Presentación

Arcanos del vidente

—Junio 8 de 2017—

“Arcanos del vidente” de Rafael Patiño Góez

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Rafael Patiño Góez (Medellín, 1947) fue profesor de francés del Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de Antioquia, profesor de traducción de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas y traductor del Festival Internacional de Poesía de Medellín y del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. Ha publicado “El tras-ego del Trasgo” (1980), “Clavecín Erótico” (1983), “Libro del Colmo de Luna” (1985), “Canto del Extravío” (1990), “La Nada Perpleja” (1999), la antología “Les Premiers Molts de l’an 2000” (2000), “Ópera Quinta” (2006) y “Danza de Carbunclo” (2014). Como artista visual ha realizado un sinnúmero de exposiciones individuales y colectivas en Colombia, Francia y Estados Unidos. Ha traducido “La Guerra Santa” del poeta francés René Daumal (1987), “Máscaras de Poesía Negra”, traducción de poetas negros del mundo (2001), “Poemas Selectos” de Karpe Shinkana (2005), “Espejismos” del poeta libanés Issa Makhlouf (2007), “Sicomoro•Oropéndola” del poeta estadounidense Ken McCullough (2011) y “Antes de mí había desiertos”, traducción del inglés de la obra de la poeta turca Müesser Yeniay (2015), entre otros libros.

Conversación del autor con
Carlos Gato Martínez y León Ojeda

Festival Internacional de Poesía Primavera Poética

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Uno no sabe cómo abordar la poesía de Rafael Patiño Góez. Atrapado, inicialmente, por la música de sus poemas: música extraña si se considera que no está elaborada por desdoblamientos o por extravagancias sintácticas, sino por la misteriosa combinación de una sintaxis casi conservadora con una casi alucinante invención verbal. Hasta los títulos de algunos poemas ya vienen cargados de música y de invención verbal: “Esta mujer que a la luz muerde”, “Madama de labiados universos”. Sólo por la música de sus poemas ya valió la pena el “dispendio” de haberlos leído.

Y entonces uno, descreído, relee. Y resulta que había algo más que música. Había, también, no sólo ojo, sino mirada; quien habla vio, quien habla optó, quien habla no habló con y desde un ojo gregario. Le guste a uno o no su mirada, se tiene que admitir que hay eso, mirada, y sobre todo, que esa mirada tiene una forma única de ser expresada. Y en cuanto a erotismo, a humor (ácido y a veces negro), a queja, a celebración y canto. Hay de todo con una mirada y unas formas propias que son, al fin, obligación de todo poeta que decide resolver sus pulsiones a través de las palabras.

Gabriel Jaime Franco

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Rafael Patiño Góez

Rafael Patiño Góez

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Tres poemas de
Rafael Patiño Góez

Tatuaje de molusco

Soy acalorada boca
que un soberbio tatuaje de molusco
masculla a tu oído

enciendo el terciopelo de tus senos
decúbito y supino abre tu océano tu ojo
alzas una pierna aquí
y nos extraviamos en la fronda de tu bosque.

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Balada en el tapete

Vas en el sombreado silencio de las voces
cuando el sol se agosta
y las locas pistas del cielo
recogen la saboreada esfinge del amor

mueve tu cadera aquí, valquiria tropical
diosa en la penumbra del tapete
alza tus piernas entre ardor de labios
y húmedas quejas de un amor de fuego

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Seducción

Luego
te rompes como cántaro
como si una nube tu cara

vida con sabor a boca
te hundo el lado dulce de los gritos
me ajusto de tu grieta

pastoso alud del deseo
te encuentro en el espejo
vestida de agua

rema la respiración
el aire
muslo
labio

Fuente:

Patiño Góez, Rafael. Arcanos del vidente. Editorial Summa, Lima, Perú, 2016.