Boletín n.º 176
24 de abril de 2020

125 años de
Fernando González

(1895 – 2020)

Fernando González - Ilustración © Daniel Gómez Henao

Fernando González
Ilustración © Daniel Gómez Henao

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Abril 24, 1942 (47 años) – De 11 a 12½ sentí plétora vital, «alegría» y «felicidad». Me dice mi madre que nací a las cuatro de la mañana; que fui muy llorón durante los primeros días, «el que más lloró en la casa»; que era rosado, cabezón y orejón; que la cabeza era limpia como la cara, rosada, y que hasta los ocho meses no comenzó a nacerme pelo; que la gente decía que no me iba a nacer; que Alfonso, el mayor (3 años), apenas supo de mi nacimiento, dijo: «¡Ah bueno una escopeta para matarlo!». Lloré mucho. También recuerdo que la conciencia sólo me apareció a los 10 años. Viví la niñez y primera juventud asustado, sin comprender nada, admirado. Esto lo veo muy claramente, que fui lanzado de muy lejos y que nací (caí) atontado. ¿Dónde estaba antes? Por eso fue por lo que lloraba y tardé tanto en aclimatarme. Sí. Yo iba lejos, muy lejos, y quién sabe por qué caí. Veo claramente que mis compañeros me urgen; me llaman. Escucharé sus voces estímulos. Debo rehabilitarme: para eso fue mi venida. ¡Ánimo, ánimo!

Fernando González

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Comentario

Así es, don Fernando, ya sabemos que «todo depende del ánimo» desde que usted y don Benjamín conversaron con dos señoras en el camino a La Ceja durante el Viaje a pie. Y ánimo es justo lo que necesitamos hoy en esta época de crisis planetaria que nos tiene a todos viajando por dentro, lo cual le agradaría mucho a usted, pues esa fue siempre su invitación.

«Las naranjas están difíciles» por aquí en la Corporación Otraparte, creada por su hijo Simón hace 18 años, el 10 de abril de 2002, el día del primer aniversario de la muerte de Nano. Esa expresión tan bella, usada por usted en Cartas a Estanislao, nos ha servido desde entonces para describir nuestras dificultades económicas, que se ahondan hoy con el cierre de la Casa Museo Otraparte, El Café de Otraparte y el no del Municipio de Envigado para suscribir el convenio cultural de este año, según un artículo publicado en el periódico Vivir en El Poblado.

Pero el propósito de hoy no es poner pereque sino contar lo poco que podemos hacer en este momento para celebrar su aniversario:

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Otraparte.org

Página de inicio de la nueva versión de Otraparte.org en 2020

Hemos adelantado bastante el rediseño de Otraparte.org, la página web dedicada a su memoria y a la actividad cultural que realizamos en la Casa Museo Otraparte. No se deje engañar por el cambio superficial en la apariencia, pues lo verdaderamente importante son las profundas modificaciones internas, el paso de html estático a html dinámico, indispensable para facilitar el enriquecimiento del sitio web y ofrecer nuevos contenidos. Hubo que desbaratar y armar otra vez los más de cuatro mil doscientos artículos y las casi doce mil imágenes, grabaciones y documentos que hemos publicado hasta el momento. Todavía nos falta pulir mucho, especialmente los enlaces internos, pero ya puede ver el avance en Otraparte.com, donde temporalmente estamos alojando la nueva página, que realmente nunca estará terminada, así como las abejas nunca terminan de construir su panal.

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Retrato vivo de
Fernando González

Portada de la primera reedición del libro «Retrato vivo de Fernando González» de Félix Ángel Vallejo

Ya tenemos casi lista también la primera reedición de Retrato vivo de Fernando González, libro publicado por su amigo Félix Ángel Vallejo en 1982. Le adelantamos este párrafo: «Y por todos esos caminos he viajado con él, alternando la zozobra con el deleite espiritual, la oscuridad con la luz, la sensatez con la locura. ¡Jamás vi un hombre tan sensatamente loco como él…! La vida, la muerte, Dios…, el hombre, la Tierra, el cosmos…, todo esto adquiere, en sus labios, un sentido tan vivo y hondo, que asombra. Por eso, al oírlo hablar, lo primero que descubrí fue que yo había permanecido muerto ante el misterio, y que de pronto, cuando iba por un camino…, como desterrado, me encontré con un brujo que me lo mostró…».

