Presentación

Alfabeto del mundo

Colección de poesía

—23 de noviembre de 2020—

Primeros ocho títulos de la colección de poesía «Alfabeto del mundo»

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Ver grabación del evento:

YouTube.com/CasaMuseoOtraparte

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Ediciones de la Línea Imaginaria (Ecuador) y el Centro Editorial La Castalia (Venezuela), sellos editoriales de reconocida trayectoria, se unen para crear la colección de poesía «Alfabeto del mundo», título que le rinde homenaje al libro homónimo del poeta y ensayista venezolano Eugenio Montejo (1938-2008). Presentación de los primeros títulos de este catálogo virtual y libre que busca ser «una significativa ventana de aire fresco fortalecida maravillosamente de poesía iberoamericana». Son ocho voces, ocho mundos: Aleyda Quevedo Rojas, Ana Lafferranderie, Ernesto Román Orozco, Jesús David Curbelo, Lucía Estrada, Mario Pera, Rafael Courtoisie y Rocío Cerón. Participan además en el proyecto los fotógrafos Mercedes Araújo, Fernando Espinosa Chauvin y Juan Carlos Astudillo Sarmiento. (Ver aquí la presentación de los segundos ocho títulos).

Conversación con los editores Edwin Madrid (Línea Imaginaria) y José Gregorio Vásquez (La Castalia). Lectura de poemas de Aleyda Quevedo (Ecuador), Ana Lafferranderie (Argentina, Uruguay), Rocío Cerón (México) y Lucía Estrada (Colombia).

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Logo Editorial La Castalia

Logo Editorial Línea Imaginaria

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En vano me demoro deletreando
el alfabeto del mundo.
Leo en las piedras un oscuro sollozo,
ecos ahogados en torres y edificios,
indago la tierra por el tacto
llena de ríos, paisajes y colores,
pero al copiarlos siempre me equivoco.

Eugenio Montejo

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Una de las razones por las cuales dependemos de la poesía en momentos de crisis es porque la poesía, de alguna manera, formaliza emociones difíciles de articular, porque en esos momentos es cuando resulta importante saber en unas cuantas palabras aquello que nos aqueja. Pienso, sobre todo, en los funerales, aunque también es válido para los matrimonios y los alumbramientos. Sin poesía tendríamos silencio o banalidad.

Mark Strand

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Atravesamos tiempos oscuros, inéditos, difíciles que nos han puesto en vilo. Sabemos que el mundo de las redes y de los diálogos digitales nos encuentran más allá de nuestros países y lenguas. En esta primera fase del trabajo editorial haremos el lanzamiento de una colección de poesía. Es la poesía el camino y el lugar esencial de muchos de nuestros encuentros. Hemos curado un catálogo de títulos y autores de diversos países. Cada libro llevará en la portada y contraportada fotografías como muestra del trabajo profesional de nuestros amigos fotógrafos invitados que irán tejiendo un verdadero vínculo estético en la presentación de nuestras portadas. Nuestro objetivo no es otro que el de incentivar a la lectura y al encuentro en grandes dosis de buena poesía, narrativa, ensayo y fotografía.

Los Editores

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Fotos de los ocho poetas que participan en la primera entrega de la colección literaria «Alfabeto del mundo»

«Ocho voces, ocho mundos».

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Ocho poemas de
Alfabeto del mundo

Ámbar

~ Aleyda Quevedo Rojas ~

Enjambre de agua, eterna en su no huella. Duda líquida y abierta al fluir. Profunda inmersión del goce. Arriba o abajo, el lugar de los dos, aunque nada de eso importe ahora que tomamos el baño perfumándonos con esta resina. Entrar en tu cuerpo y encontrar el ámbar, un ejercicio de buceo sin el equipo adecuado. Da igual si estás arriba y yo abajo, o los dos suspendidos en el agua tibia y azulada de la tina pulida. Lisura de mi piel. Relieves en tu cuerpo. Flemas transparentes de un árbol sin nombre. Espuma que torna sinuosos dos cuerpos que no saben de dónde vinieron para encontrarse. Romero y pétalos perfumando el agua ya casi fría del vidrio molido que lo torna todo de un verde que erecta. Norte en tus pulmones y el sur queda debajo de mis axilas. Porcelana y fibra de vidrio, líquenes blancos y algo de aire alcalino que llega desde otra profundidad. Dos cuerpos secan al sol incalculables gotas. Los dos se miran sabiendo del fulgor del ámbar. Teoría y práctica furiosa de un hallazgo sobre la piel que saca humores gélidos del corazón.

