Corporación Otraparte
Boletín n.º 157
Septiembre 18 de 2018

Homenaje

Simón González Restrepo

Lucas Felipe González Flórez

Simón González Restrepo y Lucas Felipe González Flórez

Simón González Restrepo y
Lucas Felipe González Flórez

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En el decimoquinto aniversario de la muerte de Simón González Restrepo (1931-2003), que se cumplirá el 22 de septiembre, familiares y amigos les rendimos homenaje a él y a Lucas Felipe González Flórez (1947-2017), fundadores de la Corporación Otraparte e hijo menor y nieto mayor, respectivamente, de Fernando González y Margarita Restrepo. En su memoria compartimos con nuestros amigos algunas imágenes y textos relacionados con ellos y con la historia de esta entidad.

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Martes 25 de septiembre
Casa Museo Otraparte
Hora: 7:00 p.m.

Copa de vino.

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Carta de Fernando González a su hijo Simón: «Desde hace 5 días está Lucas en casa, porque el colegio ha estado cerrado, por la gripa: ese me sirve de amigo, pues me conversa y es inteligente y muy bondadoso».

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Medellín, 25 de noviembre de 1950

Bueno, Moncho:

Te agradezco el que te gusten mis cartas, con ellas brego por describirte y hacerte amable el estado mental en que yo quisiera vivir y morir, y que se podría llamar: Conciencia de la Presencia de Dios. Dos conciencias, o mejor dicho, dos conocimientos vivos son precisos, a saber: Vivencia, o Conocimiento vivo, o Conciencia de Dios, como el único ser; y conciencia o vivencia de que uno vive en Dios, por Dios y que, por lo tanto, es inmortal. Pero casi todo mundo dice que sabe esas dos cosas, pero muy pocos las saben: las han oído, las han leído, pero son unos poquísimos aquellos a quienes les han nacido. Cuando uno realiza o se da cuenta de Dios y de Dios en uno, es cuando vuelve a nacer; Jesucristo le dijo a Nicodemo, un profesor que fue a preguntarle: «Para entrar en el reino de los cielos hay que volver a nacer». Nicodemo, un sabio de ese tiempo, pero que no vivía aún a Dios, le dijo: «¿Y cómo hago para volverme a meter en el vientre de mi madre y nacer de nuevo?». Jesucristo le respondió: «Tú eres maestro de este pueblo judío ¿y no sabes que hay que volver a nacer? Te digo que hay que volver a nacer por el espíritu y el agua».

¿No ves, Moncho? Por el agua, porque ella lava. Es un símbolo el agua. El agua es meditar, bregar, fregarse, sufrir con inteligencia y paciencia, orar, ser amigo que sirve, prójimo que sirve a los que necesitan (y todos necesitan algo) y entonces se renace en espíritu, es decir, siente uno o vive uno a Dios. No es que uno sepa a Dios así como sabe Física, sino que cada célula nuestra queda empapada en la divinidad y sabe uno que es un Dios, así como sabe que tiene cuerpo y ojos y que vive.

Al escribirte estas teologías o filosofías, lo que deseo es darte la buena que tengo, y gozar yo con ella y prepararme para que mi vejez y últimos días y horas sean gloriosos, y que cuando me duerma en Cristo ustedes celebren eso con alegría, que no se lamenten ni lloren, sino que piensen: «¡Vea, hombre! ¡Ya está con Ramiro en el reino!». Si logro que ustedes se sientan eternos o inmortales, que vivan esto: que no hay muerte sino viaje o ida, habré conseguido que todos seamos hijos de Dios. ¡Qué bueno!

Nano debe estar en estos momentos en el 6.° examen (Derecho Administrativo); creo que de un momento a otro vendrá a avisar cómo le fue. Hoy le daré los $200 que dizque gastará en Tolú. Los merece. Tiene, además, $70 para Cali.

Ayer cayó un globo en el algarrobo y Lucas casi se enloquece de felicidad. «¡Un globo, abuelito…!». Corrieron y Nano se subió al árbol y lo cogió. Como 12 muchachos gritaban en el alambrado. Nano les regaló luego el de 24 pliegos que estaba hace años debajo de la cama de Pito*. Enseguida Álvaro, Lucas, Margarita y la Mona y Nano remendaron el cogido y lo elevaron… Había viento que lo llevó contra el mismo algarrobo, y allí se quemó. Lucas gritaba: «¡Ámvaro, se quemó…!». Hace como un mes que desapareció el balón de Lucas y decía: «Me lo robaron…». Salía todos los domingos al alambrado a preguntar a los muchachos que pasaban… Ayer lo vimos en el alambrado de frente a la casa de Ángel y que les gritaba a los muchachos de allá, que jugaban balón: «Ese balón es mío, muchachos; me lo robaron, echen mi balón». Pues sí, señor, ese era el balón de él y se lo entregaron muy roto ya. Ese Lucas es un macho. La Claudia, ni se diga.

Muchas bendiciones de

Fernando González

P. S. Many greetings for my dear friend Tony. F. G.

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* Pito es Ramiro, segundo hijo de Fernando González, muerto de leucemia a los veintidós años, en 1948.

