Presentación

Cuando seas
mi madre

—7 de marzo de 2024—

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Ver grabación del evento:

YouTube.com/CasaMuseoOtraparte

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Paula Cristina Pérez G. (1977) (@cuando_seas_mi_madre) es comunicadora social periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. En sus primeros años de ejercicio profesional trabajó como periodista en el periódico El Colombiano, cubriendo temas de política, vida comunitaria, convivencia ciudadana y orden público, pero rápidamente orientó su vida profesional hacía temas de desarrollo social y sostenibilidad. A pesar de abandonar el periodismo como oficio, la escritura nunca desapareció de su vida. En lo profesional, es a través de la escritura que ha podido «vender» ideas incomprables desde los números, pero perfectamente entendibles desde las oportunidades para la gente. En lo personal, la escritura ha sido su tabla de salvación en los momentos de mayor dolor. Ha colaborado con algunos cuentos cortos en el blog Cuentameuncuento.co y con «Cuando seas mi madre» incursiona en la novela corta, a partir de un relato íntimo, sencillo, directo, sin adornos.

Presentación de la autora y su
obra por Maricarmen Cervelli
y Liliana Vásquez.

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Cuando seas mi madre es la historia de una hija que, afanada por cuidar de su mamá enferma, troca los roles de hija y madre. En el camino pierde el privilegio de ser cuidada, y gana la satisfacción de poder cuidar. Es una historia de pérdidas no superadas, de dolores que se camuflan en la demencia, de deseos que queremos que no se cumplan…, de todas esas incoherencias de las que está repleta la vida y que la hacen única (aunque muchos las compartan).

En un formato íntimo, la autora reconoce y exclama lo que no está bien decir. Es un ejercicio en el que muchos lectores se identificarán y con el que quizás, también, podrán tramitar sus miedos y dolores.

Los Editores

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Paula Cristina Pérez G.

Paula Cristina Pérez G.

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Cuando seas mi madre

~ Antes de empezar ~

Me miro al espejo y veo a una mujer joven. Muchas veces me siento una adolescente, pero sin la angustia casi permanente de encontrar al hombre adecuado con quien formar una familia, idea que me acompañó desde los 15 años hasta pasados los 30, cuando ya, sin pretenderlo, se me cruzó en el camino la persona con quien formé la familia que soñé.

No sé dónde se guardan tantos años que he vivido, pero lo cierto es que mis escasos 1,55 metros y el aire juvenil de mi cara, resguardan a la mujer en la que me he convertido y a la que le cuesta creer que sus historias clínicas hablen de que está en su quinta década de vida.

A ser adulta no llegué cuando cumplí los 18 años, ni siquiera cuando me gradué de la universidad o cuando ya no necesité dinero de mis papás para vivir. Tampoco me hice adulta cuando me casé o tuve a mis dos hijas. Ni siquiera lo experimenté el día en que mi vida se partió en dos por una pérdida de la que aún no me repongo.

Llegué a la condición de adultez cuando me convertí en la cuidadora de quien veló por mí hasta el día que dejé la casa de mis padres rumbo al altar: mi mamá, quien me cuidó sin reparos ni horarios mis primeros 33 años de vida.

Aunque agradezco la fortuna de haber retribuido en algo su amor sin límites, no niego que esa llegada a la adultez sin aviso previo, o más bien con avisos que yo no quise entender hasta el viernes 6 de septiembre de 2019, me cargó la espalda de un peso enorme para el que nunca creí estar preparada.

Ese día empecé a notar que los años sí pasaban en los cuerpos de mis papás, y que yo, al igual que ellos, también estaba envejeciendo.

Ese día no me miré al espejo, no había tiempo para nada más que cuidar de mi mamá. Tal vez, si me hubiera visto, habría encontrado en él a una mujer madura, a la que los años se le notan en las patas de gallina de sus ojos y en las canas de su pelo.

Esta es mi historia, contada a través de los sucesos de esos otros que son mis raíces y mis ramas; una historia que cuento, con el ánimo de exorcizar los pesares que no he logrado explicar con palabras y que, de algún modo, me limitan a cumplir con la mayor tarea que tengo y que cada quien debería tener: cuidar de uno mismo.

Fuente:

Pérez, Paula. Cuando seas mi madre. Medellín, enero de 2024, pp. 4-5.