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Pequeño triunfo

~ Ana Lafferranderie ~

Pasé de un nudo a una liviana red
avivé por un rato mi partícula ardiente.
Me detuve a escuchar la sola voz
como en una caja
de resonancia. Las palabras
desatándome.
No fue necesario que llegara el verano,
despertar con la ventana abierta.
Ni el sol con su reflejo detenido.
Ni las señas de otros.

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Naturaleza del tiempo

~ Ernesto Román Orozco ~

Tenue y nube,
masticas el tibio jengibre
de un relámpago.
Puedes hacer sangrar al viento
y trastabillar dentro
de tu pequeña casa,
mientras caminas
sobre carbones de hielo,
en dirección contraria al día.

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Idilio
(A la manera de
César Vallejo)

~ Jesús David Curbelo ~

Qué estará haciendo en esta hora mi andina y dulce niña
de junco y capulí;
ahora que la reinvento, antes de que el vértigo me ciña
y me pierda en uno de los muchos laberintos que hay en mí.

Dónde estará la fiebre, dónde el dulzor de su amargura andina
porque supone que no soy quien fui;
ahora, cuando mi cuerpo se ilumina
con tanta ausencia y no la encuentro y sí.

Qué será de sus lágrimas de angustia y gozo, qué será de sus
desvaríos en las múltiples ciudades a que la hice llegar,
en las que me esperaba el sabor y el aroma de su sexo en pleamar.

Ha de estarse en su vida, puliendo el andamiaje
de presente y futuro, y pensará, temblando: «Te deseo, Jesús.
No demores mis ansias de tocarte y volar».

Yo la busco en el signo trasgresor de la cruz:
tuerzo los clavos, quemo el maderaje,
y en mis venas relincha un caballo salvaje.

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Mary Shelley

~ Lucía Estrada ~

Vivir en la cercanía de todo,
en el temblor de las hojas,
en la herida viviente del destino.
Y acercarme,
y compartir el horror de sentirse
una materia blanda,
sin lenguaje,
un cuerpo desfigurado
por la excesiva prudencia de Dios.
El viento arrastra el vacío de los ojos,
la boca condenada,
el peso de la eternidad,
el pliegue de la vida vuelta en sentido contrario,
la resistencia de las rosas,
la estrella negra del nacimiento.

¿Por qué no gritas?
¿por qué no destruyes
los castillos de la culpa?
¿por qué no arremetes
contra mi espanto?

¿Por qué no eclipsas la visión?
Hay un lugar reservado para tu abandono.
No aguardes la venida
de lo inevitable.

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Estampa virreinal

~ Mario Pera ~

Mientras el cepo roe mis tobillos
y apolilla mis muñecas,
junto a la antigua torre contemplo
cómo en el patio de la hacienda
al caer la noche sobre los hombres,
es la carroza vacía de mi amo
la que afligida
hala de los caballos.

(Stuttgart)

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A la orilla del río

~ Rafael Courtoisie ~

Cada día que pasa vuelvo a mí
vengo de mí, de los seres
que pueblan el mundo: los árboles,
las piedras, el agua de los ríos,
las nubes predicen el futuro
y cuentan lo que fui, mi abuelo
y mi abuela regresan en la niebla
mi madre muerta acaricia
mis dedos en el barro del jardín
entre los crisantemos, mi padre
cabalga la brisa,
esa yegua transparente, el universo
nace cada día en mí.

Morihei Ueshiba
(Tanabe, Japón, 1921)

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1

~ Rocío Cerón ~

1.
(objeto transformable para posicionamiento en reposo)

Ciudad talismánica habitada por mujer que desdobla la piel. Aire entre fresnosbaobabsecuoyasahuehuetes –Entonces arrojar piedritas al agua era picar papel arroz para anudarse los ojos. –Entonces andar a ciegas por la niebla rompía en sonidos agudos. (Ocurría que hordas de patos se arrojaban al acantilado). Vasija de tres asas con motivos antropomórficos. Al otro lado del barro los motivos se repiten: casa habitada pájaros huyendo triángulos rojos en vuelo por bloque celeste: de este cuerpo a tu cuerpo cómo construir el progreso el futuro. Culto solar. Cada mañana (siglos/entonaciones/señal clavada a pecho) una luz gramatical cuida los restos. Al paso. Esta práctica ritual dejarla sólo a los muertos.

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