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Exposición
«El viaje a la Presencia»

Primer panel de la exposición «El viaje a la Presencia»

Teníamos la esperanza de inaugurar hoy esta exposición en la Casa Museo, pero no se pudo por lo de la cuarentena. En todo caso le contamos cuál es el plan: instalar dieciocho paneles con información sobre los 16 libros que usted publicó y los otros 11 que aparecieron después de que a usted lo «recogió el Silencio». ¿Recuerda la dedicatoria que le escribió al padre Ripol? Así termina: «El fin del hombre es dormirse en el Silencio. No se dirá “murió”, sino “lo recogió el Silencio”, y no habrá duelos, sino la fiesta silenciosa, que es Silencio».

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Otraparte en
Google Arts & Culture

Portada de la exposición «De la rebeldía al éxtasis» en el portal Google Arts & Culture

Gracias a una invitación que recibimos directamente de Google hemos publicado más de sesenta fotografías y facsímiles de nuestro archivo museográfico y hemos organizado dos exposiciones virtuales —traducidas al inglés— en ese portal que recoge lo más selecto de la cultura mundial. Pero el estreno no será hoy sino el 18 de mayo, Día Internacional de los Museos. Le informaremos oportunamente.

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125 palabras sobre
Fernando González

Dedicatoria manuscrita de Gonzalo Arango a Fernando González

A Gonzalo Arango le bastaron apenas 43 palabras en esta dedicatoria, pero nuestro gran amigo Chucho Camacho, que cada año desde 2008 hace la «Lectura de Viaje a pie desde el camino» con los amigos de Caminería Colombia y otros seres de Otraparte, nos propuso la idea de pedirles a los lectores de este boletín 125 palabras sobre usted, sus vivencias como lectores o amigos suyos, sus impresiones sobre su vida y obra. Los textos que nos envíen a otraparte@otraparte.org serán publicados en orden de llegada al final del boletín y algunos de ellos serán difundidos en nuestras redes sociales.

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125 nacimientos de
Fernando González

La pieza que celebra los 125 años del nacimiento de «Manuelito Fernández», alter ego de Fernando González

Los amigos del convenio Comfama-Envigado, responsables del nuevo edificio cultural (Teatro y Biblioteca), están conmemorando de común acuerdo con nosotros no solamente su nacimiento sino el de sus alter egos. Tales Lucas Ochoa, Manuelito Fernández, Manjarrés, el padre Elías y otros. También difunden su obra mediante las etiquetas #Decirloindecible y #AsíhablóFernandoGonzález. Todo ello puede verse en «Parque Otraparte», su hermosa cuenta en Instagram.

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Otras actividades

Ilustración de Fernando González para un afiche de Lunes de Ciudad dedicado a su memoria

Los amigos de Eventos del Libro del Municipio de Medellín y los de Lunes de Ciudad también se unen a la celebración de su cumpleaños. La nueva directora de Eventos del Libro, Ana Piedad Jaramillo, leerá en línea el cuento «El gallinazo que volaba más alto» de Regina Mejía de Gaviria. La cita es hoy a las seis de la tarde aquí. Y en Lunes de Ciudad habrá una conversación sobre su vida y obra. Pronto publicaremos la información aquí.

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Despedida

Bueno, don Fernando, esperamos que este no sea el último aniversario suyo que celebremos en la Corporación Otraparte, ojalá el próximo año las naranjas no estén tan difíciles. Entre tanto seguiremos meditando en sus palabras: «Lo único difícil es la constancia en la bondad oscura y sin llamaradas. Ser un pequeño héroe: he ahí lo difícil».

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Firma de Fernando González

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Los lectores lejanos
comparten
125 palabras
sobre Fernando González

Cuando el profeta Gonzalo Arango nos involucró en el nadaísmo a partir del año 58 lo hizo a la vez en la obra de Fernando González, de quien consideraba que era su maestro y motor, y quien en el Libro de los viajes o de las presencias dedicaba al movimiento un capítulo consagratorio, y a los nadaístas este ensalmo feliz: «Voy a orar por estos jóvenes que se están desnudando». Yo ya había comenzado a leerlo, en el grueso tomo Santander —que era un panfleto contra este presunto héroe de la independencia—, bajo la tapa del pupitre en mi colegio de Santa Librada, fundado por el hombre de las leyes, por lo que me gané la primera reprimenda de indisciplina.

