Presentación

Vanas gentes

—18 de agosto de 2022—

Portada del libro «Vanas gentes» de Juan Aurelio García

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Ver grabación del evento:

YouTube.com/CasaMuseoOtraparte

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Juan Aurelio García Giraldo (Armenia, 1964) es docente, ensayista y poeta, licenciado en Español y Literatura y especialista en Enseñanza de la Literatura. Ha publicado «Diccionario de humana anatomía» (en coautoría con Carlos Alberto Castrillón, 1997), «Mi poema es más hermoso que el tuyo» (1998), «Oh Rossi: los poemas de la sierra» (2000), «Tiempo reunido» (Biblioteca Autores Quindianos, 2014) y «Vanas gentes» (2021). Fue director del plegable de poesía «Anaconda» (1989-2000) e integrante de la revista y el grupo cultural «Sonorilo» en la década del noventa. Poemas y ensayos suyos han sido publicados en revistas y periódicos como Corónica, El Malpensante, El País, La Crónica del Quindío, La Patria, Literariedad y el Magazín Dominical de El Espectador.

Presentación del autor y su
obra por Gustavo Adolfo Garcés.

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Vanas gentes de Juan Aurelio García es, ante todo, un libro escrito por un lector sobre los poetas y, por supuesto, sobre la poesía. Se le advierte al lector rastreador de asombros que en sus páginas no encontrará la imagen sorprendente, el adjetivo que da vida (y sí el que mata), ni la metáfora que sacude por su capacidad de epifanía o plasticidad. Se trata más bien de un libro solitario, díscolo, en contravía con la idea que se tiene del poeta y de la poesía, un fuera de lugar necesario en la tradición poética más reciente, que puede ser Colombia u otro contexto en la era de la globalización de la cultura.

Nelson Romero Guzmán

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Juan Aurelio García Giraldo

Juan Aurelio García Giraldo

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Tres poemas de
Juan Aurelio García

Mito de la lengua

La lengua es larga
muy larga

Coloque usted
sonido tras sonido
letra tras letra
de lo que se dice
lo que dijeron
lo que murmuran
y de todo lo que todavía
les falta por decir
y obtendría una longitud tal
que se formaría una gran serpiente
que se anillaría sobre la tierra
varias veces
con una fuerza en verdad ciclónica
ahorcándola
y nosotros
todos
quedaríamos debidamente deglutidos
y eficazmente licuados
en el centro de ese agujero
negro

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De lo que fueron

A menudo los artistas
son gente que comienza a serlo
siendo nada

Esto en el camino se les olvida
El yo se les pega a sus obras
como una lapa
y por eso exigen
la justicia de ser reconocidos

Es allí donde comienza el patetismo del asunto
su lucha de quijotes contra las entidades oficiales
contra lo que queda de moral
e incluso contra sus propios amigos
que siempre rezongaran
que ya están envejeciéndose

Pero al final
si las coge en el aire
el artista vuelve al redil
retoma a sus viejos maestros
revisita a El Bosco o a Pessoa
(por ejemplo)
y algo de Baudelaire le inyecta
a su ya no tan corrosivo vino de todos los viernes
decidiendo pasar por calles
que no van a dar a plaza alguna
por pasajes de ciudad sin número y sin nombre
a ver si reencuentra la fecundidad perdida
en la magia de su gloriosa y clandestina pequeñez

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Sueño de gloria

Ojalá pudieran los poetas
ser como los cantantes
cultivar fama
y echarse a dormir

Escribir cuatro o cinco poemas memorables
para ser llevados a todas las audiencias
y salir siempre en hombros como los toreros
por la puerta grande
entre la lluvia tempestuosa de muchas flores
besos y grandes titulares

Hacer giras que los lleven
en el ocaso
a esos pueblecitos que faltaron en la agenda
donde con mayor vigor se les imita
y se les aplaude
como a los viejos héroes

Ser, por ejemplo, un Leo Dan que no se agota
o el gran Sandro de América
ese Camilo Sesto
que aunque hoy va de pueblo
en pueblo sin quitarse del todo la máscara
no termina aún la gira que la suerte le depara

Ser leídos o escuchados mientras las mujeres planchan
y remueven en casa el polvo de viejos sentimientos

Y coronar la fama
con una obra rulfiana
breve
o coronar la obra
con una fama rulfiana
grande

Fuente:

García Giraldo, Juan Aurelio. Vanas gentes. Edición a cargo de Ángel Castaño Guzmán, Pereira, 2021.