Boletín n.º 161
Mayo 18 de 2019

Día Internacional
de los Museos

El futuro de la tradición

Dos portadas del libro «Mi Simón Bolívar» y la de la página web Otraparte.org

La Corporación Otraparte se une a la celebración del Día Internacional de los Museos (Mayo 18) compartiendo con sus amigos textos, imágenes y un video relacionados con la historia de la Casa Museo Otraparte. Tomando como referencia el capítulo dedicado a Otraparte en el libro «Fernando González, el filósofo de la autenticidad» de Javier Henao Hidrón, recorreremos brevemente el ayer y el hoy del que fuera el refugio de Fernando González Ochoa y su familia. Así mismo, a partir de hoy tendremos en la Casa Museo una exposición temporal relacionada con su historia y la de la Corporación. El Comité Consultivo del Consejo Internacional de Museos (ICOM) propone cada año un tema que los museos pueden utilizar para valorizar su posición en el seno de la sociedad. El de 2019 es «El futuro de la tradición».

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Día Internacional de los Museos 2019

Día Internacional de los Museos 2019
Icom.museum

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Ver video «Recorrido por Otraparte con Mauricio Quintero en el Día Internacional de los Museos 2019».

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Página de una libreta de Fernando González de 1940

«Sobran unos mil pesos. Tengo que recogerme y hacer presupuesto para la casa: Emboñigar techo: $40; Piso de corredores: $100; Piso de habitaciones: $150; Escalera y piso habit. alta: $50; Puertas y ventanas: $100; Cerradura: $40; Piso sanitarios: $80; Luz: $250; Agua: $450; Revocada: $200; Total: $1.460».

Fernando González

(Libreta de Fernando González,
notas del 16 de diciembre de 1940
).

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Casa Museo Otraparte

Entre la tradición
y la innovación

«Otraparte» es el nombre que el maestro le ha puesto a su casa y su jardín. «Otraparte», porque él no es parte alguna, porque se opone encarnizadamente a dejarse localizar en ningún sitio. Un hermoso jardín sembrado de carboneros, totumos, orquídeas y naranjales rodea la casa por los cuatro costados, la aísla de la carretera y de los paseantes y proporciona al maestro la vida vegetal que necesita para sentirse comunicado con la tierra. Porque Fernando González es cualquier cosa menos un intelectual desarraigado. Para él la savia no es un líquido ajeno, como no le son ajenas las penas del árbol, los sudores del cucarrón o la sombra del carbonero que él mismo plantó hace treinta años.

Juan Salas

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Casa Museo Otraparte - Cave canem seu domus dominum

Otraparte es el nombre que Fernando González dio en 1959 —el año de publicación del Libro de los viajes o de las presencias— a La Huerta del Alemán. Con tal motivo hizo colocar en el pórtico una verja de hierro, cuya elaboración encargó a su sobrino Javier Restrepo González (el don Florín de La tragicomedia del padre Elías y Martina la velera). La inscripción que la misma lleva en su parte superior, en hermosas letras de bronce, confiere al cambio de nombre de la Huerta un profundo significado, aparentemente enigmático, pero que se refiere a sí mismo, a su convicción acerca de los peligros del yo: Cave canem seu domus dominum, que quiere decir: «Cuidado con el perro, o sea, con el dueño de la casa».

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Fernando González Ochoa, Ciro Mendía, Carlos Obregón y Pepe Mexía (Félix Mejía Arango) en 1944. Foto Melitón Rodríguez. Fotografía del Patrimonio de Imágenes de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina.

Fernando González Ochoa, Ciro Mendía, Carlos Obregón y Pepe Mexía (Félix Mejía Arango) en 1944. Foto Melitón Rodríguez. Fotografía del Patrimonio de Imágenes de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina.

