Presentación

Vigas contra el viento

(Memoria Literaria Viva)

Abril 12 de 2012

Antología “Vigas contra el viento” - Selección de autores envigadeños realizada por el poeta Édgar Trejos

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La antología “Vigas contra el viento” reúne una variada selección de textos poéticos y narrativos de 31 escritores actuales, nacidos o residentes de tiempo atrás en Envigado. La obra fue presentada como proyecto del Presupuesto Participativo del Municipio de Envigado por la Casa de Poesía Porfirio Barba Jacob, corporación cultural cuya labor en los últimos años ha venido contribuyendo firmemente a la difusión y conocimiento de la poesía, tanto desde los distintos talleres y lecturas organizadas en colegios y otras instituciones, como en las convocatorias permanentes de su Concurso Nacional de Poesía Porfirio Barba Jacob, cuyas ediciones bienales constituyen ya un patrimonio cultural enorme no sólo de Envigado sino del país.

Este libro es una muestra del trabajo que diversos escritores locales han venido desarrollando silenciosamente a lo largo de los años, algunos de manera más o menos destacada en el ámbito nacional, y otros dándose a conocer en el último lustro. Es un panorama sucinto, todavía perfectible y susceptible de ampliación, de lo que en Envigado se escribe desde hace un buen rato dentro y fuera de una tradición ya conocida a cuya cabeza se encuentran, claro está, las figuras cimeras indiscutibles que han dado nombre y brillo a las letras antioqueñas, como el mismo José Félix de Restrepo, Manuel Uribe Ángel y el propio Fernando González, sin contar con nuevos e ilustres valores contemporáneos que hoy por hoy continúan creando y construyendo una vigorosa literatura.

Esta muestra tiene el valor de abrir un espacio nuevo a la mirada de quienes todavía aprecian la palabra poética y narrativa como parte fundamental de una cultura, local y universal, sin intermediaciones estorbosas, buscando reconocer el trabajo de quienes siguen luchando por mantener esa palabra en pie, libre y vital, como debe ser y con el apoyo efectivo y sin restricciones de nuestros líderes sociales y culturales.

Se incluyen poemas y cuentos de 20 hombres y 11 mujeres que han visto cruzar el viento entre las vigas, con dolor, alegría, asombro y pesadumbre, dejando su huella en el oficio de la palabra. Ellos son Alberto Roldán, Alejandro Vega, Alfonso Hugo Díez, Alfonso Restrepo, Aymer Waldir Zuluaga, Cecilia Taborda, Édgar Trejos, Gabriel Oswaldo Naranjo, Gloria María Giraldo, Héctor Hernán Rendón, Héctor Mario Hurtado, Henry Gallo, Iván Darío Granados, Jairo Guzmán, Jhon Jairo Saldarriaga, José Germán Colorado, Juan Felipe López, Lucía Estrada, Luis Carlos Sinitave, Luis Fernando Delgado, Luis Orlando Valencia, María Cecilia Muñoz, María Helena Giraldo, María Irene Ángel, María Lucelly Correa, Natalia Andrea Jaramillo, Norha Pérez, Norma Henríquez, Pedro Arturo Estrada, Verónica Díaz y Víctor Cardona.

Casa de Poesía Porfirio Barba Jacob

Presentación de la obra a cargo de los compiladores María Cecilia Muñoz
y Édgar Trejos. Lectura de una selección de los poetas incluidos en la antología.

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Cuando emprendas el viaje de la escritura y mires hacia lo lejano, ruega que tu camino sea largo y rico en aventuras y descubrimientos. Muchas sean las mañanas de verano y esplendor, cuando con placer llegues a imaginadas esquinas que descubras por primera vez. Cuídate sólo de las arduas vigas, que se cruzarán en tu transitar, pero no apresures el viaje a pesar de todo, es mejor que dure. Es mejor amarrar conquistas para cuando estés viejo, y no haya mucho por qué luchar, mucho tampoco por decir…

