Presentación

Cinco siglos de
historia de Riosucio

—Febrero 13 de 2020—

Portada del libro «Cinco siglos de historia de Riosucio» de Luis Javier Caicedo

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Luis Javier Caicedo (Medellín, 1957) es abogado de la Universidad de los Andes. Luego de colaborar en la Editorial Temis y en la Fundación para los 200 años del Natalicio del General Santander, pasó a la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) durante la Asamblea Nacional Constituyente. Luego de ello trabajó durante 25 años con pueblos indígenas de todo el país, especialmente en los programas jurídicos de distintas organizaciones. Desde 2003 se instaló en el territorio del Viejo Caldas, en cuyas comunidades indígenas desarrolla una labor de investigación histórica, dado que los Resguardos de esta zona datan de la época colonial. En Riosucio (Caldas) conoció una tradición según la cual el español Juan Vadillo pasó por allí, y a partir de este indicio comenzó a estudiar la historia de la conquista de Anserma, Cartago, Antioquia y Arma. El libro «Cinco siglos de historia de Riosucio» resume seis años de investigación sobre esta interesante región. Otros libros suyos son: «Convención de Ocaña, 1828» (compilador, 1990), «Santander, la República» (compilador, 1995), «Derechos y deberes de los pueblos indígenas» (1995), «La Constituyente Embera y la jurisdicción indígena» (en coautoría con María del Pilar Valencia, 2001), «1810-2010: Bicentenario de la Independencia de Colombia y de Latinoamérica» (2005), «Los títulos de San Lorenzo – Estudio de los títulos de propiedad del Resguardo Indígena de San Lorenzo» (2011) y «Fundación de Antioquia (Peque 1541) y San Lorenzo de Aburra (1616)» (en proceso de publicación). Es creador del sitio web Albicentenario.com.

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Logo de la Editorial Universidad Tecnológica de Pereira

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Esta historia rebasa el horizonte temporal y de pueblos con que se acostumbra a ver la historia de Riosucio, y en este sentido aspira a que se comprenda un poco más cómo fue este proceso y por qué los resguardos tienen un lugar dentro del Municipio.

Luis Javier Caicedo

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Luis Javier Caicedo

Luis Javier Caicedo

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Introducción a
la conferencia

Por Luis Javier Caicedo

La historia de Riosucio es un buen ejemplo de lo que pasa en Colombia, donde imaginarios nuevos se montan sobre los antiguos (la república sobre la colonia), en interés de nuevos ocupantes de la tierra. El trabajo de varios años en Riosucio permitió recuperar los títulos coloniales de los Resguardos de Cañamomo Lomaprieta, Escopetera Pirza y San Lorenzo. El Resguardo de la Montaña siempre ha tenido sus títulos. Nada de esto se sabía en el contexto urbano (Riosucio cumplió 200 años de creado el año pasado), porque se montó desde comienzos del siglo xx una campaña de despojo de los resguardos y una infame operación de olvido de lo indio. Esta campaña tuvo relativo éxito, hasta que en los años setenta los pueblos se reorganizaron y exigieron sus derechos, reivindicación que tuvo en la Constitución de 1991 un apoyo tremendo. En el Plan Básico de Ordenamiento Territorial de 2003 se acogieron las pretensiones de los indígenas. Pero hasta el momento han querido ser desconocidas, por lo que había que recoger en un libro que exhibiera con algún detalle el transcurso de cinco siglos de historia, para darle marco a un imaginario compartido.

El autor llegó a Riosucio (Caldas) en el año 2006 a asesorar al Resguardo de San Lorenzo en el saneamiento jurídico de su territorio, y en la medida que sus derechos estaban radicados en la Colonia, se vio en la necesidad de incursionar en la historia para poder defender sus derechos. En los siguientes años tuvo la oportunidad de conocer los Resguardos de Nuestra Señora Candelaria de la Montaña, Cañamomo Lomaprieta y Escopetera Pirza, a la vez que entender cómo fue el proceso de fundación del pueblo.

Este libro, Cinco Siglos de Historia de Riosucio, tiene que ver con el Plan Básico de Ordenamiento Territorial, pues la Alcaldía Municipal le encargó preparar el insumo histórico para su revisión y ajuste. De esta investigación y de otras que realizó en los resguardos indígenas pudo sacar un resumen que es el que se presenta en este libro.

El libro está organizado por siglos para hacer evidente que el territorio de este municipio es muy antiguo, tanto que la fundación de pueblo hace 200 años no fue una creación nueva sino la unión de dos poblaciones que ya traían varios siglos de haber sido fundados: el Resguardo Indígena de la Montaña en 1627 y el Real de Minas de San Sebastián de Quiebralomo en 1540.

