Corporación Otraparte

Presentación

Viene cantando un río

Agosto 27 de 2015

“Viene cantando un río” de Liliana Isabel Velásquez H.

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Liliana Isabel Velásquez Hernández (Maceo, Antioquia) es maestra de Español y Literatura, egresada de la Universidad del Magdalena. Especialista en Semiótica y Hermenéutica del Arte de la Universidad Nacional, estudió Danza en la extinta EPA y Artes Visuales en la Universidad de Antioquia. Ha participado por varios años en el taller de Escritura y Creación Literaria de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, dirigido por el poeta Jaime Jaramillo Escobar.

Presentación de la autora
por Verano Brisas

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Editorial Artes & Letras

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La poesía nace como un ojo de agua en la cañada. Entre el monte que pervive a pesar del hombre, va formando un arroyo que luego será río y mar. Así me asaltó la urgencia de escribir, desde niña, en el Cañón de Alicante; palabras que nacieron y se enlazaron hasta formar este torrente. Aunque no son mis primeros textos, sí son el atrevimiento para decir: esto es, esto soy, estas son las voces que me habitan.

La Autora

Este libro nace como una urgencia de presentar lo escrito durante muchos años. Es una selección de algunos poemas de las series sobre naturaleza, amistad, amor, autorretrato, ciudad, familia, muerte, mujer, paisaje, testigos y tiempo. Tiene un prólogo de la poeta colombiana Anabel Torres, quien dice así del texto: “Estos poemas contienen magia: hacen recobrar vida a aquellos que hemos sucedido y son un canto a los seres vivos y heridos del país que perduran callados, mansos”.

Los Editores

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Liliana Isabel Velásquez H.

Liliana Isabel Velásquez H.

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Poemas de
Liliana Isabel Velásquez

Animal

Algo queda de animal en nosotras:
las uñas que se tornan afiladas
como garras de león.
El veloz guepardo
que caza para sobrevivir.
La araña caníbal
que se apodera de su pareja
hasta matarla.
La tortuga que avanza lenta
en el ciclo de la evolución.

Quiero ser una más de la manada,
una abeja obrera en el panal,
la mariposa monarca
que vuela hasta morir,
o la mantis religiosa,
sin culpas de pecado original.

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Equivocaciones

Pasan los días veloces como leopardos;
corremos tras un venado
dormido en nuestros huesos;
podríamos atraparlo en la cacería,
pero se escabulle cada vez.

Nos equivocamos,
quedamos con hambre de la tierra.
Cada animal que escapa
se oculta detrás de un árbol
y salta a nuestro encuentro,
errando el rumbo de la sangre.

Nos equivocamos,
otros caerán en algún lugar del bosque.

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Cualquier lugar

Donde quiera que ella estuviera
allá estaba el Edén
.

Mark Twain

Aterré a ciertos hombres con mi canto.
Lo masculino olvida la madre paridora
y le huye a lo femenino
que grita y se rebela.

Adán quiso subyugar a la mujer,
Lilith se resistió y pidió igualdad;
el gran Dios la desterró del paraíso.

Eva fue distinta al buscar sabiduría,
y rompió el voto de obediencia
para ir más allá
de la contemplación.
¿Cómo no castigar tal osadía?
Serás discriminada y silenciada;
combatirás para encontrar tu lugar.

Por cada hombre hay más mujeres:
nacen cotorras, iguanas y leonas,
mariposas, jirafas y tigresas.
Hasta mantis religiosas
que devoran machos.

Ahora comprendo este terror;
voy en busca de un hogar.
Lo que Adán parece ignorar
es que en cualquier edén
caben los dos.

Fuente:

Velásquez H., Liliana Isabel. Viene cantando un río. Editorial Artes & Letras, Medellín, 2015.

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