En el proceso de planeación y construcción participaron tres amigos suyos: el arquitecto Carlos Obregón, el ingeniero Félix Mejía Arango (Pepe Mexía) y el pintor (ingeniero y arquitecto, además) Pedro Nel Gómez. Este último diseñó el patio, el hermoso patio que semeja una alfombra adornada por un pozo circular construido de cemento y piedra; Obregón hizo los planos y Mejía Arango dirigió la obra.

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Simón, Álvaro, Ramiro, Margarita Restrepo, Fernando González, Fernandito y Luis Enrique Osorio. Esta fotografía de Jorge Obando acompaña el reportaje «Fernando González me dijo…» de Luis Enrique Osorio, publicado en la revista Cromos en marzo 7 de 1942.

Simón, Álvaro, Ramiro, Margarita Restrepo, Fernando González, Fernandito y Luis Enrique Osorio. Esta fotografía de Jorge Obando acompaña el reportaje «Fernando González me dijo…» de Luis Enrique Osorio, publicado en la revista Cromos el 7 de marzo de 1942.

De estilo predominantemente colonial, tiene un segundo piso que consta de una alcoba y su correspondiente balcón, aspecto que resalta su belleza y le confiere un atractivo especial. El sentimiento de euforia que aquella feliz circunstancia le producía, era contrarrestado, entretanto, por factores negativos. Al sabor amargo dejado por el hecho de tener que suspender las ediciones de la revista Antioquia, se agregaba ahora la tempestad desatada por la publicación del libro Santander. Ante el peligro de que el mito del héroe nacional fuese derruido, la prensa capitalina y académicos de la historia acudieron prestos a hacer la defensa más vehemente del «Hombre de las Leyes». Sobre Fernando González cayó una lluvia de críticas, que lo dejaron solo e impotente.

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Vitral regalado por el artista caleño Leandro Velasco a Fernando González

Vitral regalado por el artista caleño Leandro Velasco a Fernando González. Según cuenta la arquitecta Dora Luz Echeverría: «Mi madre Dora Ramírez iba todos los martes a visitar al maestro Fernando González. Él la esperaba en la banquita de afuera y se sentaban a conversar, conversar, conversar. […] El vitral del salón lo transportaron en el Hudson Jet de mi mamá… No sé cómo, pero ahí fue…».

Es entonces cuando decide escribir su libro más hondo, dramático y doliente: El maestro de escuela. […] Expone allí las razones que lo obligan a retirarse de la literatura. […] La Huerta del Alemán se convierte en el refugio de un perseguido. Con todo, la labor de decoración de la casa no se detiene. A ella procede con exquisito gusto: coloca a la entrada una fuente que adornó la plaza principal del vecino municipio de Caldas; de Cali hace traer los vitrales, obra del artista Leandro Velasco; de la capilla de Envigado, las lámparas; y consigue las rejas forjadas a mano que pertenecieron a la Casa de la Moneda. Un capitel, tallado en piedra caliza, sobresale ostentando la figura mitológica de un sátiro; es escultura importada de Centroamérica, obsequio de su hermano Jorge. Y en el corredor, una banca que perteneció a la iglesia de Cartago, servirá para el diálogo amistoso, la lectura y el solaz del pensamiento.

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Fernando González y Alberto Escobar Ángel, cofundador del Nadaísmo (1960). Archivo A.E.A.

Fernando González y Alberto Escobar Ángel, poeta cofundador del nadaísmo junto a Gonzalo Arango y otros escritores. Archivo A.E.A.

Exquisito anfitrión, recibía a sus visitantes con amabilidad y cariño, siempre sentado en la banca iglesial del corredor, invitadora al solaz, a mirar hacia la calle y la montaña. Gustaba del diálogo, de la conversación fluida, de la palabra aguda y cálida. Nada de palabras «vulgares», pues las reemplazaba por la ironía y una sonrisa picaresca. Al respecto llegó a decir con plena validez: «Cuando hablo nunca digo esas palabras. Cuando escribo sí las necesito». Fue también sincero, tenía que serlo, cuando dijo: «Yo amo a todo el que pasa las aduanas de Otraparte…».

