y las marinas perlas.
Todo en él era bondad y su bondad fue sacrificio.

Ahora, dime tú: ¿Cuándo yo muera,
formarás con mi recuerdo un universo?...

Fuente:

Brisas, Verano. “Simonía de amor”, Arquitrave Editores, primera edición 2007.

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