Presentación

Piedraluna

Mujeres sin miedo
al reconocimiento

Octubre 14 de 2010

Piedraluna - Mujeres sin miedo al reconocimiento

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Presentación de la antología poética “Piedraluna” (Editorial Universidad de Antioquia, 2010 – Programa Medellín, las mujeres y las artes, Secretaría de las Mujeres, Alcaldía de Medellín), con la participación de Ángela Penagos, Cecilia Muñoz, Claudia Ivonne Giraldo, Claudia Trujillo y Lucía Donadío. El poemario es fruto del Acuerdo Municipal 061 de 2008, “por medio del cual se reivindican las luchas que grandes mujeres artistas iniciaron en los albores del siglo XX, entre ellas la emblemática Débora Arango, quien se destacó por su apuesta innovadora y libertaria sobre el cuerpo femenino, llevando a la reflexión y posibilitando la transformación del pensamiento de una buena parte de la sociedad colombiana”.

Presentación a cargo de
José Guillermo Ánjel R.
(Memo Ánjel)

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Este libro, en el que se reúnen 32 poetas, contiene palabras renovadas, nuevas definiciones, cantos frescos para iluminar la tierra. Es un libro con voces, con pequeñas ventanas abiertas al nacimiento de la luz. Es la cultura (no la civilización que es un hacer) la que reaparece para dar cuenta de lo sensible, de eso que no se ve pero que, como el aire, se necesita para vivir. En la cultura está lo que amamos, aquello que nos crea e identifica. Lo demás son bases de datos, pobres en palabras y significados.

Las cosas comienzan a existir cuando el (la) poeta las canta, decía Borges, que no admitía como existente una ciudad que no fuera cantada (y catada), narrada y convertida en poesía. Así, la ciudad es lo que siente la gente y no una disposición de cosas sobre un espacio. Y la gente siente la palabra de la mujer, porque así fue desde el principio, cuando el mundo se hacía entre dioses celosos, confusos, perdidos en el caos y el vacío. Un canto de mujer, dice la leyenda, ordenó la tormenta, y al día siguiente apareció el sol por el oriente. En la tarde, se vio la luna.

La poesía es mujer porque es sensación de vida. Y en el principio fue la mujer, como en todos los principios. Así se percibe en este libro de 32 voces unidas en el sentir, en la caricia de la palabra, en el sonido. Y en ellas se crea el único espacio posible: yo estoy aquí y éste es mi lugar.

Las palabras nos rodean y el mundo son palabras sentidas, nada más.

Escrito en Medellín. Donde la mujer vuelve a recuperar la vida que los hombres matan.

Memo Ánjel

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Cinco poemas

Me asomo al misterio

(Ángela Penagos)

Me asomo por el hombro
por el hambre
por un hombre
y veo la luna mordida
despedazada
herida.

Me asomo por la cintura
de este cielo
y el sol
es un coral de fuego
entre mi pecho.

Me asomo a la cima
de esa gran línea sinuosa
de mujer
de gran madre
tierra surcada
de agua y selva,

y diviso el mar
y su morada.

Y mis ojos
se pierden con el agua.

Me asomo por una mujer
continente
y el universo
me cuenta
su misterio.

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Entrega

(Cecilia Muñoz)

Estoy aquí, así…
Tierra y piel abierta
Casa el amor,
Sin velos.
Dispuesta al sueño de la noche
Inmersa en el deseo que arrastra,
Disuelta en éxtasis
Desenvuelta en asfixiante placidez
Envuelta por la gracia del cuerpo
Próxima al clamor
Y al encuentro.
Soy juego,
Soy fuego,
Soy toda boca y alimento.
Tómame ahora
                    Y no me dejes.

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III

(Claudia Ivonne Giraldo)

Obligada al silencio cada día
y en las noches callada
se acostumbró a estar en el mundo
como las imágenes.

De modo que a cada rato,
y para comprobarse
a hurtadillas se encuentra en el espejo
y recorre su rostro con el dedo,
como buscando un sitio en el mapa.

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Eclipse

(Claudia Trujillo)

Acojo con humildad las horas aciagas
y en secreto, pido clemencia.
Abrazo en silencio el rigor de la desventura
y de mis labios se escapa un canto que libera.
Humillado el corazón hasta el polvo
ha echado a todos de sí,
pero nada le salva del día azul
que hiere
como la daga de una palabra hermosa entre la lengua.
Imploro el llanto todo
para mis ojos secos,
oídos potentes para la cólera,
el cuenco de una mano bajo la mía
el nombre que me roba la paz
al caer la tarde.
Pero jamás
volveré el rostro a la tierra para que me bendiga
no más pediré al viento que me alivie.
Adiós a nadie,
¡ay de mí!
si no anuncio el dolor;
porque el sol ha cerrado su mirada sobre mi frente
como cae la noche,
sobre una sonrisa.

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Olvido y memoria

(Lucía Donadío)

Un día descubres una astromelia,
exploras sus desorbitados pétalos,
indagas el tallo de su olor,
sabes que como toda flor se agota
en su agonía quieta de florero,
lloras el lento esfumarse
del rosado de su entraña,
convocas un concierto de manos
para atajar los pétalos que caen,
trazas el néctar de su estambre
sobre el blanco cielo de los sueños,
siembras astromelias al borde
de la noche para acallar
el sépalo de una ausencia,
y en el tembloroso
estigma del recuerdo,
cantas himnos rosados
que derrotan el olvido.

Fuente:

Piedraluna. Editorial Universidad de Antioquia / Programa Medellín, las mujeres y las artes, Secretaría de las Mujeres, Alcaldía de Medellín, 2010.

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Carta de recomendación de Fernando González para Débora Arango

Cortesía del Museo de Arte
Moderno de Medellín