Jotamario Arbeláez

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Encontrar a Fernando González, es empezar a encontrarse a uno mismo, es un constante viaje a pie por las propias presencias que aparecen y generan un cuestionamiento profundo, una búsqueda de nuestro reflejo, nuestro andar, nuestro ser. El brujo, nos ha dejado ese mensaje importante para la vida, buscar nuestra autenticidad y no ser más que nosotros mismos, en ello debe estar nuestra intención de estar en la tierra, en compartir con el otro, en atisbar, en apreciar la naturaleza y todo lo que recibimos de ella. «¿No será posible llegar a tener el alma tan bella como este gato los ojos?», decía él, permitámonos esa posibilidad de tener bellas las almas y profundo el pensamiento, permitámonos la búsqueda constante de ese ser que podemos ser.

Daniel Suárez

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Un ser de OTRAPARTE, que, con sus PENSAMIENTOS DE UN VIEJO, me enseñó las dulzuras del REMORDIMIENTO, a observar los míos y los demás comportamientos NEGROIDES, con las NOCIONES DE IZQUIERDISMO, superó las de mi universidad, para finalmente en un VIAJE A PIE por mi geografía de los Andes de América, inocular procesos identitarios y de soberanía territorial.

Desde 2009, con Otraparte, invitamos a caminantes excursionistas a que sigamos, el periplo durante 10 días, VIAJE A PIE en mano, como carta de navegación, para recorrer a pie 220 kilómetros, con tertulias literarias en cada pueblo. Que ahora el peregrino con un estado físico promedio, «una pisca» de mística por el paisaje y las letras, puede interpretar y gozar el «viaje» libro en mano.

Julio Hernán Calle Correa
Educador Físico – Guía Ambiental – Caminante

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FERNANDO

¿Acaso el silencio es el descuido del tiempo?
Pensamientos atrapados galopando en el paisaje
saliva reseca en la marcha, mascullando historias subterráneas
soliloquios de la memoria confundida en el viento.
Un abrazo a la sinrazón en el abismo en la realidad

LA CAIDA

Los segundos son horas,
Caigo en el abismo del silencio.
El verde se enternece en un verde profundo,
Escucho voces desesperadas en el acantilado,
Todo es lejano, todo es distante, unas sombras
El camino anuncia infinitos cansancios,
Ecos de voces primitivas tienden sus brazos,
Atrapan mis abandonos en cada minuto
Susurro tu nombre dulcemente
En el abandono del tiempo.

Gustavo Adolfo Salcedo
Médico-cirujano y escritor
 De su libro «Cantos en el abismo del alma»

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Este es un camino acaso andado, con su manera particular, por el Maestro Fernando González. Un hombre, genio quizá, con búsquedas no siempre entendidas, un adelantado, que posiblemente influyó en pensadores de otras latitudes, pero que encontrándose en una cultura donde la libertad de pensamiento y del hacer no era precisamente bien vistas, su transitar logró escandalizar a quienes consideraban que el camino siempre debía llevar a los mismos lugares, ser caminado de la misma manera y en la compañía de «personas de bien». Fernando González fue entonces, y lo es ahora, un trasgresor, no solo por la manera de recorrer los caminos ya conocidos, sino, sobre todo, por explorar y construir otros caminos. Alentando también que lo haga a todo aquel que lo lee.

Liliana Patricia Pérez Graciano
Docente

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De mi familia para usted Fernando y su familia.

Don Fernando González. Seguramente quedaremos cortos en palabras de agradecimiento al Universo por haber permitido este maravilloso encuentro, a mi compañero de vida, José Ignacio, por compartir su sueño de retomar los caminos que alguna vez recorrieron sus ancestros; a nuestro amigo Chucho por transmitirnos la magia de sus experiencias y sus historias.

Conocimos una nueva familia de caminantes e indirectamente conocimos su familia González Restrepo, comprendimos que a este mundo hemos venido a compartir, a reconocernos los unos a los otros en la sencillez del alma. Gracias José Lubín, Julio y Chucho por hacer esto posible, por ese espíritu aventurero, por compartir sus experiencias y su conocimiento, por el respeto; y a Fernando González por inspirarnos este momento de vida. Los niños recordarán siempre esta bella experiencia, ustedes han transformado parte de nuestra vida, nuestro espíritu hoy se siente renovado.

Isabela – Santiago – José I. – Hayda

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A Fernando González en los caminos de la vida.

El camino está vivo; te llama, a veces suavemente, a veces a gritos. Te seduce con sus colores, con sus aromas, con la incógnita de lo que hallarás tras el siguiente recodo, señuelo irresistible para la curiosidad del aventurero. Te dice: no corras, no vayas tan de prisa, fíjate, observa, quédate conmigo un poco más.