Esta historia rebasa el horizonte temporal y de pueblos con que se acostumbra a ver la historia de Riosucio, y en este sentido aspira a que se comprenda un poco más cómo fue este proceso y por qué los resguardos tienen un lugar dentro del Municipio.

Entre los criterios seguidos para la elaboración de este trabajo figuran los siguientes:

  • Énfasis en la conformación del territorio. En este sentido no se trata de una «Historia General de Riosucio», la cual excedería la finalidad del ejercicio, sino de una aproximación a la historia del territorio del actual Municipio. Este enfoque deja por fuera importantes aspectos de la construcción cultural, social, urbana y económica de Riosucio, y a sus protagonistas, pero sobre ellos existe una amplia bibliografía entre los autores riosuceños.
  • Presentación por siglos, desde el xv hasta el xx, puesto que una de las dificultades detectadas para comprender el territorio riosuceño consiste en concebir la historia de todo el municipio concentrándose sólo en la fundación del núcleo urbano en 1819, como si no existiera el área rural y como si tampoco hubiera un antes y un después de los padres José Bonifacio Bonafont y José Ramón Bueno. Y aunque la segmentación de la historia por siglos tiene sus limitaciones, lo cierto es que en Riosucio es posible decir que cada siglo ha dejado marcada su impronta sobre el territorio.
  • La historia somos todos. La exposición tiene un carácter pedagógico, dirigido, en primer lugar, a «aprender a querer a Riosucio desde el principio», como dijera una entrañable maestra con motivo de la celebración de los 475 años del nombre de Riosucio en 2013; pero también dirigido a poner al acceso del público los documentos antiguos, a veces en su transcripción literal, para que un mayor número de personas se familiarice con las fuentes de investigación y con los archivos donde éstas pueden encontrarse, y de esta manera cada uno pueda hacer su lectura personal y adelantar sus propias indagaciones. En el Bicentenario de la Independencia en 2010 la Universidad de Antioquia acuñó un lema: «La Historia Somos Todos», y ello requiere que el legado de las generaciones anteriores esté disponible para la consulta actual y así proseguir las lecciones exitosas o corregir los errores del pasado.
  • Principio de prudencia o cautela. A pesar de los trabajos de investigación adelantados por historiadores locales, regionales y aún del exterior, y de la recopilación que modestamente ha intentado hacer la presente Administración Municipal, quedan muchas lagunas sobre el pasado de Riosucio. Aún se está lejos de una versión, no digamos «verdadera», porque en temas de historia nadie se puede atribuir la última palabra, sino de una versión integral, comprensiva del pasado del municipio, pues, por ejemplo, entre documento y documento a veces pasa medio siglo, cuando no es que en a un documento le podemos estar dando una importancia mínima o desmesurada respecto de su contexto y de su significado. De ahí que la presente reseña, aunque útil como insumo para el proceso de revisión del PBOT, es básicamente una aproximación, una síntesis razonable de la historia del territorio riosuceño, sin perjuicio de que otros enfoques o nuevos documentos arrojen mejores luces sobre los acontecimientos del pasado, y siempre con la esperanza puesta en que la apropiación social del conocimiento posibilite acercarse un día a la construcción de una historia general del municipio.

No se puede dejar pasar la ocasión para referirse al suceso de la fundación del pueblo, cuyos 200 años acaban de celebrarse. El 28 de agosto de 1814 se firmó el Convenio de Unión para trasladar la parroquia indígena de La Montaña y la parroquia minera de Quiebralomo para el sitio de Riosucio y el traslado efectivo de los dos templos se considera que es el 7 de agosto de 1819, fecha que marca sus aniversarios. Una obra local importante sobre esta fundación es Tras las Huellas del Padre Bonafont, escrita hace 25 años por don Álvaro Gartner. Y en 2007 se publicó una obra internacional de interpretación de esta realidad, que es Dos Plazas y una Nación, Raza y Colonización en Riosucio, Caldas, 1846-1948, de Nancy Appelbaum.

Fuente:

Comunicación personal.

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Memorial Cabildo Escopetera 1913

Memorial escrito el 13 de abril de 1913 por un grupo de 77 comuneros que se separaron del Resguardo de Nuestra Señora Candelaria de la Montaña. Para este efecto nombraron cabildo propio, llamado «Escopetera», y solicitaron ser reconocidos por el alcalde municipal, según la Ley 89 de 1890, basados en el hecho de que desde 1759 los terrenos de Pirza les pertenecen a los indígenas. Fue un intento de frenar el avance de la colonización sobre sus tierras, pero nunca recibieron respuesta y los terrenos terminaron finalmente en manos de los usurpadores.