Así decíamos por estas tierras hace mucho tiempo ya los que soñábamos con un luminoso y expedito campus editorial para nuestras letras que apenas empezaban su trajín narrativo, intelectual. Porque escribir en estas calles, en este jardín señorial —imperiosa tierra del sur—, no vale mucho, ni valdrá, si uno no se llama…, o es amigo de…, en términos del reconocimiento y proyección al que tiene derecho, al que debería tener derecho un escritor nacido en estas tierras hidalgas, cuando se reconoce su genio, su idoneidad para florecer las praderas del arte literario, y se conoce además de vieja y verdadera data su entrega a las energúmenas y silenciosas marchas verbales de los sísifos en las que se ven hundidos y solitarios los escritores, escuálidos e invisibles gestores de la cultura: sin bastón donde apoyar su milenario cansancio…, han dicho ya varones ilustres de la palabra recia que también tuvieron sus bregas, y de seguir la cosa así —espabílense escritores del futuro—, continuaremos en la misma escalera ruinosa y cicatera con la cultura, amén.

Édgar Trejos

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Algunos de los
textos publicados

Aprenderé a morir esta muerte

(Cecilia Muñoz, 1959)

Abriré mi boca
para este nuevo aliento.
Me entregaré
plácidamente.

Me dejaré llevar sin dolor
con toda mi infancia
en medio de la noche.

Me adentraré
con los ojos abiertos
y el corazón en las manos.

Conozco el camino que me aguarda.
Me doy
con todas mis muertes conocidas.

Mañana me vestirán de flores
en medio del llanto.

Confío haber sanado lo suficiente
el dolor de mis hermanos.

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Nauta

(José Germán Colorado, 1974)

Antártida…
Mi beso te reclama
Mi mano libre te rebosa
Mil doscientos caballos galopan tu cuerpo silenciosos
como mariposas blancas
Te cabalgan como estrellas rojas
Te cabalgan como malditos jinetes apocalípticos
Antártida…
En una foto no cabe tu inmensidad
Yo quepo en un sorbo de tu mar
En un puño de tu sal
Te cabalgo en mi caballo de palo
En mi escoba voladora
Antártida…
Tanta agua que no se toma me da sed
Tanta piedra que no se come me da hambre
Antártida de húmeda cabeza
Tus senos de plata rompen mi lengua
Nadaré sin salvavidas tu saliva
Y en un vaivén como de hojas secas me hundo en un otoño

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Soy la mujer

(Natalia Andrea Jaramillo, 1977)

Soy la mujer que tiene
un hueco entre los pechos
y no amamanta su presente.
Que se niega a parir un futuro incierto.
Que ha sido de la época
en que los hombres y demonios son lo mismo.
Que le dijo adiós a las palabras de amor
por ser venenosas y dulces.
Que martilla cada día su cabeza
con la soledad.
Que vende hijos en almacenes de sueños.
Que escribe poemas
para matar a los hombres
porque todavía le teme a las armas de fuego.

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Ella

(Luis Fernando Delgado, 1960)

Ella canta y tiene una voz prodigiosa. Ella se acuesta mientras la música la sueña y la noche le promete más cantos. El futuro a veces no es generoso con Ella, sólo que Ella no se preocupa y vuelve a cantar. La noche está pegada a su piel y a su ritmo, Ella suena y vibra al vaivén del jazz, todo el que la conoce sueña con Ella Fitzgerald.

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Orgía

(Aymer Waldir Zuluaga, 1967)

La Reina, arrinconada, sabe con certeza que dentro de poco le caerán encima los peones. En la oscuridad, uno a uno, invadirán su majestuosa figura. La tocarán, la palparán, la tentarán y gozarán de ella en persistente aquelarre. Alguien debe poner orden en ese tablero de ajedrez recién cerrado.

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Fuente:

Vigas contra el viento – Memoria Literaria Viva – Envigado 2011. Alcaldía de Envigado (Presupuesto Participativo Zona 9) / Casa de Poesía Porfirio Barba Jacob – Corporación Cultural / Taller de escritura creativa Pluma Encendida, Envigado, noviembre de 2011.