Los caminos se nutren del paso del caminante, y por eso lo llaman incesantemente, esperando al viajero que ha de venir a recorrerlos. Asimismo, los caminos languidecen y mueren de olvido, cuando nunca más un caminante vuelve a recorrerlos, hasta que la vegetación y el agua borran para siempre su memoria. ¡Viajero, sal al camino, mantenlo vivo! Pues sin caminantes, mueren los caminos, y sin caminos, ¿adónde irá el caminante?

Clara Sofía Quintero
Médica  y docente

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Señor Fernando, amante del silencio y silente, lo saludo.

Hace algunos días me acerco a su mundo. Empecé siguiendo sus pasos, viví su Viaje a pie, escudriñé las Cartas a Simón, me acerqué a Manjarrés, y en estas noches, resigilosas, calmadas, me acompaña El derecho a no obedecer.

Quiero recorrer su pensamiento para aprender de su alma, de su ser regado en sus escritos sugerentes. Busco en sus palabras la fortaleza, el sentido del ser, el deleite de la conversación que entablo al escucharlo, porque, cuando le leo, le escucho. Le aprendo. Me acompaña. Me enseña.

Así, en estos días, tan particulares, lentos y callados, con tantos interrogantes hacia el futuro, pienso si se estará o no sacrificando al individuo en bien de la comunidad, quién lo estará haciendo y qué razones habrá. ¿Qué me dirá usted?

Ana Sofía Uribe Peláez
Contadora, lectora y bordadora

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El hombre de la boina que ríe. — Parte 1

Hace 125 años nace un señor de orejas grandotas y de ojitos observadores. Ni Don Daniel González, su padre, ni la señora Pastora Ochoa, se podrían imaginar la calidad de desobediente que sería el párvulo. Un lector compulsivo, hasta lo sacaron los jesuitas por leer a Nietzsche, apenas en 5 de bachillerato.

Cuestionaba no sólo al padre Quiroz, él ponía en duda todas las doctrinas, y fustigaba con acerado acento el empobrecimiento cultural de una nación de rezanderos y de moral pacata y almidonada.

Se fue haciendo filósofo como parto de mula, en medio de la terquedad y su paciencia casi monástica. Bueno, nuestras mulas son tercas, obstinadas mejor, y son de alguna manera silenciosas anacoretas del camino. Por eso se hizo teólogo con ají, religioso con escepticismos, político con sus reparos a tanto parroquialismo.

Luis Fernando Cuartas A.
Historiador, poeta y bibliotecólogo

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Don Fernando, el mundo se ha venido transformando tanto que ahora más que nunca debemos ser nuestros propios maestros y también lidiar con nuestro perro interior.

Estamos siguiendo el método emocional despertando así los sentidos y dándole un respiro a la naturaleza con la cual debemos vivir en armonía como usted lo platea.

Ojalá que esto no sea temporal y que para vivir en conjunto con la naturaleza no tengamos que vivir a la enemiga.

Gracias por hacernos querer lo simple de la vida. Hacernos pensar que los colombianos podemos tener nuestras propias ideas, ser diferentes y llegar lejos.

En estos momentos me gustaría irme para Otraparte a pensar, a pasar un rato, a conversar con usted. ¿Qué diría usted si estuviera aquí en Envigado?

Marco Arango

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Hoy es para mí lo mismo que para un cristiano es el 25 de diciembre. Hoy cumple años, 125 exactamente si tomamos el calendario gregoriano, mi gran maestro espiritual, mi guía, aquel envigadeño que me ha inspirado a buscar la autenticidad, Fernando González.

Y qué mejor día para retomar sus escritos que hoy, prender una vela blanca al lado del porta retrato que contiene su foto y conversar con él leyendo sus ideas y meditaciones.

Siento su presencia, más en este tiempo en que no puedo ir a su casa, a Otraparte, sentarme en una banca a tomar tinto, mirar los árboles y la fuente, y meditar en la contención y el recogimiento y en el devenir de la conciencia a través del método.

