Corporación Otraparte

El derecho a no
obedecer, una tesis

Por Ernesto Ochoa Moreno

Mañana, en el auditorio Aurita López del Jardín Botánico, será la presentación del libro Una tesis (El derecho a no obedecer) de Fernando González. La Fiesta del Libro es el escenario escogido por la Corporación Otraparte y la Editorial Eafit para entregar esta quinta edición, conmemorativa del centenario (20 de abril de 1919) de la publicación de la tesis de grado del entonces joven abogado de la Universidad de Antioquia.

El libro, además del texto del pensador envigadeño, precedido de un prólogo de Carlos Arturo Barco Alzate, ofrece al lector un recuento de recortes de prensa de la época. Queda allí reflejada la polémica que desató la aprobación por parte del claustro universitario de una tesis con posturas ideológicas que fueron condenadas por el arzobispo de Medellín. Periódicos como El Colombiano y El Espectador se enfrentaron. Columnistas conservadores y liberales, creyentes y librepensadores, clérigos y laicos, partieron lanzas. Hubo excomuniones y diatribas de lado y lado.

Esta nueva edición recoge también una antología de sentencias y fallos jurídicos de González como juez y magistrado, así como conceptos sobre el derecho y la abogacía dispersos en sus escritos.

Fernando González no accedió en ese entonces sino a cambiar el título de El derecho a no obedecer por uno, simple y tajante: Una tesis. Leer esta obra puede ayudar a entender el camino de «anarquía» que trasegó González en solitario hasta el final de su vida y que le valieron vetos e incomprensiones. Y servirá también para comprender esta Colombia nuestra que a la vuelta de cien años sigue tan radicalizada.

Añadiría, para concluir, apartes de un artículo mío, aparecido en 1981, en el periódico El Mundo: «El derecho a no obedecer es una de las grandes lecciones que nos deja el maestro. […] La obediencia es tranquilizadora. Es, en el fondo, una cobardía. También la desobediencia. Fernando González no enseña a desobedecer, sino a no obedecer, que es muy distinto. La obediencia y la desobediencia son conceptos y vivencias infantiles. La no obediencia es el camino de la madurez. Es decir, de la soledad, de la intimidad, del entendiendo. No obedecer no es atacar la autoridad. Es algo previo a la autoridad. Es la búsqueda del paraíso perdido. Un camino hacia un atrás que no tiene principio y hacia un adelante que no tiene fin. Es el viaje. Viaje místico, viaje en la noche […]. Ese es el derecho a no obedecer. Vencer el orgullo, la autosuficiencia. No obedecer es bajarnos del pedestal y bajar de él a todo el que se cree en posesión de la verdad, de la belleza, de la bondad. No obedecer es luchar contra la vanidad, de uno y de los demás».

Fuente:

Ochoa Moreno, Ernesto. «El derecho a no obedecer, una tesis». El Colombiano, sábado 14 de septiembre de 2019, columna de opinión Bajo las ceibas.

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