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Dedicatoria de Gonzalo Arango a Fernando González, escrita en un ejemplar de nada bajo el cielo-raso y hk-111.

Dedicatoria de Gonzalo Arango a Fernando González y a Margarita Restrepo, escrita en un ejemplar de Nada bajo el cielorraso / HK-111.

Entre los jóvenes que por entonces se acercaron al maestro estuvieron muchos de los integrantes del grupo de los nadaístas. Principalmente el jefe de estos, Gonzalo Arango Arias, a quien dedicó la «primera libreta regalada» de la cuarta parte del Libro de los viajes o de las presencias, elogiando en él ese infinito desamor a «los cascarones sin intimidad». Gonzalo, por su parte, que de ese libro aprendió «la santidad de ser uno mismo en la verdad de las Presencias», empezó a llamarlo «mi querido maestro».

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Lápida de Fernando González

«Cuando el enterrador de Envigado cerró la bóveda, su hijo Simón escribió con un palito en el cemento fresco: “Fernando González Ochoa 1895-1964”. Un estudiante curioso me preguntó al salir del cementerio si Fernando González había sido nadaísta. “No, es eternista”». —Gonzalo Arango

Nueve años después del entierro, un acontecimiento de inusuales características produjo en las gentes estupor e indignación: el robo del cráneo del maestro. En la prensa colombiana el insólito hecho suscitó variados comentarios. Según El Tiempo, los autores de la violación de su tumba habían sido «hippies» admiradores suyos, quienes en vida frecuentaban la residencia del escritor, situada en el municipio de Envigado y conocida con el nombre de Otraparte; los mismos habían sido impulsados a actuar de semejante manera por el deseo de estudiar la capacidad cerebral del notable pensador. El Espectador, por su parte, aludía «al robo sacrílego perpetrado por sujetos no identificados, quienes violentaron la bóveda que guardaba los despojos mortales del prominente escritor», y explicaba: «De la sepultura sólo se llevaron los profanadores el cráneo de Fernando González y los otros restos los dejaron premeditadamente. Esto dio pie a reforzar la hipótesis de las autoridades, en el sentido de que quienes cometieron el desafuero sabían plenamente qué era lo que buscaban».

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Primera valla de la Casa Museo Otraparte (1987)

Primera valla oficial de la
Casa Museo Otraparte, 1987.

La calavera, inicialmente, permaneció guardada con especial cuidado en la alcoba de uno de aquellos jóvenes exaltados por el drama de la vida, pero después recorrió un cierto itinerario. Y fue devuelta a la familia del maestro, mediando el secreto de confesión, precisamente el 7 de junio de 1979, día en el que murió doña Margarita Restrepo de González. (Hoy los restos de Fernando y Margarita reposan en el osario de la iglesia de San Marcos, en Envigado). En el mes de noviembre siguiente, la Asamblea de Antioquia, por medio de la ordenanza número 76 de 1979, declaraba monumento departamental a Otraparte. A pesar de la declaración oficial, la casa-finca no fue adquirida por el departamento de Antioquia y estuvo a punto de desaparecer, absorbida por los planes de urbanización de la zona en que se encuentra. Con todo, en el mes de febrero de 1984 pasó a ser propiedad del municipio de Envigado […]. Meses después se constituyó una Junta Asesora de la alcaldía municipal de Envigado, encargada de promover la restauración de la casa y su adecuación como museo biográfico y filosófico. La apertura de la Casa Museo Fernando González tuvo cumplimiento el 6 de agosto de 1987.

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Simón González en la Casa Museo Otraparte (2002)

En febrero de 2002, dos meses antes de la creación de la Corporación Otraparte, Simón González convocó a una socialización pública en la Casa Museo para explicar los objetivos de la entidad y el proyecto Parque Cultural Otraparte.