Iván Fernando Jaramillo R.
Comunicador Social
Pontificia Universidad Javeriana

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Ganarse la difícil soledad y el silencio. La introspección. He aquí un compromiso con nosotros mismos en estos momentos de cuarentena. Tiempos de miedo, de hambre y también de amor; las tres fuerzas, que según el filósofo de Otraparte, conmueven el mundo. La vida es movimiento por estos «tres grandes factores». Incluso, la actual parálisis de nuestras vidas, sazonada por el miedo, debería movernos a un viaje introspectivo. A esto nos anima el viajero a pie, en su aniversario 125, pues el camino amplía el campo de conciencia con su experiencia de viaje. Si espera y rememora es porque reconoce un cambio, es decir, «un ya no más» y «un todavía no». El cambio fundamental radica en la finitud de la existencia. Aprenderemos. Gracias, maestro.

Alexander Velásquez
Lector y poeta

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CAVE MAGUS…

Padecer, meditar y entender. Creo que ahí está el vademécum gonzalino. En mi juventud lo perseguí, con pareja ingenuidad y entusiasmo. En la madurez, bordeando la vejez, creo por fin haber consumado el viaje (o uno de ellos). Por eso atizo algunos de sus legados: que la vida es ‘perpetua inquietud’; que filosofar es ‘rebrujarse’ por dentro, escuchar, digerir la vida; que es imprescindible, en el tiempo en que vivimos y en el país que nos tocó, conquistar el ‘señorío’ (el dominio de sí) y ‘vivir a la enemiga’, en lucha permanente con nuestras pasiones y las ajenas. Y, finalmente, que el verdadero sentido de los conceptos de nación o de patria es la ‘solidaridad’ con los demás.

Jairo Hernán Uribe Márquez
(Manizales)

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Maestro:

El tiempo, esa invención que simula un juego interminable, parece ser cosa deleznable cuando de sentir y hablar de ti, se trata.

Hace 125 años que llegaste al mundo, preguntando con vocabulario de llanto y ojos asombrados.

Hoy, 125 años después, pareciera ser que tu Viaje a pie no ha concluido, y muchos, cientos, miles de nosotros, sólo nos agregamos a tu tiempo, y a tus pasos, y a tus ojos asombrados. Hoy, 125 años después, maestro, estás más vivo que nunca, en este libro de viajes y presencias, que nombramos vida.

Maestro Fernando González Ochoa, hijo de Otraparte, hijo de vivencias y de introspección, hijo de este juego interminable que los que vivimos llamamos tiempo: vivirás por siempre en el viaje a pie de muchas generaciones de hombres, porque tu posta de dolor y de vida, nos acompañará por siempre.

Iván de J. Guzmán López
Periodista – Escritor
Miembro Correspondiente
Academia Antioqueña de Historia

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Brujito…

Exististe y viviste cuando debías hacerlo. El mundo de hoy te hastiaría aún más.

A pregón de herejía me atrevo a decir que estás donde Diosito, al que tanto anhelaba tu alma.

Por aquí seguimos caminando mientras en el viaje nos es bastón la claridad de tus palabras.

Gracias por haber existido, Fernando.

Julián Andrés Rojas M.
Ciudadano en formación

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Marcaron las 7 y 15 pm cuando «esta montañera julita» de las cordilleras del río arma aterrizo a la «Cuidad de la luz» Salamina Caldas, en un tipo de vehículo de cuatro ruedas, pero no crean que, en cualquier rueda. ¿Quién dijo que las montañeras quedan al desnudo, en el riesgo de un abismo? primero se aseguró que, si iban a ser instantes de desabrigo, fueran instantes que la llevaran despeinada pero feliz, ¿Será que, en esa cordillera, viajando en el «capacete» de un sofisticado Jeep Willys, logró satisfacer su refinado desnudo montañero misterioso?

Esta es la historia de una «montañera» que viajó en busca de las huellas de Fernando que parecen que caminan imborrables, e iluminadas, algunas como misteriosos peregrinos, otras, triunfantes soñadores.

Viajar para encontrarme con los caminos iluminados, llenos de memoria e historia, es hermosamente impactante a mis oídos, ojos y corazón.

Andrea Morales
Tecnóloga ambiental
Administradora de empresas

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¡Oh! Fernando, aquí estamos tras ese sueño romántico de escudriñar tus pisadas; es un deseo extraño, como si tu espíritu se hubiera apoderado de nosotros.

Poco importa, si lo hiciste o no Fernando, tal vez buscamos una excusa para hacer nuestro propio viaje y nos sentimos felices fantaseando tus pasos, tus ritmos, tus descansos, los hermosos paisajes que observaste, tus encuentros con esta gente maravillosa, tus palabras, tus gestos, tú risa, tus miradas, tus pensamientos, tus sueños, tus fantasías; tratando de aspirarlo todo, por si acaso quedó esparcida por ahí parte de tu inspiración.

