Corporación Otraparte

Simón y Lucas en Otraparte

Por Ernesto Ochoa Moreno

El martes pasado se rindió en la Casa Museo Otraparte un merecido homenaje a la memoria de Simón González Restrepo y Lucas González Flórez. El aniversario número 15 de la muerte de Simón, el hijo menor del filósofo Fernando González, y el próximo primer aniversario, en diciembre, del fallecimiento de Lucas, primer nieto del escritor, fueron la motivación para esta reunión en que el recuerdo de los dos fundadores de la Corporación Otraparte sirvió de marco para celebrar un año más de existencia de la institución creada por ellos para mantener viva la casa, la obra y el pensamiento de su padre y de su abuelo.

Fue un encuentro sentido, casi en la voz baja de la nostalgia, que contó con la presencia de la familia de Lucas, de su esposa Gloria y sus hijos, de amigos y compañeros de juventud. Por allá, en el rincón de las evocaciones, también la ausente presencia de Fernando, hijo (Fernandito), en cuya existencia solitaria y soledosa germinó esta herencia de Otraparte.

Gustavo Retrepo Villa, a quien Simón y Lucas encargaron con acierto la dirección de Otraparte, hizo un recuento documentado de la historia de la Corporación, nacida el 10 de abril de 2002. Fue como abrir un álbum familiar de fotografías. Tiene gran valor sentimental, cívico y cultural, mirar en retrospectiva esa historia de 16 años que Gustavo contó con sencillez, con humildad.

No fue menos emotiva y también apoyada en fotografías la semblanza de Lucas González que compartió con los asistentes su amigo, el médico Rodrigo Díaz. Nos contó, por ejemplo, que Lucas fue excelente futbolista y estuvo a punto de jugar en el Nacional, que era músico y con el mismo doctor Rodrigo y otros compañeros de juventud fundaron el grupo Los Únicos, que reapareció a la postre, cuando ya Lucas estaba enfermo, para alegrar sus últimos días.

Quisiera concluir con un recuerdo personal. Apenas murió Simón González aquí en Medellín, en la tarde del 23 de septiembre de 2003 en la Clínica Las Américas, Lucas, quien acompañó minuto a minuto su agonía, me cayó a El Colombiano, donde yo trabajaba. Traía escrito en un papelito la despedida que su tío quería que se publicara como noticias de su muerte. Así se hizo en la edición del día siguiente. No fue una esquela mortuoria: “Les cuento a mis familiares y amigos que he viajado a la eternidad. Desde la Luna Verde y junto a mi barracuda de ojos verdes y lágrimas azules, los estaré acompañando siempre”. Tengo la sensación de que el texto lo escribió Lucas. Dictado, presumo, por el mismo Simón desde el silencio de una eternidad con sabor al Mar de los Siete Colores.

Fuente:

Ochoa Moreno, Ernesto. “Simón y Lucas en Otraparte”. El Colombiano, sábado 29 de septiembre de 2018, columna de opinión Bajo las ceibas.

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