Sometida a indispensables obras de refacción, que comprendieron el mejoramiento de su planta interior y el cambio de la fachada de entrada al antejardín, por otra más alta, segura y artística, de estilo colonial, Otraparte fue reinaugurada el 16 de febrero de 2000, día del trigésimo sexto aniversario del fallecimiento del maestro. Pero poco después fue convertida en sede del proyecto que lidera el municipio de Envigado a nivel nacional, denominado Ciudad Educadora. La función de museo abierto y de casa de estudio que propiciaba la creación filosófica y literaria alrededor de la obra de Fernando González, antes desarrollada con exclusividad, se conservó en condición subalterna, con lo cual la voluntad expresada por sus herederos en los años previos al nacimiento de la casa museo quedó también parcialmente desvirtuada. Afortunadamente, a partir del mes de septiembre de 2002, la recién fundada Corporación Fernando González – Otraparte, impulsada por los herederos del filósofo, se hizo cargo de manera integral de la administración de la Casa Museo, previo contrato de comodato celebrado con el Municipio de Envigado. […] Pocos días antes de ser constituida la corporación, en entrevista para el periódico El Colombiano, Simón González había dicho: «Mi padre, quien soñaba con Otraparte como una escuelita de solitarios, decía que sólo cuando uno se siente solo vive y tiene fuerzas para dar. Eso queremos que pase en la Corporación Fernando González – Otraparte. Que sea una vacuna, algo que construya, que a ella vengan los niños y sientan que están solos y tienen que conquistar el mundo y las ideas y la vida, que es lo que Dios nos dio».

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Foto del Parque Cultural Otraparte, reseñado en el periódico Gente de Envigado

«Empezó la cuenta regresiva para la entrega del Parque Cultural Otraparte. Le contamos cómo nació la idea y qué tendrá el nuevo espacio». —Periódico Gente Envigado, 22 de marzo de 2019.

La mencionada corporación fue constituida exactamente el 10 de abril de 2002, al cumplirse el primer aniversario de la muerte de Fernando González Restrepo, hijo del maestro y solícito curador de su obra, siendo conformada inicialmente por 57 miembros fundadores. Su labor de divulgación incluye hoy una excelente página en Internet (Otraparte.org), la realización semanal de conferencias y actos culturales en la sede de Otraparte, y el proyecto de construir, anexo a la Casa Museo, un formidable Parque Cultural en colaboración con el municipio de Envigado, el departamento de Antioquia, la empresa privada y, a partir de la expedición de la ley 1068 de 29 de julio de 2006, también con la entidad central de derecho público, la Nación. Mediante aquella ley, el Congreso de la República exalta la memoria de Fernando González «como uno de los más importantes pensadores colombianos de todos los tiempos»; declara su Casa Museo como Bien Cultural de Interés Público de la Nación; autoriza no solamente al gobierno nacional para incluir las partidas presupuestales que permitan contribuir a la financiación del Parque Cultural Otraparte y a la conservación de aquel Museo, sino a la Asamblea Departamental de Antioquia y al Concejo Municipal de Envigado para trasladar determinado monto de los recaudos que se obtengan con la estampilla Procultura, con el fin de dar cumplimiento a los propósitos indicados; además, y «para dar testimonio ante la historia de sus aportes a la construcción de la filosofía de la autenticidad para el pueblo americano», ordena realizar una serie de actividades culturales y cívicas en el municipio de Envigado, todos los 24 de abril de cada año —aniversario de su natalicio—, con el fin de difundir su vida y obra.

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Esta obra está dedicada al tiempo y a los lectores lejanos. Toda obra debe dedicarse al tiempo. Vosotros, amigos míos, al leer este amargo libro, no pensaréis en él sino en Fernando. Mi sombra os oculta mis pensamientos…

Fernando González

(Pensamientos de un viejo, 1916)