Carta de Ernesto Cardenal a Leonel Estrada

Nuestra Señora de Solentiname

Querido Leonel:

Te escribí hace ya bastante tiempo diciéndote que estaba listo para hacerte el prólogo pero que necesitaba una copia de los poemas para poder hablar mejor sobre ellos. Hasta la vez no los he recibido, y no sé si sería que no recibiste mi carta, o que no estás publicando los poemas todavía. De todos modos, ya sabes que estoy listo cuando lo necesites.

He estado conversando largamente (muchas horas) con Coronel [1] sobre Fernando González y hemos convenido en que debemos dedicarle una edición especial de El Pez y la Serpiente [2] para ayudar a darlo a conocer en América Latina —y en otras lenguas— a este gran desconocido de nuestra América. Coronel me decía que lo considera tan importante en la literatura actual latinoamericana como Vallejo y Borges, aunque más profundo que Borges… No es posible que siga tan desconocido. Pensamos por eso: publicar una selección de él en la revista, un ensayo de Coronel y otro mío sobre Fernando González. Tal vez María Elena [3] desee escribir algo. Le pediremos también a Merton [4] que comente algo de la obra de Fernando González (como místico sobre todo). Algunos fragmentos de cartas al padre benedictino [5]. Una colección de fotos, etc.… (Creo que será un número de la revista estupendo).

Necesitamos pues para esta edición recibir todos los libros de F. G., al menos los más importantes, y si no se puede de otra manera que sean prestados para que los devolvamos después a sus dueños. (Yo tengo aquí sólo dos libros que tú me regalaste: La tragicomedia del padre Elías y Martina la velera y el Libro de los viajes o de las presencias, pero ambos deseo enviárselos a Merton para que conozca a F. G. y escriba sobre él).

Además una colección de fotos.

Además una copia de las cartas que tiene María Elena (las del padre benedictino, las otras que están al final interesan menos).

También le vamos a pedir a Merton que recomiende la publicación en inglés de F. G. a alguna editorial amiga suya, por ejemplo New Directions; si es que él cree que vale la pena recomendarlo, como nosotros creemos. Así F. G. será conocido en la lengua inglesa y creo que en todo el mundo, como algunos escritores católicos (Graham Greene, Mauriac, etc.) muy famosos y que no son superiores a él (así opina Coronel). Y hay una particularidad: todos esos novelistas son religiosos, pero ninguno es místico. F. G. es el primero que yo sepa que haya cultivado este género curiosísimo: la novela mística.

Me gustaría que Fernando González hijo [6] viera esta carta, porque creo que le gustaría mucho nuestro plan de El Pez y la Serpiente y nos ayudará a conseguir el material, aunque sea prestado.

Muchas saludes a María Elena, los recuerdo siempre, y recibe un abrazo,

Ernesto

Fuente:

Archivo Histórico Otraparte. Colección Familia Estrada Uribe.

Notas de Otraparte.org:

[1] José Coronel Urtecho (Granada, Nicaragua, 28 de febrero de 1906 – Los Chiles, Costa Rica, 19 de marzo de 1994) fue un poeta, traductor, ensayista, crítico, orador, dramaturgo, diplomático e historiador, fundador del movimiento literario de vanguardia nicaragüense junto con Joaquín Pasos y Pablo Antonio Cuadra, entre otros que se fueron sumando con el tiempo. Fue primo segundo de Ernesto Cardenal (1925–2020) y también su maestro y mentor literario. Ambos compartían raíces en Granada y una profunda pasión por la poesía y la historia, estrechamente vinculadas a la cultura granadina.
[2] Fundada en 1961 por Pablo Antonio Cuadra Cardenal (Managua, 4 de noviembre de 1912 – 2 de enero de 2002), poeta, ensayista, crítico de arte y de literatura, dramaturgo, artista gráfico e ideólogo nicaragüense, la revista El Pez y la Serpiente fue una de las publicaciones culturales más influyentes de Nicaragua y Centroamérica.
[3] María Helena Uribe de Estrada (Medellín, 1928–2015) fue una escritora, ensayista y artista colombiana cuya obra, breve pero significativa, se caracteriza por su introspección y profundidad psicológica. Es autora del libro de cuentos Polvo y ceniza (1963), la novela Reptil en el tiempo (1986) y el ensayo Fernando González: el viajero que iba viendo más y más (1999). En 1950 se casó con el odontólogo y artista plástico Leonel Estrada, con quien creó un hogar abierto a la conversación y a las ideas.
[4] Thomas Merton (Prades, Francia, 31 de enero de 1915 – provincia de Samut Prakan, Tailandia, 10 de diciembre de 1968) fue un monje trapense, teólogo, escritor, místico, activista y especialista estadounidense en religión comparada. En 1949 fue ordenado sacerdote y recibió el nombre de «padre Louis». Fue miembro de la Abadía de Nuestra Señora de Getsemaní, cerca de Bardstown, Kentucky, donde vivió desde 1941 hasta su muerte. Con más de sesenta libros, además de cientos de poemas y artículos sobre temas que abarcan desde la espiritualidad monástica hasta los derechos civiles, la no violencia y la carrera armamentística nuclear, es considerado uno de los autores católicos estadounidenses más influyente del siglo xx.
[5] Andreu Ripol Noble (1910–2002) fue monje benedictino, viajero, ebanista y fotógrafo catalán, cofundador en 1953 del Monasterio de Santa María en Envigado. La Compañía Colombiana de Tejidos – Coltejer incluyó sus fotografías del «pesebre colombiano» en sus reconocidos almanaques, y en la Navidad de 1963 le solicitó escribir «unas reflexiones para ser transmitidas por radio durante la novena del Niño Dios», según explica Ernesto Ochoa Moreno en la presentación de El Pesebre, el resultado de ese ejercicio místico-literario escrito al alimón con Fernando González y publicado como libro en diciembre de 1993 por la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, Colcultura y la Orden de los Padres Carmelitas Descalzos. Cuatro años antes, en mayo de 1989, Ediciones El Labrador de Bogotá había publicado el libro Las cartas de Ripol con introducción de Alberto Aguirre.
[6] Fernando González Restrepo (1930–2001) fue abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana, con estudios de posgrado en Moneda y Bancos en la Universidad de Indiana. Obtuvo su grado con una tesis sobre el pensamiento de Francisco Suárez acerca del derecho natural, fruto de investigaciones realizadas en Bilbao durante la época en que su padre, el escritor Fernando González Ochoa, ejercía como cónsul. Fue alto empleado del Banco de Bogotá durante varios lustros y un lector asiduo de filosofía y literatura. Poco antes de su muerte publicó el ensayo filosófico El instante vital, y de manera póstuma apareció su novela El puesto (2001). Poseedor de una amplia cultura, lector incansable y gran conversador, dedicó su existencia a cuidar la obra y el pensamiento de su padre, desde la soledad y una intensa vida interior.