(Cartas a Simón)

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Lucas Felipe González Flórez (1947 - 2017) / Foto © Carlos E. Restrepo Santa María

Lucas niño, el abuelo Fernando y Lucas adulto en 2016. Las fotos de Lucas son cortesía de su amigo Carlos E. Restrepo Santa María.

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¡A revivir el espíritu de Otraparte!

  • Propuesta para compartir el legado del filósofo y escritor Fernando González.
  • En la mira: una Corporación que lleva su nombre, con vida y lúdica incorporadas.
  • La idea, con rostro de Otraparte, se compartirá con la comunidad el lunes.

Por Margaritainés Restrepo Santa María

A las 6:00 de la mañana él ya estaba oyendo radio y «triscando» con su señora acerca de los políticos que por ese aparato hablaban. Y desayunando su cafecito y su huevo. Así recuerda Lucas González Flórez, el nieto mayor, a Fernando González, escritor y filósofo, quien murió hoy hace 38 años y cuyo espíritu se quiere revivir en una Corporación que lleva su nombre y que el lunes se presentará, oficialmente, a la comunidad.

Todo comenzó cuando murió Fernando González Restrepo —uno de los cinco hijos de este autor antioqueño—, el 10 de abril de 2001. Él había guardado cuidadosamente las «libretas de carnicero» (alrededor de 70), como llamaba su padre a esas compañeras inseparables del pensamiento; libretas de rayas azules, pasta de cartón y enumeradas; las mismas que se transformaban en libros, de cuando en cuando.

Y conservado, también, cartas, recortes de prensa… ¿Qué hacer con ese legado?

Entre búsqueda de respuestas a los interrogantes de su familia, la idea se fue aclarando. ¡Crear una Corporación! ¡Sí! Con sede en la que fuera su casa, en Envigado: Otraparte. Allí donde se vio, los últimos años de boina y de bastón, pero erguido, irradiando; donde gozaba ordeñando vacas; y se alteraba si algún muchacho travieso le robaba frutos de los manzanos europeos que había sembrado.

Crear… Revivir el espíritu de ese hombre lleno de sabiduría que, cotidianamente, salía a caminar, con ganas de tinto y tertulia, rumbo al café Georgia. En la Otraparte a la que «caían», sin discriminación, Gonzalo Arango, quien llevaría la bandera del nadaísmo; Jorge de Hoyos, un personaje que le mostraba algunos escritos y lucía corbatín y traje blanco; Lili, la experta en fabricar globos, siempre de boina; o un nieto con amigos a quienes el escritor les ponía a comerse un banano «en cinco minutos», sin aceleres, para que comprobaran que la vida «paladeada» era muy sabrosa.

Vejeces dinámicas

Hacer algo con proyección comunitaria. No encerrar los manuscritos en una custodia. Tampoco programar un museo estático, silencioso, con libros, notas y uno que otro objeto para la memoria. Un viaje de dos de los hijos del escritor (Fernando y Simón) a Chile y Argentina, y el acercamiento a una entidad dedicada a Gabriela Mistral, les abrió los ojos.

Y aparecieron las respuestas poco a poco. Un centro cultural con mucha lúdica y actividad incorporadas. Para niños, adultos y jóvenes. Con pájaros y árboles y agua. Con auditorio, biblioteca, teatro. Un «centro de vida permanente». ¡Por ahí sería la cosa!

Objetivo: difundir el espíritu y obra de Fernando González, mediante la acción de una institución en la que educación y cultura giren en torno a ese hombre que siempre creyó en una escuela viva.

Todo sonaba bien pero se necesitaba una participación decidida de la comunidad y del municipio de Envigado. Y se logró, con la decisión del alcalde Álvaro Velásquez y del presidente del Concejo Víctor Yepes.

Entre ires y venires… Se han tocado puertas, se han unido familiares, amigos, admiradores de su obra.

Para efectos de la Corporación… Se han madurado Estatutos, página web, proyecto arquitectónico (Carlos Echavarría y Jairo Jaramillo, del grupo Casa). En comodato, la familia entregará la obra; Envigado, la casa; y Gustavo Restrepo Villa, su página web.

Está todo por hacerse. El lunes se presentará el proyecto de la Corporación Fernando González y se hará la convocatoria.

Con Fernando González «aprendimos a ver el gallo, el gato, el perro, el árbol, un niño, un crepúsculo, con ojos recién inaugurados. Él nos enseñó esta honrada tarea de mirar cómo el mundo se crea cada día y renace en la pupila clara. Él insinuó que el amor no era una palabra: era un impulso sostenido, un nombre propio, una altura, una caída; nos mostró la posibilidad de un camino cuando todos los caminos parecían errados. Él nos dijo la precaria y agobiada verdad del hombre».

Así escribía Manuel Mejía Vallejo del «Filósofo de Otraparte».

¡Buen viento y buena mar! para quienes buscar revivir su espíritu para las nuevas generaciones.

Fuente:

Periódico El Colombiano, sección Arte y Cultura, sábado 16 de febrero de 2002.

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Simón González Restrepo (1931-2003)

Simón González Restrepo

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Carta a Simón González Restrepo (fragmento): “Que Dios te bendiga y yo lo hago con mi corazón”.

Corporación Otraparte
© 2002
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