Hoy fuiste tú el creador de nuestros sueños, mañana, puede ser otro fantasma vagabundo, el que quiera repetir tu hazaña y nos embarque en otra aventura de locos; y eso somos Fernando, locos pero felices, afortunados y dispuestos a encarnarlos, dispuestos a lanzar nuestros pensamientos al aire y que los atrape una mosca, respirando la libertad del firmamento, masticando la mansedumbre de las palabras que nos ahogan, buscando esa mirada que se te quedó perdida en el horizonte para encontrar ese nuevo destino inconcluso que quedó atrapado con tu último respiro.

Ángela María Cano Talero
Profesional Comercio Exterior

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Mi memoria está llena de muchísimos recuerdos bonitos de mi viaje a pie de 2018.

Paso a enumerarlos: montañas inmensas tupidas de vegetación. Algunas con cultivos tan ordenados, caminos empinados, descensos por canalones profundos, paisajes vistos con gran admiración y sorpresa.

Después de caminar por tramos angostos con piedras, bastante vegetación que acariciaba mis manos y brazos, mis ojos observaron el más lindo de los paisajes que era el de casas con sus fachadas pintadas con colores vivos, cada una con su nombre y jardines colgando en canastas con sus hermosas macetas, todas en su especialidad y bien mantenidas. Algunas eran hiedras de hermosas flores, otras en el piso con sus preciosos follajes.

En ese camino llegamos a una tienda que tenía una maravillosa anfitriona. Una señora entrada en años que se puso feliz al recibirnos. Su casa adornada con bellas canastas sembradas de orquídeas de un tamaño y delicadeza absolutamente nuevas para mis ojos. Por estos caminos estoy segura que pasó Fernando González.

Ana Leonor González S.
Bucaramanga

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¿Tres?

Este Viaje a pie comenzó con una trinidad: El Quijote, Sancho Panza y Rocinante. Julio el soñador, Chucho el sátiro mundano y alcahueta y José, el que siempre mantuvo su carga.

No siempre anduvieron en ese orden, a veces, era Chucho el que montaba a Rocinante mientras Julio guiaba el caballo.

Otras veces era Julio el que cargaba con el genio de ambos y casi siempre era José el que iba adelante. Solo unas pocas veces, se dejó seducir por las habladurías de un rebaño de «ovejas descarriadas» que venía en la retaguardia, disfrutando del paisaje.

Aun, en esas veces, Rocinante nunca abandonó su carga. Incluso él mismo, tomando el lugar del Quijote, en un acto de valentía varonil, hizo reconocimiento público de los méritos de una mujer especial que haría parte del viaje de ahora en adelante: la Dulcinea, la DulceMary (Duver Mary H. T.).

¡Ustedes se imaginan como fue la trinidad múltiple! Fernando, Benjamín y su acompañante el filósofo lento, y, ¡quien sabe que otros más!

Diana María González B.
Psicóloga – Docente

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Somos

Somos parpadeos, alientos de vida y suspiros de muerte
Somos aire, tierra, agua y fuego
Y en una brevedad sólo espacio y nada
Somos nada
          Nada que llena nada
          Nada que llena todo
Somos viento que se extingue en un suspiro
Somos tiempo esperando acabar
Somos vida amando muerte
Somos muerte esperando renacer
          Somos poco
          Somos nada.

Paola Montoya Echeverri
Estudiante universitaria
Integrante del grupo literario Entropía (Abejorral)

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Efeméride

¿Y si yo soy Fernando González? Es decir, yo soy quien soy, Juan José, pero ¿no podría re-encarnar el maestro? Nací en Medellín, mas a los pocos años mudé a Envigado, no a la orilla de La Ayurá, como Otraparte, sin embargo cerca, por la Zúñiga. Fui (¿mal?)educado por jesuitas, en el San Ignacio del Estadio y no del centro, tampoco me expulsaron por herético, pero casi. Me recluyo a meditar en los campos de El Retiro, como Lucas de Ochoa, y aunque nunca a pie, subo Las Palmas quincenalmente. Buenos amigos como Gonzalo Arango no me faltan, y tal estudiante de Derecho podría ser juez; lo demás, en mis libretas. Así perdura él, siendo evangelio más que libros, como le gustaría al maestro.

Juan José Mesa Zuluaga
Envigado, 2020 (21 años)

(Espacio para publicar los
escritos de nuestros lectores).

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